Frío y hambre pasan familiares de enfermos frente al HEU

Frío y hambre pasan familiares de enfermos frente al HEU
ZV
/ 28 de diciembre de 2020
/ 05:40 am
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Frío y hambre pasan familiares de enfermos frente al HEU. Sin importar el frío de la madrugada, la lluvia que puede caer tanto en el día como en la noche, así como el radiante sol que les oscurece y les daña la piel, familiares de los pacientes que ingresan a diario por diferentes dolencias, acampan por días y hasta por semanas en los alrededores del Hospital Escuela.

La razón del porqué tienen que dormir en la acera, algunos sin tener una sábana o una colchoneta, se debe a que en este centro asistencial no se permite el ingreso de parientes a sus instalaciones para evitar el contagio del COVID-19.

En ese sentido, hombres y mujeres sin importar la edad que tengan les toca hacer una larga espera hasta que su familiar enfermo pueda ser dado de alta o en el peor de los casos fallezca por una enfermedad que adolece, por un accidente o por un atentado criminal que han sufrido.

Son cientos de familiares a los que les toca enfrentar esta situación tan dura, sin tener un techo y ni una cama donde dormir, así como sin dinero para poder comprar los medicamentos ni tampoco para su propia alimentación les tocar vérselas “tile”.

Sin embargo, el amor por su familiar y encomendados a Dios hacen que tengan fortaleza y puedan soportar tanto la angustia por no saber la situación por la que se enfrenta su pariente enfermo adentro del hospital.

Navidad no fue la excepción para muchos de los parientes que apostaban afuera del Hospital Escuela, tuvieron que “celebrar” el nacimiento de Dios en la calle, unos pegados a otros compartiendo una sucia colchoneta a la cual le han dado uso muchos que les ha tocado el “turno” de esperar armados de mucha paciencia por ver a su familiar enfermo que se ha recuperado satisfactoriamente.

“UNA COBIJITA Y UN COLCHÓN”

Sin importar el esfuerzo que hagan, uno de los parientes que lleva más de 15 días de esperar a su hermano, quien se encuentra mal de salud, dijo que se conformaba con una cobijita para calentarse un poco su cuerpo del frío que hace en la noche y madrugada, así como de un colchón para no estar en contacto directo con el cemento de la acera.

“Ya pasé el 24 y lo más probable es que recibiré el Año Nuevo aquí afuera, ocupamos cobijitas, un colchón y agua”, detalló.

En cuanto a donde hacen sus necesidades explicó que en el día les toca pagar de 5 a 10 lempiras para que les alquilen un servicio, pero en las noches tienen que buscar un lugar donde puedan hacer sus necesidades.

“En las noches, nos toca buscar dónde hacer pupú, yo me voy abajo del puente donde hay tierra y así lo puedo tapar o recoger en una bolsa y botarlo a la basura, para ustedes las mujeres es más difícil, no pueden hacer sus necesidades en cualquier lado, aunque la situación que se nos presenta ni modo les toca hacerlo al aire libre”, indicó.

Continuó que “para bañarnos nos toca pagar 20 lempiras, uno sin tener dinero y viniendo de largo es cosa seria estar así, yo vengo de las Minitas, Esquías, Comayagua”.

Referente a su pariente enfermo, dijo que al igual que él, ambos se dedican a la siembra y corte de café, su hermano al parecer tiene problemas de desnutrición, no se sabe cuándo le darán el alta, ayer fue a traer unos resultados de los exámenes que le hicieron y según lo que entendió su hermano sigue mal.

Para estas fechas, gente de buen corazón les ha llevado nacatamales, así como arroz con pollo, café para el frío y algunos unas cobijas, sin embargo, cada día son más personas que les toca llevar a su pariente al Hospital Escuela a falta de recursos para poder llevarlo a un hospital privado. (Por: Xiomara Mairena/ Fotos: Omar Banegas)

HERMINIO VARELA
“No voy a poder hacer mi dinero este 24 y 31”

El joven Héctor Herminio Varela, quien se dedica a la agricultura y la hace de cantante, detalló que “mi hermano fue ingresado desde el sábado, aquí no lo dejan entrar a uno, está complicado, me ha tocado dormir afuera, llevo cuatro noches”.

Atrás de unas sábanas que utilizan para dormir y las cuales también ponen como cortina para que no los vean dormir y comer sobre las colchonetas que pernoctan dijo que “aquí me dieron chance donde dormir, no crea, no es fácil estar aquí, pero uno por su familia lo hace, yo vengo desde Catacamas, Olancho, me vine con 500 lempiras y bueno conseguí mil lempiras más, pero fueron para pagar unos exámenes que ocupaba mi hermano y que no los hacían aquí”.

“Mi hermano tiene piedras en la vesícula, todavía no se sabe si lo van operar”, indicó.

Continuó que “soy cantante, y me invitan a cantar el 24 y 31 y no voy a poder por estar aquí con mi hermano, sin embargo, Dios sabe porque hace las cosas”.

Añadió que “mi hermano y yo nos dedicamos a la agricultura, tengo dos hijos de los cuales uno estuvo de cumpleaños y no pude celebrarlo con él, mi mujer cumple años hoy”.

MARTA LUCÍA CASTELLANOS
“No me han dejado ver a mi nieto”

Una humilde madre de nombre Martha Lucía Castellanos, quien viajó desde Mata de Caña, Villa de San Antonio, Comayagua, detalló que lleva nueve días de estar afuera del Hospital Escuela sin poder ver a su nieto Ángel Nahúm Soto, “aquí no me dejan entrar, ando unos pañales que a puras cachas compré para que se los pongan a mi nieto, somos de Comayagua”.

“Es un muchacho que tuvo un accidente, está quebrado de una “canilla” (pierna) todavía no lo han operado, no he podido verlo”, precisó.

Castellanos contó que “no me han dejado entrar, quiero un permiso por lo menos para verlo unos minutos, desde que ingresó no lo he visto”.

Lamentó que le tocó pasar afuera del Hospital Escuela la Navidad y por lo visto también recibirá el 2021 en la calle, ha dormido debajo de unos plásticos que han acondicionado como una carpa para poder dormir.

EMELINA RAMÍREZ
“Mi mami está bien grave, ya no come”

“Mi mami se encuentra interna desde el 13 de diciembre, está en el sexto piso, se encuentra grave, hay que llorarle a los guardias para que me puedan dejar entrar un ratito”, expresó Emelina Ramírez, quien viajó desde el municipio de Alubarén, Francisco Morazán.

“He dormido tres veces afuera, pero estos días me han dejado entrar a verla para poder auxiliarla, y cuidarla un poco, hable con las enfermeras y me han permitido acompañar a mi mami algunas noches, ya está muy malita”, detalló.

Sin embargo, contó que bien temprano le han solicitado que se salga, “tengo forzosamente estar aquí afuera esperando todo el día a ver si tengo que comprar o mandar hacer algún examen para mi mami”.

Remarcó que solo a los parientes de los pacientes que se encuentran muy graves como su madre, son a los que permiten que puedan entrar un momento, “mi mami ya no come, me dijeron que ya no se va recuperar, yo le pido a Dios que me le ayude y que todo salga bien, la pongo en sus manos”.

Ramírez finalizó que le tocó dejar a sus hijos solos, le tocó pasar Navidad afuera del Hospital Escuela.

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