¡Qué buena noticia!

MA
/ 20 de abril de 2021
/ 01:33 am
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¡Qué buena noticia!
De tal palo tal astilla

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Hace poco escuché un término que me llamó poderosamente la atención: “NEUROPLASTICIDAD” también conocida como plasticidad cerebral o neuronal; es la capacidad que tiene el cerebro de cambiar, modelarse y aprender a través de la actividad que la persona realiza. Resulta que hasta hace muy poco la ciencia sostenía que esta capacidad cerebral de crear conexiones neuronales, prácticamente solo se podía desarrollar en una edad temprana en el individuo, así que todas las personas que habían pasado la etapa de la adolescencia se sentían ya excluidas de esta posibilidad; se creía que después de cierta edad el cerebro dejaba de desarrollarse y uno era lo que era, sin esperanzas de mejorar intelectualmente hablando, incluso se pensó por mucho tiempo que todas las células del cuerpo se podían regenerar menos las neuronas, cosa que también refutan los nuevos descubrimientos en la rama de lo neuronal.

¿Qué significa todo esto? Pues para los que todavía no lo adivinan, lo que esto quiere decir es que ¡nos podemos hacer más inteligentes en cualquier etapa de nuestra vida! Y no solo eso; podemos prevenir enfermedades tan temidas como el Alzheimer y la demencia senil y también manejar una memoria excepcional si aprendemos a estimular nuestro cerebro y a desarrollar nuevas conexiones neuronales a lo largo de nuestro existir. Cuando yo escuché esto, me embargo un sentimiento de alegría total; no solo por todo lo anteriormente dicho, sino porque… ¿adivinen qué?… se ha demostrado que las actividades artísticas promueven el desarrollo de los procesos cognitivos a través de la estimulación de la plasticidad cerebral. Al actuar se liberan neurotransmisores, como la noradrenalina, que interviene en los procesos relacionados con la atención, la memoria de trabajo y el autocontrol; la neurociencia nos enseña que la educación artística, que en el pasado había sido muchas veces marginada, es una fuente generadora de habilidades sociales emocionales y cognitivas. Cuando supe lo anterior me sentí muy contenta pues entendí que estoy en una de las mejores profesiones del mundo para mantener un cerebro joven y activo, y me encantó también descubrir que al enseñar lo aprendido en el arte, estoy ayudando a personas de todas las edades a mejorar su coeficiente intelectual; pues déjenme decirles que lo que mantiene al cerebro en constante desarrollo, es el asumir retos periódicos, exponerse a cosas nuevas que presenten algo de dificultad y perseverar en la consecución de resultados positivos… ¡y qué cosa mejor que el arte para hacer todo lo anterior! Es la fórmula perfecta: cuando vamos a hacer una obra, se nos presenta una situación nueva, que siempre es un reto y que requiere de perseverancia para terminarla o para dominar alguna técnica necesaria para realizarla.

La verdad es que cada día me convenzo más de la infinidad de beneficios del arte en la vida de las personas. Por cierto; los estudiosos de este tema recomiendan visitar museos y exposiciones de arte, pues justamente, estas experiencias nos presentan estímulos visuales nuevos y fuerzan a nuestro cerebro a procesar y analizar imágenes.
Tan alentador es este tema con los nuevos descubrimientos, que incluso se ha determinado que algunas personas que tenían lesiones cerebrales han sido beneficiadas con una regeneración espontánea del sistema nervioso.

Con la llegada de la neurociencia, la sociedad debe comenzar a desaprender y dejar de lado conceptos o costumbres que nos inculcaron desde pequeños. Hoy sabemos que podemos desarrollar nuestro cerebro e inteligencia en cualquier etapa de nuestra vida si practicamos actividades específicas, como las artísticas entre otras. Si esta no es una excelente noticia para ustedes, déjenme decirles que a mí me hace querer ¡saltar de alegría!

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