¿Quiere un sopapo? vaya a la zona sur alborotos y rosquetes; una tradición ancestral

ZV
/ 21 de febrero de 2021
/ 12:33 am
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¿Quiere un sopapo? vaya a la zona sur alborotos y rosquetes; una tradición ancestral
Martha Elena García y sus alborotos.

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Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email:luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. Hace varios años conocí un activista político solo identificado con el sobrenombre de “Maicillo”, fácilmente se hacía entender, nunca se molestó que lo llamaran de esta manera. No llegué a conocer su nombre de pila. Danlí y la vecina ciudad de El Paraíso, se caracterizan por los apodos, por lo que resulta difícil encontrar a muchas personas por su nombre.

El maicillo, según Wikipedia, es originario de África, a través de La India, China y luego California llegó a América Central, es del género de “poáceas”. Se desarrolla en los climas tropicales, cuyo grano es utilizado para consumo humano, particularmente en la zona sur del país.

Hace varios atrás, las plantaciones de maicillo (sorgo) en la zona sur abundaban en las labranzas y laderas. Lamentablemente, los últimos años la bellota ha sido invadida por un hongo amarillento y rojizo, lo que podría ser el fin de esta variedad de grano que siempre se utilizó para diversos usos, comenzando con la dieta alimenticia de muchas familias y forraje para bovinos, equinos, cerdos y aves de corral.

El maicillo es parte de la identidad cultural de la gente del sur. Morolica, por ejemplo, las amas de casa desde tiempos inmemoriales elaboran los tradicionales alborotos, nombre original con que se conoce este derivado, cuyo proceso de elaboración consiste en tostar en comal de barro a fuego lento los granos de maicillo. Una vez colocado el grano en el comal se utiliza una manta para cubrir los granos; cuando revientan causan el alboroto en el comal. La manta que sostiene el ama de casa con delicadeza evita que salgan disparados los granos convertidos en “palomitas”.

Después del tueste se procede a la elaboración de la miel con dulce de rapadura o panela, cuyo proceso de cocción es a fuego lento hasta que la miel esta espesa y lista para convertirse en melcocha. De inmediato se procede a la mezcla de las polomitas con la miel, seguidamente la elaboración del alboroto en forma redonda, razón por la cual también son conocidos como “sopapos” en el argot popular. Los alborotos son parte esencial de la cultura e identidad cultural de los pueblos donde se elaboran.

En el valle de Jamastrán, Martha Elena García (56), desde hace 20 años se dedica a fabricar alborotos, cuenta que es su oficio y medio de vida, “mi sobrino lleva el producto hasta San Diego, durante el viaje en el autobús vende a los pasajeros, a razón de 10 y 20 lempiras la bolsa de 7 y 11 unidades, durante toda la jornada de trabajo son 80 bolsas al día, cuando el tiempo está bueno se vende todo el producto.

La señora García, compra el maicillo a un comerciante que lo trae de la zona sur, el costo por quintal es de 750 lempiras, aquí en la zona no se produce; el sorgo que cultivan como una variedad del maicillo no sirve para hacer alborotos, solo para elaborar concentrados para animales, ojalá, no se termine el maicillo blanco, expresó.

El ingeniero Juan José Osorio, recordó que a través del Proyecto N.A 82-14, con el propósito de incentivar a los agricultores del sur sobre el cultivo de maicillo, introdujeron una variedad modificada, pero en definitiva la tradición se impuso porque es en las tierras áridas donde mejor rinde el maicillo blanco. Otro detalle mencionado por Osorio, tiene que ver con la resistencia a la sequía, la planta una vez que se cosecha, se corta al pie y de inmediato surgen los renuevos, en lo que comúnmente se maneja como rastrojos para el ganado.

En la zona sur, en la mayor parte de municipios y aldeas donde se cultiva maicillo blanco, también es conocido como tortillero. En definitiva, este grano tiene usos diversos como valor agregado, por ejemplo, la elaboración de rosquetes, los denominados dulce por dentro, una mezcla de harina con dulce y los dulces por fuera, estos últimos una vez horneados les colocan el lustre elaborado con clara de huevo y dulce de rapadura, últimamente es con azúcar. Estos bocadillos con comunes en el sur, muy apetitosos, los muéganos (orejas de perro) tienen gran demanda a nivel local. Las poleadas de maicillo tienen un alto poder nutritivo para los niños. En las aladeas es común una poleada de este grano, igual que la combinación con maíz “grueso”, en lenguaje campesino.

Para los agricultores de la región el cultivo de maicillo fue parte de una tradición ancestral, hoy lamentan que la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), no haya atendido el llamado de ayuda para evitar la presencia del hongo amarillo y rojo que afecta los cultivos en la mayor parte de los poblados del sur.

En poco tiempo, los alborotos y los rosquetes podrían desaparecer del escenario nacional, por lo que urge que las autoridades responsables de la salud vegetal, en este caso el maicillo blanco, ayuden con asistencia a los productores pequeño de este producto. Las nuevas variedades de sorgo no son para consumo humano.

Por ahora los que quieran un sopapo (alboroto), vayan al sur o en cualquier lugar donde se fabrica este delicioso bocadillo. Ah, y no olviden los rosquetes dulces por dentro y por fuera, además de un delicioso atol.

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