“Paraíso floral” con el niño de las flores de El Piligüín

“Paraíso floral” con el niño de las flores de El Piligüín
ZV
/ 25 de octubre de 2020
/ 12:23 am
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Karla y Nelson, emprendedores visionarios.
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Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email: luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. Todos, alguna vez, escuchamos esta linda canción: “DE COLORES”. “De colores se visten los campos en la primavera. De colores son los pajaritos que vienen de afuera. De colores es el arcoíris que vemos lucir. Por eso los grandes amores de muchos amores me gustan a mí”. Es una canción tradicional sin autor conocido, inicialmente fue cantada por Joan Báez.

El reportaje de hoy no tiene nada que ver con la canción, pero sí con los colores que se visten los campos en la primavera. Una primavera que hacen posible los distribuidores de flores que vienen desde El Piligüín desde hace 30 años a esta ciudad.

En el barrio Tierra Blanca, vive Nelson Araujo y su esposa Karla Calderón, con sus tres hijos; Emanuel, David y Pedro. Su humilde vivienda es un jardín de bellos colores que reflejan alegría y paz interna en el hogar. Curiosamente a Karla no le llamaba mucho la atención un muchacho con una cubeta de flores que cotidianamente se ubicaba en una esquina frente a la plaza San Sebastián.

Karla cuenta que viajaba bastante seguido a la capital con su familia. Fue en una fiesta de Navidad que conoció de cerca al muchacho vendedor de flores. El amor llegó, pero curiosamente, Nelson nunca le regaló una flor, un detalle que agrada a toda mujer, pero ella, no lo tomó en cuenta, estaba acostumbrada a ver flores, menos a recibirlas como regalo. Con el paso de los años aprendió a elaborar arreglos florares e instaló su negocio denominado “Paraíso Global”.

Pero las flores de El Piligüín no se originan con Nelson y Karla. La primera en traer flores a Danlí fue María Luisa Gómez. Su punto de venta siempre fue la esquina frente a la placita. Con la muerte de María Luisa, su hija Reina Argentina Araujo, continuó con la tradición. Desde que se instaló el “Mayoreo” en el viejo mercado municipal, adquirió un cubículo donde cada fin de semana ofrece las famosas flores de El Piligüín; hasta hoy sin competencia, salvo dos floristerías permanentes.

En la esquina tradicional se estacionaba el “niño” de las flores. Era Nelson, que con la cubeta llena de flores era frecuentado por damas amantes de las flores, “ellas compraban flores para sí mismas. Siempre fue una experiencia bonita porque las señoras muy respetuosas siempre me dieron un buen trato. Durante el tiempo que vendí en la esquina no recuerdo que haya llegado un hombre a comprar flores para regalar a su esposa; yo creo que sentían pena. Ahora son mis hijos, en su orden, Emanuel y David, que ya son conocidos como los “niños” de las flores en la misma esquina”.

Por su parte, la tía de Nelson doña Reina, continúa en el “mayoreo” de miércoles a viernes. Ahora por la pandemia limitada con las ventas, “ha sido un tiempo difícil, traigo poco producto porque no hay mucha gente que venga a comprar flores por los controles sanitarios. Confío en Dios que esta situación pasará, este ha sido nuestro negocio de toda una vida. Con la pandemia también se han registrado daños en los cultivos de flores”.

Karla, por su parte, en poco tiempo se fue acostumbrando al negocio de Nelson, “originalmente solo miraba los “bojotes” de flores, pero había que darle paso a la creatividad, ha sido un proceso lento pero efectivo, en esta tarea de los arreglos, mi hermano Luis Fernando, es un experto. Creo que aprendí a amar las flores, me gusta este trabajo porque también es un bonito contacto social, es una bonita oportunidad para compartir con la gente, elaborar arreglos florales nos identifica con el amor, la felicidad y el dolor, de allí que cada arreglo es hecho con delicadeza y ternura, una flor es como una caricia”.

¿Quiénes compran flores? “Es curioso el auge que ha tomado la compra de flores de parte de jóvenes y personas mayores. A los hombres les daba pena, siempre pedían envoltura para llevarlas a la esposa o la novia, la cultura machista se imponía, pero ahora es común ver a los hombres en una floristería, especialmente el Día de la Amistad, lógico que la mayoría no compran un ramo de flores para una amiga sino para la esposa o la novia. Ahora que los hombres entendieron que a las mujeres les encantan las flores, el negocio es bueno.

Sobre algunos clientes eventuales, no acostumbrados a los detalles pero metidos a problemas con la esposa o la novia, llegan a la medianoche bastante pasados de copas pidiendo un arreglo floral de reconciliación, aunque a muchos no les va bien, sin embargo al final es un detalle bonito que evita los arañazos de una esposa o novia ofendida.

A propósito, le consultamos a Karla, si Nelson la enamoró con una flor y si alguna vez para su cumpleaños o cualquiera ocasión le regaló una flor, “nunca he recibido una flor de Nelson”, expresa viéndolo de frente, Nelson sonrió y bajó la cabeza, fue un instante muy emotivo para ambos acostumbrados a las flores.

Tras unos instantes de bromas y risas, le dije a Nelson, vamos, es hora que le muestres a Karla cuánto la amas, pero díselo que esa flor que nunca antes le diste, con la sencillez y humildad del caso desprendió una rosa y se la entregó a su esposa, esta sonrió y dijo, por fin, me diste una flor Nelson. Es un detalle que muchos olvidamos, una flor se regala en cualquiera ocasión a la esposa, incluso a una amiga, las mujeres aman los detalles porque una flor es una caricia y Nelson por fin, después de tantos años le dio una flor a su esposa. “El Paraíso floral”, también está en la vecina ciudad de El Paraíso.

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