Sol Invicto

Sol Invicto
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/ 23 de diciembre de 2020
/ 01:38 am
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Carolina Alduvín

Mientras escribo estas líneas, se produce la alineación entre los planetas Júpiter y Saturno, algo que, nos informan los astrónomos, no ocurría desde el año 1226 y no volverá a ocurrir hasta después del 2400. También nos explican que es el mismo fenómeno que dio lugar a la Estrella de Belén, identificada con la tradición cristiana de la Navidad, la nubosidad en el cielo y las brillantes luces de la ciudad, impiden observarla. Desde áreas rurales, con cielo despejado y el uso de telescopios portátiles, estaciones de televisión y observatorios astronómicos institucionales, aprovechan la tecnología y transmiten en tiempo real el histórico evento.

También, ocurre el solsticio de invierno en nuestro hemisferio norte, la noche más larga del año, cuando el sol parece quedarse quieto, el momento en que su posición en el cielo está a mayor distancia angular con respecto al ecuador celeste. A partir de ahora, los días serán cada vez más largos y las distintas culturas del mundo, a lo largo de la historia, le han dado un significado de renovación y renacimiento, que conlleva festivales, ferias, reuniones, rituales y celebraciones.

Los antiguos romanos celebraban un culto a su divinidad solar, el festival del nacimiento del Sol Invicto, simbolizando el surgimiento de un nuevo sol que vence a la oscuridad, entre el 21 y el 25 de diciembre. El culto al Sol fue continuo desde el primer rey fundador, hasta la institución del Cristianismo como única fe del imperio. De hecho, la Navidad o nacimiento, se refiere a ese Sol. La Biblia no menciona, en ninguno de sus libros, la fecha exacta del nacimiento de Jesús, y la Navidad como fiesta fue reconocida 300 años después de su muerte, cuando el emperador Constantino permitió que esa religión se practicara sin censura en el Imperio Romano.

Recordemos que los primeros seguidores de Jesús no llamaron la atención, pero en la medida en que el número de seguidores aumentaba, sus ideas y prédicas comenzaron a ser vistas como una amenaza y desafío a la autoridad. En tiempos del emperador Nerón eran perseguidos y sacrificados, precisamente por haberse hecho populares entre los ciudadanos romanos, al tratarse de la fecha del renacimiento del dios Sol, desde el siglo primero, las celebraciones del imperio se comenzaron a reemplazar por celebraciones cristianas.

Constantino había sido seguidor de las tradiciones paganas de adoración al Sol, su conversión al Cristianismo fue propiciada por motivos políticos y se dice que ocurrió en el momento de ver una cruz frente al sol, cuando iba con su ejército y escuchó una voz diciendo “con este signo vencerás”. Colocó una cruz en su estandarte y ganó la famosa batalla del Puente Milvio. En el año 336, apareció por primera vez la fiesta de Navidad en el calendario romano y paso a paso, fueron entrando las tradiciones oficiales de la Iglesia cristiana, hasta que, en el siglo V, queda ordenada oficialmente, eclipsando a la fiesta del Sol Invicto.

Podemos ver entonces que la Navidad, es el nacimiento del Sol Invicto, es una fiesta solar de renovación, una antigua tradición basada en un fenómeno astronómico cíclico, a la que, con el correr de los siglos, se han añadido elementos de la cultura de cada pueblo que la ha celebrado. Tiene un significado profundamente religioso para una gran parte de la humanidad, para otros tampoco es un día más, igual su cercanía al final de cada año, representa el cierre de un ciclo y el inicio del siguiente; una pausa, tiempo de reflexión, tiempo de dar gracias por lo bueno y por lo no tan agradable ocurrido durante la vuelta al sol.

2020 no ha sido el mejor año en nuestras vidas, pero nos ha enseñado a valorar lo que antes dábamos por sentado, como besar y abrazar a nuestros amigos, como pasear y circular a nuestro antojo, como despedir a quienes se nos adelantan, como convivir y festejar. Un año difícil y especial está por terminar, casi todos los planes y proyectos quedaron en pausa para reiniciarlos el 2021, quizás con nuevos enfoques, muchas cosas han cambiado, algunas eventualmente volverán a ser como antes -al menos eso esperamos- otras se han ido, lo que nos queda es la esperanza de los nuevos comienzos. Si esta no fue una temporada de fiestas, demos gracias porque sobrevivimos la cuarentena y todas sus prolongaciones, y si tenemos con quien compartir recuerdos, planes y sueños, mucho mejor. La Navidad es el Sol Invicto en cada corazón.

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