GOTAS DEL SABER (30)

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/ 27 de febrero de 2021
/ 12:47 am
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GOTAS DEL SABER (30)
Vicente Mejía Colindres a Carías Andino: “DESEO QUE EN ESTE CARGO SEAS MENOS INFORTUNADO QUE YO”

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Por: Juan Ramón Martínez

I
Los desafectos, por diversas razones, con el gobierno de Vicente Mejía Colindres, entre ellos Justo Umaña y Gregorio Ferrera, al tiempo que se quejaban de la situación económica que atravesaba entonces el país, señalaban que se sentían vigilados por el régimen. En una plática de Umaña con Chalo Luque, referida por este en su libro “Las Revoluciones en Honduras”, le dijo “que le parece si lo botamos (a Mejía Colindres)”. “Pues todo el nacionalismo está con nosotros, ya listo para acuerpar el movimiento y tenemos el dinero para la campaña”. En ese momento, sigue escribiendo Luque, “en el interior de la casa, lloraba mi niño y le dije: Oiga (general Umaña), eso me ha hecho renunciar por completo a las revoluciones, pues ya tengo un hogar que antes no tenía, y estoy muy enamorado de mi esposa y mi varoncito”. Sin embargo, unos días después, Chalo Luque fue obligado a participar en la toma de Santa Rosa que hemos reseñado en números anteriores.

II
El novelista Julio Escoto, refiere en artículo reproducido en la extinta Revista Política que “Al arrancar la legislatura de 1904, el doctor Policarpo Bonilla, diputado por Copán, mocionó para que la asamblea interpelara a los ministros de Gobernación y Justicia para rendir informe pormenorizado sobre el doble homicidio de Santa Bárbara (habían sido muertos a balazos los diputados Pedro A. Trejo y Ezequiel Romero), pero el presidente del Congreso, abogado Fausto Dávila, se explayó en una interpretación leguleya según la cual, de acuerdo con la Constitución, no se podía interpelar a un ministro sino hasta haber sido llamado al recinto. Fue apoyado en su resistencia de la directiva, entre ellos el diputado por Colón, poeta Juan Ramón Molina. Al fin la moción triunfo; pero los aludidos secretarios de estado comunicaron que no asistirían porque la convocatoria había sido elaborada en forma ilegal. Según el historiador Víctor Cáceres Lara – sigue diciendo el novelista Escoto – con tal negativa, el problema siguió agravándose, ya que se ahondaba el distanciamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo, así como las crudas diferencias entre los dos Bonilla – Manuel (conservador) y Policarpo (Liberal)–, archienemigos al grado que ni osaban concederse la palabra o el saludo”. Otros incidentes como el incendio de la Escuela de Artes y Oficios, los rumores sobre su aprovechamiento para asesinar al presidente Manuel Bonilla, unos días más tarde los “diputados policarpistas arremetieron contra la propuesta gubernamental para crear una guardia montada en el occidente del país, pues ello significaría incrementar fuerzas bajo el mercenario coronel Lee Christmas, entonces director de Policía y fiel seguidor del Presidente”. Al final, Manuel Bonilla ordenó la captura de varios diputados, su encarcelamiento y provocó el primer golpe de Estado presidencial en la historia del país, el 8 de febrero de 1904.

III
En abril de 1980, eran manejados dos asuntos: la reticencia de un sector de las Fuerzas Armadas para devolverle el poder a los civiles y una elección que la mayoría no sabía: que, si ganaban los nacionalistas, el próximo jefe de las Fuerzas Armadas seria Policarpo Paz y, si en cambio, el ganador era el Partido Liberal, el escogido seria Gustavo Álvarez Martínez. Relacionado con lo anterior, Ramón Custodio refiere en su artículo publicado el 15 de mayo del 2005 que, “El 20 de abril de 1980, yo estaba en Washington, había una fiesta de hondureños – un almuerzo – y cuando se conoció la noticia de la tendencia electoral que estaba ganando el Partido Liberal, hubo militares y políticos hondureños que se pusieron muy tristes, porque miraban esto como malo para Honduras. Tenemos que recordar que– en esa fecha – el extinto general Gustavo Álvarez Martínez era el jefe de la zona militar de San Pedro Sula y hubo intolerancia política y persecución de los candidatos del Frente Patriótico que era una iniciativa independiente. En ese año y en esas elecciones hubo persecución política en El Progreso, San Pedro Sula y en Copán que era la zona controlada por Álvarez Martínez”. Aunque Custodio no lo escribe en forma expresa, la preocupación y la tristeza es porque Alvares era de tendencia liberal – fue becario para una academia argentina por iniciativa de Villeda Morales para introducir oficiales liberales al interior de una institución con fama entonces de cachureca—y seguro, como así ocurriera candidato, iba a ser el poder tras el trono, en el futuro gobierno de Suazo Córdova, de repente, el más conservador de los liberales. El hombre adecuado para dirigir la transición de gobiernos dirigidos por los militares a un gobierno conducido por los civiles.

IV
Víctor Cáceres Lara, en sus Efemérides de Honduras, pagina 64 escribe que, “El 19 de febrero de 1870 el Congreso de la República de Honduras, en un acto de merecida justicia y movido innegablemente por razones de gratitud que el presidente, general José María Medina tenía para con el expresidente (Juan Lindo), decretó que se costeara un retrato del doctor Juan Lindo para colocarlo en la Universidad y otros más para obsequiarlo a la Universidad de El Salvador. El presidente de la República, general José María Medina, había gozado siempre de la protección del doctor Juan Lindo. Por su recomendación el general Jose Trinidad Cabañas lo nombró comandante del Castillo de Omoa, y también por sus influencias el general José Santos Guardiola utilizó los servicios del militar de Sensenti como gobernador y comandante general del departamento de Gracias, cargo que desempeñaba cuando murió el gran estadista en la ciudad cabecera del mismo”. El honor dispensado a Lindo, se originaba en el hecho que este había fundado la Universidad Central de Honduras en 1847, así como posteriormente la de El Salvador. Ahora en el 200 aniversario de la independencia de Honduras, es muy posible que la UNAH, erija un monumento a su fundador en sus predios, honrando al hombre que le dio paso a la iniciativa de crear el más alto centro de estudios de entonces del país.

V
Según La Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas (Decreto No. 44—2004), entre sus funciones se encuentran, numeral 10, “Levantar y firmar el acta de cierre una vez practicado el escrutinio, y entregar al Tribunal Electoral Municipal debidamente organizado, todos los documentos y material electoral”. Además, le corresponde, “entregar certificación de resultados a cada miembro propietario de la Mesa Electoral Receptora, debidamente firmada por todos los integrantes”, y finalmente, “Comunicar al Tribunal Supremo Electoral, de manera inmediata y por medio del Presidente y Secretario (de la MER), el resultado del escrutinio practicado en cada uno de los niveles electivos de conformidad con lo consignado en el Acta de Cierre de la Votación”. Como se puede apreciar, la centralización, una discreta forma de disminuir el poder del ciudadano, solo favorece — en términos estrictos de hermenéutica jurídica – un aumento del poder de los partidos en desmedro de los de los ciudadanos. Una ruta que anuncia el autoritarismo, la superioridad del centro sobre la periferia y el inicio de las bases de las dictaduras del futuro. Cuyos efectos, ahora en 2021. estamos sintiendo,

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