El alivio pragmático del nuevo neopopulismo

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/ 15 de febrero de 2021
/ 12:02 am
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El alivio pragmático del nuevo neopopulismo

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Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

Honduras se alista para vivir en los próximos meses. Un proceso electoral lleno de incertidumbre. Incierto. Con poca certeza de que en el futuro tendremos una política económica. Social. Política y cultural realmente efectiva. Para cambiar las condiciones de desigualdad y exclusión social que gravitan intensamente en nuestra nación actualmente.

Una cuestión está clara. Un nuevo populismo, en contra de lo que pudiera parecer, está vivo y coleando.

Una facción de los liberales ya sacó una primera propuesta política de nuevo tipo populista. Nada sorprendente. Pero sí propositiva en lo económico. Con un marcado pragmatismo no necesariamente neoliberal en las propuestas macroeconómicas. Propias de mentes que están defendiendo los intereses vinculados al capital financiero. Y muy bien pertrechados en el mercado financiero en todas sus latitudes. Desde transacciones con las empresas externas. Hasta con empresas internas y las dinámicas comunes de las transacciones cotidianas del ciudadano común. Con la capacidad para especular en estos mercados utilizando procedimientos inapropiados fuera del marco legal para poder mantenerse en el ámbito de las políticas macroeconómicas. Y la experiencia para realizar movimientos financieros irregulares. Cometidos con alevosía.

La postura neopopulista del “yanismo liberal”. Compite en el ruedo electoral. Estableciendo lineamientos macroeconómicos que se apartan de los principios dominantes en tiempos pasados cuando se produjo el ajuste estructural neoliberal en la década de los noventa.

Ahora. Detrás de esa postura política. Hay un líder con cierto grado de carisma. Autoritarismo. “Incorrección política”. Maniqueísmo. Con sorprendente vocabulario de rechazo a los políticos considerados como corruptos del poder. Y con cierta capacidad para capitalizar en beneficio propio todo tipo de voto de castigo. Un líder político que pasa de “convicto en EEUU a candidato liberal” (Criterio.HN, 2020).

Entiendo que se es populista cuando interpretas el juego político reclamando para uno la total representación de un “pueblo” formado tan solo por los partidarios de su propio liderazgo populista. Justificando que sus opositores carecen de legitimidad y son antipatria. Ubicándose al centro del espectro político. Y buscando aliarse con facciones de la izquierda moderada para tener mayores opciones de ganar elecciones o de obtener incidencia electoral.

Pues bien. El nuevo populismo de corte económico financiero. Propone reducir el desempleo. Cambiando el “modus operandi” en el manejo de la economía. El cómo no lo establecen. Pero sí se aduce: bajar las tasas de interés. Incrementar la cantidad de dinero en la economía. Eliminar barreras que existen en el acceso al crédito. Eliminar las prohibiciones para que los bancos puedan prestarle a los microempresarios. Eliminar la burocracia y los trámites engorrosos para facilitar negocios y el desarrollo de las empresas. Promover la inversión pública y privada. Fomentar el crecimiento económico y el acceso a la liquidez. Impulsar la creación de micro empresas. No aumentar impuestos para que las empresas puedan generar más puestos de trabajo. Evitar la devaluación. Establecer un sistema bancario estable. Reducir intereses para aumentar liquidez. Una política económica expansiva. Evitar la inflación. Brindar oportunidades a los ciudadanos. Los neopopulistas “yanistas” dicen mucho. Pero del “dicho al hecho hay mucho trecho”.

La sombra del keynesianismo cubre al nuevo populismo que propone esa facción política liberal. El intervencionismo del Estado en la economía. Lo ven como la herramienta óptima para salir de la crisis económica que estamos enfrentando. Para ellos este ciclo económico que vivimos se puede superar estimulando la demanda y regulando la economía. Hay que aumentar el gasto público para estimular la demanda agregada y así aumentar la producción. La inversión y el empleo. Es la falta de demanda el problema y no la falta de recursos. El alto desempleo. Resulta de una demanda general inadecuada.

La propuesta yanista trasluce la suma de cuatro componentes: consumo, inversión, compras del gobierno y exportaciones netas. Cualquier aumento de la demanda proviene de uno de esos cuatro componentes. En este ciclo económico que vivimos la confianza de los consumidores se ha erosionado. Se han reducido los gastos. Las compras discrecionales (por ejemplo: casas, automóviles). Esa reducción del gasto de consumo lleva a las empresas a invertir menos, como respuesta a una menor demanda de los productos. En consecuencia. Hay que hacer crecer el producto y eso recae en el Estado.

Solo esto faltaba. Que el capital financiero trasladado al mercado financiero. Con el fin de asegurar una mayor renta. Sea explícitamente manipulado desde el Estado. Quieren producir un quiebre histórico. En la forma de funcionamiento del capital financiero de una manera distinta al modelo macroeconómico neoliberal.

mesm1952@yahoo.es

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