Astronomía

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/ 30 de diciembre de 2020
/ 12:57 am
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José María Díaz Castellanos

La “Gran Conjunción” es un fenómeno astronómico que se produjo el martes 22 de diciembre del 2020. Los planetas Júpiter y Saturno se vieron como un solo astro en el firmamento, llamándose popularmente como la “Estrella de Belén”, por estar cerca de las festividades del nacimiento de Jesucristo.
Estos planetas estuvieron muy cerca el uno del otro en la noche del 4 de marzo del 1226 (LA TRIBUNA, 23 de diciembre del 2020).
El término científico de “Conjunción”, en astronomía, es para indicar la alineación o acercamiento aparente entre dos o más astros. El científico Ricardo Pastrana de la UNAH, aclara que no hay ninguna estrella con el nombre de “Belén”.

Inició leyendo el Salmo 19:1: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento”; a esto le sumo el fundamento bíblico de los solsticios: “a un extremo del cielo es su salida, y su orbita llega al otro extremo, sin que haya nada sin que a su ardor escape”. (Salmo 19:7).
Cuando el libro de Génesis se refiere a la creación, también toca el tema de astronomía: “Dijo Dios: Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años” (1:14). La Biblia Reina Valera dice: “Y sirva de señales para las estaciones y para los días y años”.
El “calendario” es un sistema de medida del tiempo por medios de ciclos astronómicos importantes, como los días (rotación de la tierra sobre sí misma), meses (período de las fases lunares), y años (traslación de la Tierra alrededor del Sol).

Uno de los legados más importantes de los mayas es su calendario. Les recodaba cuándo tenían que sembrar. El Sol era adorado como un dios, mientras que la Vía Láctea simbolizaba el camino de entrada a la vida y a la muerte.

El “juicio final” de la tierra estará acompañado por acontecimientos astronómicos relativo a las estrellas (Isaías 13: 9-10; Joel 3:15; Mateo 26:29).
La astronomía es la ciencia que estudia los astros, su posición, movimientos, los fenómenos que los rodean y, en definitiva, todo lo que se encuentra en el espacio exterior. La astrología, por su parte, es la interpretación de una supuesta influencia que las estrellas y los planetas ejercen sobre el destino de la humanidad. Según la religión, esto es una creencia falsa (Isaías 47:13-14). La astrología como forma de adivinación está prohibida en la Biblia (Deuteronomio 18: 10-14). Walter Mercado (QDDG) es un ejemplo de astrólogo.

Galileo Galilei escudriñó los cielos con un telescopio y sustentó la teoría de que la Tierra gira alrededor del Sol, por lo tanto, no es el centro del universo. Descubrió que Júpiter tiene satélites, que la Vía Láctea está formada por estrellas y que en la Luna hay montañas. La cita bíblica de la Luna también está en Jeremías 31: 35.
Para finales del siglo XVI, Galileo había adoptado la Teoría de Copérnico. Según esta, la Tierra gira en torno al Sol, y no al revés, lo que se conoce como el sistema heliocéntrico. Los teólogos la calificaron como: “filosóficamente insensata y absurda, y formalmente herética ya que en muchos aspectos contradice en forma expresa las oraciones de las sagradas escrituras en su significado literal, su interpretación común y la opinión de los santos padres y de los doctores en teología”.

Por sostener estas ideas Galileo fue condenado el 22 de junio de 1633 por el Tribunal de la Inquisición. Se le declaró culpable de “haber defendido y creído la doctrina falsa, contraria a las sagradas y divinas escrituras, de que el Sol no se desplaza de este a oeste, y de que la Tierra se mueve y no es el centro del mundo”. Después tuvo que retractarse: “Adjuro, maldigo y aborrezco cualquier error, herejía y secta contraria a la Santa Iglesia”. Según la tradición popular, sin pruebas de peso que lo confirmen, después de haberse retractado, Galileo golpeó el suelo con el pie y protestó: ¡y sin embargo se mueve! Los detractores se basaban en la cita del libro de Josué 10:12: “Detente sol en Gabaón, y tu luna en el valle de Ayyalon. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos”. Murió en Florencia en 1642, mientras se hallaba en arresto domiciliario.

Este caso de Galileo fue revisado por una comisión nombrada por Juan Pablo II en 1992, quienes reconocieron: “Algunos teólogos contemporáneos de Galileo no supieron interpretar el significado profundo, no literal, de las sagradas escrituras, cuando estas describen la estructura física del universo creado”.
Bueno, para despedir el año, recordemos la canción del coronavirus “astronomía” de Coffin Dance.

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