Infames

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/ 16 de abril de 2021
/ 12:01 am
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Infames
Independencia y recuperación patria

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Por: Abog. Octavio Pineda Espinoza (*)

Dentro del circo creado por el gobernante para distraer la atención pública de sus problemas personales y de los que, por su inepta administración, se le han creado al Estado de derecho, a la hondureñidad y al pueblo, tenemos día con día el triste espectáculo del Consejo Nacional Electoral, organismo recién creado, dizque para manejar por primera vez en la historia de Honduras, un proceso electoral transparente, que, como ya todos los ciudadanos sabemos, se quedó en fábulas, cuentos de camino real o en “Las perras de Teofilito”, gracias a la sesgada participación de los tristemente célebres “consejeros”, secretario y directores electorales del mismo, todos en contubernio para favorecer los lados oscuros de todos los partidos participantes en el proceso interno y primario recién pasado.

No hay duda que el Congreso Nacional y sus bancadas mayoritarias, la del PN y la de Libre, han jugado un papel toral en este manoseo inmundo de los votos en las elecciones internas y primarias, al no aprobar como se pidió, una Nueva Ley Electoral, que en realidad debería ser un Código Electoral como en otras latitudes, que recogiera los reclamos, necesidades, aspiraciones y mejores intenciones del pueblo hondureño y de los mismos partidos políticos que propusimos reformas integrales para crear transparencia, confianza, seguridad jurídica y certeza al electorado, deuda que debe pagarse antes de ir a un proceso eleccionario general bajo estas pésimas condiciones creadas por el actual CNE, ya que, las mismas personas, en los mismos puestos, producen siempre, los mismos resultados.

El infame, dice el Diccionario de nuestra lengua, es aquel “que carece de honra, crédito y estimación. Muy malo y vil en su especie”, la infamia es “el descrédito, la deshonra. Maldad, vileza en cualquiera línea”, no hay duda que los responsables y muchos de los funcionarios del CNE son infames y han actuado con infamia al dirigir el proceso de marzo del presente año, lo hicieron además con alevosía, con poca vergüenza y con nada de discreción y por eso, quedaron retratados como lo que son ante el ciudadano, ante el pueblo hondureño y ante los militantes, simpatizantes, seguidores y dirigentes de los distintos movimientos internos de los partidos políticos que, con certeza y con claridad habían ganado la elección, dejaron más dudas que respuestas y han contribuido deleznablemente a la pérdida de fe en el sistema, de miles y miles de jóvenes que con entusiasmo, patriotismo y deseos de un país nuevo y recuperado, llegaron a las urnas en la creencia que su voluntad y su voz serían escuchadas.

La fama real dura 15 minutos reza un dicho americano, pero la infamia dura toda la vida!, ahí parte del error de estos señores y señoras que cual dioses y diosas del Olimpo han querido burlar, a quienes creyeron simples mortales, a los que pagan sus exorbitantes sueldos y canonjías, a los contribuyentes, a los que mantenemos lo que queda de esta República derruida por la corrupción, la impunidad, los arreglos bajo la mesa y las alianzas fétidas del lavado de activos, del narcotráfico y de la muerte institucional. No hay duda que como país somos como dice Vargas Llosa en su elocuente texto: “La sociedad del espectáculo”, donde “La cultura, en el sentido que tradicionalmente se ha dado, a este vocablo, está, en nuestros días a punto de desaparecer”.

“La banalización de las artes, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son sinónimas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos. En el pasado, la cultura fue una especie de conciencia que impedía dar la espalda, a la realidad. Ahora, actúa como mecanismo de distracción y entretenimiento. La figura del intelectual, que estructuró todo el siglo XX, hoy desaparecido del debate público. Aunque algunos firmen manifiestos o participen en polémicas, su repercusión en la sociedad es mínima conscientes de esta situación, muchos han optado por el discreto silencio”, creo que, personalmente esa es la parte que aprendí de mi padre y que aprendí de mi formación, no me gusta ser el payaso de nadie!, no me gusta hacer payasadas, quizás porque leyendo a los grandes y siguiendo a un grande llamado Pineda Ponce, aprendí, que hay que hacer las cosas correctas y que hay que dejarles las payasadas, precisamente como dice Vargas Llosa en ese aleccionador libro: a los payasos!

Entonces la infamia es más grande, abarca a los ajenos y a los supuestos propios, dicho electoralmente, a los que han vendido sin éxito, la infamia que en el PL, Yani ganó, y que, en la persecución de esa falsedad corrompieron al CNE y a todo periodista, dirigente, líder político y activista que pudieron, lástima para su causa, “que fallaron monumentalmente”. Infames también aquellos cercanos a Luis Zelaya que le vendieron el éxito en el extremo! , como muestra de su propia incapacidad de ser moderados y de ser exitosos, vendieron lo que no se puede: no se puede vender ni enseñar un éxito cuando no se ha tenido, infames quizás aquellos que, como siempre, le dicen a todos los candidatos: sos el más inteligente, sos el más bonito, sos el verdadero líder!, yo, que aprendí joven que esa son vanidades, con la modestia del carácter pero seguro del propósito intenté hacer algún cambio, quizás me faltó fuerza o tiempo, tenía una desventaja, ¡ yo si tenía y tengo que trabajar!, mi tiempo no es totalmente mío aunque mi conciencia, mi fuerza y mis convicciones sí.

Infames los que han permitido ese asalto a la Democracia, los que hablan en cuartos oscuros, los que expusieron y comprometieron al Partido Liberal, que por cierto, nosotros dejamos sin deuda!, mientras otros lo dejaron “asegurado”, infames, los que siendo candidatos a Alcaldes y a Diputados, pensaron solo en ellos y ahora lloran como niñas, lo que no supieron defender como hombres y mujeres, en fin, la infamia es colectiva, y no solo es del CNE, del RNP y del TJE, es de los partidos que dicen representar la voluntad popular, es de los supuestos líderes, los del gobierno y los de la oposición, es un mal colectivo, que ha enfermado todo y a todos!.

(*) Catedrático Universitario. Secretario General del Partido Liberal de Honduras.

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