En el centro capitalino: También se fueron…

ZV
/ 19 de junio de 2021
/ 12:15 am
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En el centro capitalino: También se fueron…
Los Arcos. Aquí en esta zona peatonal se instaló en un pasado cafetería “Los Arcos”. Vendían el exquisito sándwich cubano.

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¿Por qué desaparecieron? Desde hace mucho no se conocen otras iguales en calidad y buen servicio. Otros lugares cerraron por causa de esta pandemia

¡HOLA, HOLA! Buen día amables lectores en la Honduras de acá y de allá. Muchos nos han pedido escribamos más sobre aquellas cafeterías que antaño visitaron y pasaron momentos agradables con amigos o familiares. Complaciéndoles, ya vuelan recuerdos y anécdotas.

Las nuevas generaciones no las conocieron. Y si oyen de los padres sus nombres, van al centro de la capital y no encuentran ni una de las que en tiempos pasados fueron bien concurridas.

Habrán notado que ya no hay buenas cafeterías en el mal llamado casco histórico. Y restaurantes de chinos solo hay unos tres.

¿POR QUÉ CERRARON?

En un pasado, muchas casas antiguas fueron acondicionadas para convertirlas en cafeterías. Con el tiempo dejaron de funcionar. Y no es que cambiaron de locación. Se fueron para más no volver. No han abierto otras en el centro capitalino de la misma magnitud en servicio y buena clientela.

¿Por qué cerraron? Entre tertulias nos dicen que desde hace años -aunque en menor proporción que hoy- siempre ha existido el “impuesto de guerra”. Cabe decir, ahora, al parecer, más controlado por las autoridades policiales.

Aunque muchos comerciantes ante el temor infundido por los maleantes no ponían o ponen las denuncias y prefieren cerrar.

Otro posible factor: En el centro, la inseguridad por las noches fue creciendo. Hasta quedar como hoy, sin lugares en donde tomarse, cuando el día agoniza, su cafecito o saborear con la familia una cena en un ambiente tranquilo. Como antes.

Por allá apuntaron otros elementos. Entre ellos el económico. Que la gente fue perdiendo poder adquisitivo por falta de empleo. Lo que incide en la baja clientela.

Esto viene desde antes. Y eso que en ese tiempo ni se pensaba que pasaríamos el vía crucis por esta pandemia que obligó al cierre de muchos locales en el centro. Menos los de ropa usada.

LA MARBELLA

Segunda mitad de los años 70. Cafetería Marbella. Concurrida, famosa, situada en la hoy zona peatonal. Unos metros abajo de donde quedaba el Jardín de Italia de la que ya te hemos hablado.

Aquí frecuentaban -y el pueblo solía ver- a famosos periodistas de “peso” en ese entonces. Solo acostumbrados a leerlos en los periódicos, escucharlos en la radio o verlos por la TV.

En esta cafetería, diariamente se daban cita connotados periodistas como don Oscar A. Flores, fundador en 1976 y en ese tiempo director de este rotativo. Le tenían reservada su mesa.

Todas las mañanas llegaba para saber más del pueblo pueblo y comentar los sucesos diarios con sus colegas. Después, ya con valiosa información, tomar camino a su recién fundado Diario LA TRIBUNA. No existía la internet, por supuesto.

Entre sorbo y sorbo de tacitas de café, salieron muchas veces las ocurrencias de “Tribunito”, hechas por el ingenio de don Oscar (que Dios lo tenga en su seno).

Es desde entonces que el folclórico personaje de LA TRIBUNA ha “pegado” a través del tiempo porque “sabe” el sentir y pensar de la gente común, derivado de los acontecimientos diarios.

Cada mañana, en La Marbella entre amenas tertulias, compartían con don Oscar famosos periodistas como Mario Hernán Ramírez, Milton Mateo, Jacobo Goldstein, “Toño” Mazariegos, José Ochoa y Martínez.

También José Domingo Flores, Pagán Solórzano, Gabriel García Ardón cuando andaba por la capital, “Muñecón” Padilla, entre otros. De estos, solamente los tres primeros viven.

ANÉCDOTA MARBELLESCA

Como cliente, este su servidor llegaba para ver el ambiente que dibujaban. Por la atracción que desde muy joven me provocaba esta cosa del periodismo. Algunas veces el maestro nos invitó a su mesa.

Callado, solo escuchándolos. Poco podría aportar ante tanta experiencia alrededor, siendo yo -en ese entonces- un incipiente miembro de este recién fundado medio de comunicación, en el que modestamente sirvo desde su inicio. Comenzaba Multicolores Pops.

Precisamente fui traído a esta casa editora por el querido maestro don Oscar. Entre sus amigotes me hacía chistes burlones de mis publicaciones que provocaban risas. No me quedaba más que “seguirles la corriente”. Estaba -colado- entre grandes, aunque sin derecho a réplica.

Recuerdo ese lugar entre notas, chistes, chismes, enriquecedoras tertulias de tremendos señores del periodismo que siendo un imberbe, las saboreaba entre sorbos de café invitado.

Se dice que el dueño fundador de La Marbella fue don Gabriel Escancian Diez, oriundo de Málaga, España, donde queda Marbella. De ahí el nombre que le puso a su negocio.

Pintan la historia de este lugar Reinaldo Dussan, creador de su bonito diseño y Raúl Mena que le puso el confort con el “moderno” sistema de aire acondicionado.

El último propietario fue el empresario Yanni Dicaulis que también era dueño de cafetería Mediterráneo, con su esposa María Elena. Esta quedaba contiguo a la desparecida Rivera y Compañía.

OTRAS

Otras buenas cafeterías que el tiempo borró. “Los Arcos” (antes “La Gran Vía”) también en zona peatonal camino al Correo Nacional. La recordada cafetería Viena, o Salón Viena, famosa porque por cada cerveza ponían abundantes embutidos de “boca”. Quedaba al final de la bajada de calle La Fuente.

La cafetería Víctor, situada frente al parque Central y en donde su bondadoso propietario le dio un pequeño lugarcito, en la entrada, a Don Pepe (QEPD). Fue su segundo lugar recién venido de Cuba.

Operaba con tan solo una planchita en la que cocinaba sus sándwiches y panecillos con frijoles y mantequilla, para la venta. Después crecería y pondría otros locales en distintos lugares del centro capitalino.

Y…

Sabemos que estás pensando en otras que te invitan los recuerdos. Quedan muchas más en el tintero como el “Salón Verde” contiguo a la Sastrería El Perfecto Caballero de Joaquín González.

Figuraba El Brik Brak, en el propio centro de la ciudad, la Lux en Comayagüela, entre otras que les recordaremos pronto.

Todas con anécdotas vividas que les contaremos entre sorbos de café… invitado…

Y por hoy hasta aquí. Hemos dejado otra HUELLA imborrable en el pedregoso camino de un ya largo trajinar.

QUE DIOS NOS CUIDE Y BENDIGA A TODOS.

(Comentarios y más a mi correo: cartute@yahoo.es. Y en nuestro muro en la Internet. Carlos Arturo Matute).

LOS PENSAMIENTOS DE HOY:
—“Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”. ALDOUS HUXLEY. (1894-1963). Escritor y filósofo británico.
—“Incluso el pasado puede modificarse. Los historiadores no paran de demostrarlo”. Jean Paul Sartre (1905-1980). Filósofo, escritor, biógrafo y crítico literario francés.

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