En el Bicentenario no olvidemos a Valle y Morazán

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/ 23 de abril de 2021
/ 12:02 am
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En el Bicentenario no olvidemos a Valle y Morazán

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Por: Luis Alonso Gómez Oyuela

¿Qué importancia tiene para Honduras y resto de Centroamérica el Bicentenario? Soy un estudioso de fechas y eventos importantes de nuestra historia. Me apasiona conocer sobre la vida de los grandes hombres, entre otros José Cecilio del Valle y Francisco Morazán, ambos jugaron un papel importante en la historia política de las cinco provincias de América Central. Valle con su pensamiento panamericanista y Morazán, unionista y mártir, incomprendido por los reductos colonialistas causantes del atraso, particularmente de Honduras.

“Los tres siglos de dominación española dejaron grandes huellas de miseria, de ignorancia y de atraso material y científico porque las leyes que regían a las “Indias Occidentales”, solo exigían deberes que constituían una explotación desmedida del nativo en su trabajo y en sus bienes. Hubo aplicación de leyes inquisitoriales que crearon lo que podríamos llamar resentimientos sociales. El nativo obedecía por temor: trabajaba obligado con una remuneración condicionada a los intereses del patrón. Se le negaba la educación y todo derecho de intervenir en el gobierno y la Hacienda Pública”. Este era el pensamiento de Valle y la independencia Centroamericana. 200 años después, el panorama continuó, sino igual, el pueblo, pueblo, carente de educación es víctima de la explotación. El poder político lo maneja una casta privilegiada en menoscabo de los intereses de las grandes minorías”.

Matías Funes Valladares (QDDG), en su obra: “Valle en su tiempo y el nuestro”, reseñó lo siguiente: “Como es lógico, la racionalidad burguesa se materializó también en un nuevo tipo de Estado y en leyes distintas a las anteriores que se encargaron de consagrar la igualdad-al menos jurídica de las personas”. Fúnez hace un agregado interesante en vía de ilustración: “En el campo religioso el cambio quedó sellado cuando en 1517 Martín Lutero clavó las noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg, dando inicio de esa manera a la Reforma Protestante que, especialmente en su variante calvinista, marchó de la mano con la austeridad que en un principio pregonaba la burguesía. La transformación fue total y, como es natural terminó minando las bases de los viejos estados absolutistas para iniciar la era del constitucionalismo. Precisamente es aquí donde encontró Valle más claridad en su caracterización del siglo, cuando escribió: “El espíritu del nuestro es la ciencia de las sociedades: la reforma de los gobiernos: las leyes fundamentales: el sistema constitucional”.

“Se acusa a Valle de haber permanecido indiferente y con cierta sumisión de empleado público, aunque esos empleos los desempeñó gratuitamente por su condición de hombre rico. Se le acusaba de conocer todos los intereses, las tendencias y los engaños del clero, el que era ágil dirigente del gobierno. Todo esto le creó a Valle una atmósfera de disgusto y descontento por parte de la ciudadanía que se lanzaba a la lucha por la libertad. Como persona idónea redactó el documento más importante que nos hizo entrar en la vida independiente del régimen español, el Acta firmada el 15 de septiembre de 1821 y desde aquel momento, comenzó a trabajar por la conservación de aquella conquista y ayudar a la estructuración del Estado. Le interesó el ramo de la economía para levantar y sostener la nueva política del istmo” (Conozcamos a Valle, autora: Estela Díaz Banegas 1972).

Morazán no debe pasar desapercibido por las presentes generaciones. Con un pensamiento distinto al de Valle, emprendió la cruzada por la Unión de Centroamérica, luchando en contra del colonialismo recalcitrante, el clero dominante y alienante, quienes al final, sin un juicio justo fue fusilado en San José de Costa Rica el 15 de septiembre de 1842. Aun hoy día las actuales estructuras de poder han tratado de minimizar a Morazán y sacarlo de la historia para convertirlo en turista.

El insigne poeta Felipe Elvir Rojas, dejó plasmado para la historia el poema dedicado al héroe de la unión: “La patria y Morazán”. “A la orilla del tiempo huellas y cicatrices/La Patria está en nosotros/ en lo que amamos y apenas conocemos refulgen sus auroras/ En los senderos que quizá recorremos, con pasos vacilantes; nos hablan las raíces y los ocasos rojos./ La rosa con sus frágiles pétalos, se ha instalado el perfume y el pueblo encendido de protestas, cabalgan los asombros./ Los puños, van derribando muros y embridando huracanes./ Morazán con sus hondas pisadas, derrota lejanías./ Al héroe, no hay poder que lo arredre, ni tiempo que lo agote”

En otro aparte de su poema, describe: “La patria más alta, la patria morazánica, cinco dedos son puño de coraje, desafiando peligros./Patria grande del viento, patria de la espiga, dulce patria de todos, con tus cariños densos, son tuyos desde el hombre hasta la hormiga con signos de suspensos./Te amamos hasta el hueso, porque estás hecha con retazos de angustia y mareas de sangre./ Y si no hemos perdido la memoria, Morazán nos convoca, sin arreos dorados, con palabras de truenos y relámpagos, desde escarpadas cimas, bajo los altos pinos, en su corcel guerrero./En verdad yo les digo, que cada día Morazán amanece en nuestros sueños”.

Ojalá nunca perdamos la memoria de los tiempos que hoy vivimos. La patria llama a la esencia de sus hijos. La juventud es la llamada a recoger el legado de Morazán para que esta patria sea digna de mejor suerte; sea libre, soberana e independiente y como lo expresa el poeta: El bicentenario es propicio para revisar la historia de los grandes y su legado. Cinco dedos formando una mano de hermandad y dignidad.

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