QUITARLOS DEL CAMINO

ZV
/ 19 de junio de 2021
/ 12:39 am
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QUITARLOS DEL CAMINO
EL CONTAGIO Y LAS ALARMAS

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A echar pulgas a otro lado” mandó el gobierno sandinista a un periodista de la agencia mexicana del NYT, con boleto comprado y pasaporte visado, impidiendo el ingreso a Nicaragua. La coacción que hace tiempos desata contra la prensa nicaragüense –como blanco especial los medios de comunicación de los Chamorro– ahora también se extiende a la prensa internacional. Acaban de agregar unas 20 periodistas a una investigación con la que arrimaron a la fiscalía a la corresponsal de Univisión. El blanco de las pesquisas es la fundación de la hija de la expresidenta Violeta Chamorro y de su difunto esposo, el emblemático periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado durante la dictadura somocista. Cristiana es una de las figuras más sobresalientes de la oposición que bien pudo poner fecha de expiración al despótico mandato. La investigan, la capturaron e inhabilitaron para quitarla del camino.

No se salvan de la embestida ni los viejos subversivos revolucionarios. También fue arrestada Dora María Téllez (la mítica comandante Dos de la revolución), Víctor Hugo Tinoco y Hugo Torres, antiguos camaradas y compañeros de viaje y de armas de la lucha guerrillera. Con estos se saca una vieja espina. Por considerarlos “traidores” al abandonar el sandinismo –hastiados de monopolizar las decisiones del partido y de haberse acomodado por más de un cuarto de siglo sentados en la silla presidencial– para convertirse en opositores del ejercicio perpetuo del poder. Son icónicas de la era revolucionaria las acciones clandestinas rebeldes y los operativos furtivos para derrocar la dictadura somocista de los hoy perseguidos por el régimen. Para que quede bien claro que nadie es intocable y que en nombre de la reelección allá sí hacen valer el cliché ese “vamos con todo” –no como otros que golillan repitiendo la frase farandulera– también le cayeron a los empresarios. Como a los incluidos en la otra lista, acusados de incitar la injerencia extranjera, toparon a Luis Rivas Anduray, –banquero y amigo personal del propio Ortega– presidente ejecutivo del BANPRO. Este es el principal banco nicaragüense, con sucursales en Centroamérica, Caribe y Ecuador. El banco, como reacción a la arbitraria detención, emitió un tímido comunicado –igual de tímido a lo que en otras partes suelen ser las conductas empresariales– resignadamente sometiéndose a la voluntad oficial. No condena la detención del alto ejecutivo bancario ni demanda su libertad, delatando el temor de la iniciativa privada a las férulas del poder.

Se van en la colada 2 poderosos empresarios nicaragüenses –José Baltodano Cabrera y Jaime Montealegre Lacayo– también investigados entre otra media docena de exdirectivos de una fundación. Entre otros opositores detenidos están el diplomático Arturo Cruz, el académico Félix Maradiaga y el ministro Juan Sebastián Chamorro García; José Adán Aguerri, expresidente del COSEP, Violeta Granera, conocida activista, y el jurista José Pallais. Ese estrangulamiento de pescuezos en un ambiente de sofocante desconfianza e incertidumbre va a desatar corridas bancarias, fuga de capitales, huida de inversiones. Golpes adicionales a una economía abatida por la pandemia y la crisis política. Penas que se agregan a los insufribles aprietos por los que pasa el pueblo nicaragüense. La vaina es que las manifestaciones retóricas de la OEA, las quejas de la preocupada comunidad de cooperantes y las amenazas de la panfletaria burocracia internacional, para un régimen dispuesto a todo, es como quien oye llover sin perturbarse. Ni que fuera el retintín de una lluvia de granizos. Solo el apacible sonido de las gotas de agua disipándose sobre el tejado.

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