Josselin Waleska Moncada: maestra de educación primaria, estudiante universitaria y emprendedora.

ZV
/ 20 de junio de 2021
/ 12:18 am
Síguenos
01234
Josselin Waleska Moncada: maestra de educación primaria, estudiante universitaria y emprendedora.
Emprendedora a punto de graduarse en la Universidad.

Más

Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email:luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. El éxito no es para timoratos, es para gente valiente, decidida, visionaria y calificado para ser un emprendedor. ¿Quién es un emprendedor? Es una persona que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo. También es una persona que establece y desarrolla una empresa o negocio”. (Ulises era el héroe más emprendedor del ejército griego) (Wikipedia)

Se dice que un emprendedor es aquel que identifica una oportunidad y organiza los recursos necesarios para tomarla. Durante esta crisis, producto de la pandemia son muchas las personas que tomaron decisiones heroicas para enfrentar la crisis económica. Muchos perdieron los empleos y no solo eso, perdieron a sus seres queridos, pero se levantaron. Muchos jóvenes egresados de los centros educativos con un título académico, han visto truncados sus sueños, no hay espacios en el sector público y privado, situación que se agravo con la pandemia que parece no tener fin.

Josselyn Waleska Moncada, dice sentirse afortunada porque los sueños infantiles de convertirse en maestra; su madre, Yessenia Ardón, los hizo posible a pesar de la situación económica como trabajadora doméstica, lavando ajeno: “Su mayor preocupación fue que yo tuviera una educación adecuada, pero las condiciones económicas nunca fueron las mejores. Mi primer contacto con la escuela fue el Jardín de Niños, después en la Escuela República de Nicaragua. Los años en la escuela fueron difíciles, pero mi mamá, conocedora de mis aspiraciones comenzó a ahorrar, afortunadamente, ya tenía un empleo permanente en una empresa de tabaco. Con un mejor salario, comenzó a ahorrar para que se cumpliera mi sueño de estudiar magisterio en la escuela Normal España”.

Recuerda que durante estuvo en la escuela fue objeto de acoso psicológico de sus compañeros, “fue traumático porque me hicieron sentirme relegada; me sentía cohibida, gracias a Dios fui superando el problema al darme cuenta que un pequeño defecto físico jamás cortaría el sueño de ser maestra. En la Normal encontré amigas y compañeros que me ayudaron a superar mis temores y muy pronto me inserté en el quehacer de la escuela, además, descubrí que tenía talento para el canto. El maestro de música David Paz, fue un apoyo constante y motivación para continuar.

En la parte académica, las exigencias en la escuela a veces superaban mis capacidades económicas, pero mi madre siempre estuvo para cubrir los gastos durante todo el proceso formativo hasta mi graduación, fue el momento más sublime de mi vida porque aquel sueño infantil se hizo realidad en la promoción del 2015”.

La Normal, me sirvió para quitar los complejos que arrastraba desde la niñez, yo misma me di cuenta que tenía otras capacidades, pero lo que más me alentaba era saber que tenía una madre que con mucho sacrificio estuvo siempre a mi lado. Lamentablemente, después de la graduación y tener un título en la mano, el mundo para la mayoría de jóvenes es incierto. No hay oportunidades para nadie que no tenga un padrino político para conseguir un trabajo, pero lo más dramático para los que nos graduamos de maestros de educación primaria, fue saber que ese ese título no servía para nada, las exigencias del sistema educativo a partir de aquel momento eran las licenciaturas en educación básica, fue como volver atrás, a la nada”, comenta sin derrotismos.

Después de la Normal, mi mamá me dijo: “hasta aquí llego, ya cumpliste tu sueño que también fuel el mío, cómo no reconocer su sacrificio y sentirme orgullosa de ella. Soy lo que soy por una madre que se sacrificó ahorrando cada centavo. Hasta aquí llego, fue un mensaje claro cuando le dije que iba a estudiar en la Universidad para la licenciatura en Pedagogía. Estoy para terminar la carrera, lamentablemente la pandemia ha venido a trastocar el proceso educativo formativo presencial, no es lo mismo estudiar en línea como lo venimos haciendo ahora, hace falta la relación maestro alumno, comenta.

Dejo atrás las inhibiciones, “el compañerismo ha sido como un soporte para mi vida, todos somos iguales y con las mismas aspiraciones. Ahora puedo autofinanciar mis estudios, para este logro monté una pequeña empresa, fue un chispazo en mi mente después de haber trabajado por breve tiempo en un cibercafé donde aprendí el manejo de computadores, manejar programas para trabajos estudiantiles, impresiones y más. Con esta idea en mente recordé que en la colonia donde vivo hacía falta una papelería, pero hacía falta el dinero, mi tío Israel Mejía, prestó el dinero para el inicio en calidad de socio pero cuando se dio cuenta que las ganancia eran mínimas desistió.

No es fácil emprender un negocio cuando no hay suficientes recursos. Afortunadamente, mi novio que por ahora está en Londres, facilitó los recursos para dar seguimiento a la pequeña empresa. Con las pocas ganancias he cubierto los gastos en la universidad y la casa. Una vez que obtenga el título en la Universidad buscaré una oportunidad en la docencia. Pero continuaré con lo que el futuro será una empresa que también abra oportunidades para otros. Quiero independencia definitiva para no depender de un cargo público. Si ayer superé mis inhibiciones, hoy más que nunca estoy segura que el porvenir será mejor. Gracias a Dios he tenido la capacidad de identificar oportunidades y esta es la mía con la dirección de Dios y el apoyo moral de mi madre y los amigos”.

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América