¿Votar o elegir?

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/ 25 de febrero de 2021
/ 12:04 am
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¿Votar o elegir?
Carolina Alduvín

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Por: Carolina Alduvín

Guillermo Aguirre y Fierro nació en 1887 en San Luis Potosí, México. Trabajó como periodista y escribió numerosos poemas. Entre su abundante obra destaca Sonrisas y lágrimas, gracias a la cual consiguió gran popularidad. Publicada por primera vez en 1942, fue el punto de partida para que su nombre comenzara a circular en el ambiente literario del momento. Falleció en Ciudad de México en 1949 y es considerado uno de los autores fundamentales de la literatura mexicana de la primera mitad del siglo XX. Su poema más famoso, Brindis del bohemio, apareció en el libro antes citado y se convirtió en el caballito de batalla del poeta. Además, es autor de:

Elecciones animales

Falleció el león,/ ¡triste desgracia!/ Y fueron, por vivir en democracia/ a nombrar nuevo rey los animales. Aunque a algunos les parezca bobo/ las ovejas votaron por el lobo/como son unos buenos corazones/ por el gato votaron los ratones. Y a pesar de su fama de ladinas,/ por la zorra votaron las gallinas/ la paloma inocente,/ votó por la serpiente. Las moscas, nada hurañas/ decidieron que reinaran las arañas/ No tuvo el topo duda, como tampoco queja,/ mientras votaba por la comadreja,/ los peces, que sucumben por la boca,/ entusiastas votaron por la foca. Por no poder encaminarse al trote, un pobre asno,/ quejumbroso y triste, se arrastró a dejar su voto por el buitre. El caballo y el perro, no os asombre/ como siempre, votaron por el hombre./ Amigo, ¿qué inconsecuencias notas?/ Dime, ¿no haces tú lo mismo cuando votas?

Ingenioso poema que nos muestra que la mayor parte de las veces, se vota por los predadores o explotadores, en contra de los intereses propios; luego, no cesan las quejas y resentimientos contra las malas decisiones y actuaciones de mandatarios, legisladores y hasta jueces -estos últimos no se nombran en urnas, pero son apadrinados por alguien que sí. La solución tampoco es abstenerse o anular el voto, sino más bien elegir conscientemente, con la mayor cantidad de información posible respecto a los candidatos que supuestamente nos representarán. Es cierto, quienes se postulan, rara vez lo hacen con propuestas viables, la regla en los discursos es descalificar a los contrincantes, las campañas rara vez se hacen para ensalzar la propia virtud.

Para elegir conscientemente, no precisa pasar horas pendientes de que se vota en el Congreso, o de las decisiones del Ejecutivo, basta con estar medianamente informado, hay reporteros dedicados a cubrir ambas fuentes. El año pasado, los parlamentarios votaron mayoritariamente a favor de expulsar a la MACCIH, de un nuevo Código Penal que reduce penas a los corruptos, algunos de ellos con acusaciones penales pendientes y ni siquiera es indispensable dar nombres, aquí todos nos conocemos, la lógica nos indica que no es buena idea votar por los que repiten o ya están enquistados en sus curules, excepto por los que algo han hecho por intentar revertir las prácticas corruptas y sus efectos. Hay que dar oportunidad a los nuevos, darles el beneficio de la duda y evitar, en la medida de lo posible, que haya demasiados viejos que los contaminen.

Las estadísticas nos muestran que, de los 61 diputados del Partido Nacional, 46 van por la reelección que, en este poder, es ilimitada, el resto no es que se retire, sino que aspira a posiciones ejecutivas. En el Partido Liberal, de 26, 22 van por un nuevo período, mientras que los refundidores llevan de nuevo a 20 de 30. Los partidos que no han crecido, no van a las internas y es muy probable que la mayoría repita y siga quejándose de que no se les da la palabra. Esto nos indica que las actuaciones de ese poder del Estado, poco o nada van a variar, muchos de ellos fueron quienes hicieron posible la inconstitucional reelección de la que medio mundo se queja, maldice, patalea y hace fiesta a la menor insinuación de que fiscales neoyorkinos están indiciando al Presidente.

Aquí la clave es no votar con una línea continua. Aunque se tarde más, aunque cueste un poquito más de esfuerzo, aunque haya que leer e informarse mucho más, aunque haya que violar la ley del menor esfuerzo. Como dijo un gran científico, locura es pensar que los resultados van a ser diferentes, cuando seguimos haciendo las cosas de la misma manera. Razonemos nuestro voto, marquemos de forma consciente, para eso se hicieron papeletas que parecen sábanas, para que podamos cruzar nuestros votos, para que no simplemente votemos, sino que cumplamos con el ciudadano derecho y deber de elegir, no somos animales después de todo.

carolinalduvin46@gmail.com

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