GOTAS DEL SABER (29)

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/ 20 de febrero de 2021
/ 12:07 am
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GOTAS DEL SABER (29)
Vicente Mejía Colindres a Carías Andino: “DESEO QUE EN ESTE CARGO SEAS MENOS INFORTUNADO QUE YO”

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Por: Juan Ramón Martínez

I
“El viaje a Honduras (1885) puede hacerse desde Nueva York, por la vía del Istmo de Panamá, hasta Amapala en la Costa Sur, con un costo de $165.00. El tiempo que se requiere generalmente es de 20 días. Desde San Francisco hasta a Amapala cuesta $120.00. El tiempo requerido es 22 días. Desde Nueva Orleans hasta Puerto Cortés, cuesta $35, o a Trujillo $25.00; ambos en la costa norte y se hace en cinco días. Desde Trujillo hasta Tegucigalpa – la capital – puede emplearse quince días; de Puerto Cortés 10 y de Amapala 3. Excepto el ferrocarril de Puerto Cortés a San Pedro Sula (el pasaje a $3) el único medio de transporte es a lomo de mula, por los caminos y veredas en las montañas”. (Honduras 1885—1889, Daniel W. Herrings, publicado por Rafael Heliodoro Valle en diario El Día, Tegucigalpa y transcrito por Miguel Rodríguez).

II
“El 12 de febrero de 1768, el progresista monarca español Carlos III en cédula dirigida desde la ciudad de Madrid, aprobó la conducta seguida por el teniente de dragones don Eugenio Díaz, al llevar a cabo una reducción de indios butucos en el partido de Olancho y rindió las gracias al gobernador de Comayagua José Sáenz Bahamonte, por haber comunicado tan agradable noticia” (Víctor Cáceres Lara, Efemérides Nacionales, tomo II, página 57). Los indios huían al bosque más profundo, evitando el contacto con los españoles que los usaban como fuerza de trabajo. Las acciones para reunirlos en poblados, la ejecutaban hombres armados o clérigos. En esas tareas, dos clérigos perdieron la vida, pese a que casi siempre se hacían acompañar de soldados para ejercer la prédica del evangelio. “Otros, como el padre Fernando Espino lograron agrupar familias en centros más o menos vigilados y sujetos a la nueva fe religiosa; pero por lo general lo que se lograba tras infinidad de sacrificios y de luchas, se deshacía en cuanto al ojo del español descuidaba su vigilancia” (Cáceres Lara 57). Es decir que eran prisioneros que cuando podían escapaban y huían de los españoles, los clérigos y la religión que predicaban.

III
El país ha sido durante casi siempre muy inestable. Antonio Canelas días refiere que “Examinando los libros de actas de la Comandancia de Armas; La Ceiba pasó por varios períodos de inestabilidad política sobre todo en los años conflictivos que van desde 1917 hasta 1925, época violenta por el prolongado enfrentamiento que tuvo la ciudad contra la empresa bananera norteamericana, Vaccaro Brothers Company, la cual termina con la famosa huelga de los poquiteros – cultivadores nacionales de banano – en los meses de agosto y septiembre de 1920. Asimismo, las sangrientas y crueles batallas políticas que se dieron en plena ciudad entre los enemigos tradicionales de Liberales y Nacionalistas, por tener el control de la antes importante capital industrial y económica del país” (El Departamento de Atlántida, 100 años de Historia, página). Esta versión es muy ligera de la inestabilidad de La Ceiba. Lo importante es que Canales Díaz resalta la huelga de los cultivadores nacionales y de varias nacionalidades más, españoles y franceses entre otros que le vendían los bananos a los exportadores estadounidenses que los llevaban a los Estados Unidos, con las revoluciones encabezadas por Manuel Bonilla que terminaron con el gobierno de Miguel R. Dávila. No menciona Canelas, el nombre de Jacobo P. (Posas) Munguía, que fuera el líder de los llamados poquiteros que no aceptaban que los compradores les impusieran los precios y les rechazaran, en la playa misma, los bananos que ellos producían y transportaban desde sus fincas. Este es un período de la historia de Honduras, poco estudiado; pero iniciada su brecha por Canelas Díaz.

IV
Gautama Fonseca, líder estudiantil, en secundaria y en la universidad y después destacado en la lucha política, en la oportunidad en que Jorge Bueso Arias cumpliera 92 años, escribió” Cuanto nos duele que, al no haberlo electo presidente de la República, los hondureños hayamos perdido la oportunidad de contar con un verdadero jefe de Estado. Con un mandatario de todos, con todos y para bien de todos. ¡Que la vida siga siendo generosa con él y le depare 100 años más como mínimo, a fin que siga haciendo el bien! ¡Así sea! (La Tribuna, enero 15 del 2010, En Gautama Fonseca, antología de su obra periodística, introducción y selección de Óscar Aníbal Puerto Posas, páginas 309-310).

V
El 27 de febrero de 1980, Honduras exige se reestructure el Mercado Común Centroamericano. Honduras retomó su vieja postura de exigir una reestructuración del (Mercomún) sobre base de igualdad de condiciones en la reciente reunión de los ministros de Economía del área, celebrada el pasado fin de semana en San José de Costa Rica. El 3 de marzo siguiente, Honduras acordó en San José, Costa Rica, reanudar relaciones con El Salvador. Un periódico local, en forma crítica, tituló “a la basura echa Honduras doctrina Carías Castillo”. Siguió diciendo el periódico que, el canciller de Honduras, “se encargó de echar al cesto la basura la Doctrina Carías Castillo que sustentaba que, Honduras únicamente arribaría a un acuerdo con El Salvador, mediante un arreglo global y simultaneo de sus diferencias. Es más, la delimitación de la frontera fue dejada como último punto en una serie de acuerdos que sorpresivamente se tomaron en la capital costarricense.” (Alexis de Oliva, Gobernantes Hondureños, Siglos XIX y XX, tomo 2, página 209).

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