Vacunas y hospitales

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/ 20 de abril de 2021
/ 01:55 am
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Vacunas y hospitales

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Rafael Delgado Elvir

Las muestras reiteradas de incapacidad del gobierno son apabullantes. No es algo que alegra a los que constatamos tal situación ya que todos padecemos, unos mucho más que otros de ello y de sus consecuencias. Hemos vivido la larga y reveladora historia de los hospitales móviles que rápidamente pasó de ser un atraso en la entrega, como lo quisieron presentar los funcionarios del gobierno, a un monumental caso de corrupción y negligencia. Aquí quedó ya claro que se pagó la suma escandalosa de L.1,272 millones y por adelantado por equipos que no sirven para la emergencia sanitaria y que tampoco todos están en buen estado.

El camino quedó allanado por todo un sistema en funcionamiento. El decreto legislativo que dio vida a la Ley de Auxilio al Sector Productivo publicado el 3 de abril de 2020 autorizó a Sesal, Sinager y a Invest-H a la contratación directa incluso en procesos que ya habían iniciado. Pero ya lo sabemos, ese tipo de disposiciones que debieran servir solamente para agilizar las cosas en situaciones de emergencia, se convirtieron en la excusa perfecta para obviar disposiciones sobre buen manejo de los recursos, sobre transparencia en la ejecución de los mismos y compras ajustadas a precios de mercado. Fue el banderillazo dado al entramado de actores de la corrupción para asaltar el presupuesto de la República.

Ahora vivimos el capítulo de las vacunas contra la COVD-19 que una vez más descubre las incapacidades de JOH y su equipo de funcionarios. Las publicitadas negociaciones con empresas y gobiernos resultan ser una manipulación para proyectar una imagen de éxito que no existe. Las fechas en las cuales supuestamente se entregarán las vacunas se acercan, llegan y pasan sin que nada ocurra. Los ministros de Finanzas y Salud terminan en el ridículo montando escenarios donde se les ve firmando contratos como que si eso es lo que quiere ver el país. El contraste es evidente con nuestros vecinos que indudablemente siguen en dificultades, pero al menos ven que las iniciativas de sus gobernantes avanzan alcanzando hechos concretos.

Al final de todo, lo que se logra es poner más obstáculos para la reactivación económica entendida como la situación donde las operaciones de las empresas, los emprendimientos pequeños y el quehacer diario no tengan las restricciones de la pandemia. Es imposible, que en el marco de una situación tan incierta, en cuanto a qué ocurrirá mañana, plagada de tantos errores en el enfrentamiento al contagio y tratamiento de los enfermos, de tantos escándalos de mal uso de los recursos y de deficiente afrontamiento de las cosas elementales de una emergencia, pueda la gente retomar sus planes de emprender en lo deseado.

¿Qué hacer? Los que mal gobiernan ahora entregan proyectos básicos de la administración del país a otros, pero no en el afán de buscar la mejor salida, sino para seguir con la práctica de intentar congraciarse con los sectores económicos poderosos del país. Los siguen necesitando. Los fondos de Invest-H se lo van a entregar a un banco para que los administre en un fideicomiso y la adquisición de las vacunas que pase a manejarla el Cohep. En el fondo del asunto se trata de una aceptación explícita que no pueden y que deben dar lugar a otros para que lo hagan.

Se requiere de un cambio profundo. Las alianzas con los operadores de la corrupción y las reformas pactadas entre los mismos de siempre nos llevarán a lo mismo. Para lograr cambios verdaderos hay que tomar caminos diferentes. Los hechos plantean que finalmente las fuerzas políticas y sociales sin ningún compromiso con este nefasto capítulo de ahora, se unan en el marco de una propuesta que elimine el fraude para después iniciar un gobierno de unidad nacional que nos dirija por mejores caminos.

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