Coinciden expertos en materia de educación: “Educamos para un mundo que ya no existe”

ZV
/ 28 de junio de 2021
/ 06:00 am
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Coinciden expertos en materia de educación: “Educamos para un mundo que ya no existe”

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El actual modelo educativo no da el ancho y los trabajos que por ahora se sostienen, dentro de un tiempo van a desaparecer, en este contexto Honduras y Yemen no tienen ninguna oportunidad de unirse a la carrera de la inteligencia artificial, afirma Yuval Noah Jarari, que es secundado por dos pesos pesados de la educación hondureña, el rector de la Universidad Tecnológica Centroamericana, Marlon Brevé, y el director de post grados de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Armando Euceda.

Antes de la pandemia y que se cerrara la educación dos años, tres de cada seis hondureños que terminaban la secundaria, entraban a la Universidad. La escolaridad hasta sexto grado era del 95 por ciento, pero con las escuelas cerradas seguro ha habido un retroceso, porque no hubo estrategias para enfrentar la deficiente educación en la pandemia.

La baja calidad educativa, debido a modelos de educación básica y educación media, Desactualizados muestra modelos todavía memorísticos, poco constructivistas, sin metodologías activas centradas en el estudiante, sin espacios de aprendizaje colaborativos, sin desarrollo de habilidades blandas, con muy bajo uso de TICS (no hay conectividad gratuita ni LMS púbicos robustos), con bajos rendimientos académicos en español (déficits en lectoescritura) y matemáticas (déficits en lógica analítica) y con el nivel de Educación Media desvinculado del nivel de Educación Superior, muestra a “grosso modo” el panorama formativo de Honduras.

A esto se añade el análisis de Andreas Schleicher, coordinador del informe PISA y director de Educación de la OCDE, que refiriéndose a las realidades europeas hace una radiografía comparada de los sistemas educativos: en 2018 participaron 79 países. Como le consultaron sobre la realidad española, precisa que “el actual currículo en España tiene, digamos, un kilómetro de amplitud y un centímetro de espesor”.

El historiador Yuval Joan Harari es más drástico al afirmar en el 2019, que “países como Honduras y Yemen no tienen ninguna posibilidad de unirse a la carrera de la Inteligencia Artificial” y que “En algún momento no habrá trabajos para manejar tractores o máquinas de textiles”.

MARLON BREVÉ:
Honduras debe aprovechar esta pandemia para reformar este sistema educativo.

—¿Es realmente relevante en el mercado laboral, lo que se enseña, basados en el plan de estudios, desde la base a la educación superior o educamos para un mundo que ya no existe?
A nivel de universidad ha habido un esfuerzo para que los planes de estudio sean pertinentes y las nuevas carreras respondan a las necesidades del mercado laboral y a las de desarrollo del país. Los nuevos planes, las nuevas carreras están tratando de responder a esas necesidades, pero aquellas universidades que no reforman ni reforman sus carreras, los planes de ellos quedan obsoletos.

Unitec era parte de una red de universidades, Laurate hizo una serie de encuestas con los gerentes y encontraron que los gerentes hoy andan buscando habilidades blandas. Ellos saben que los conocimientos técnicos los tienen casi todos los graduados, que inclusive los van a aprender en el trabajo. Más les interesa a los gerentes (suponiendo que los conocimientos son sólidos) las habilidades blandas: pensamiento crítico, razonamiento lógico y trabajar bien en equipo.

La capacidad de adaptación a cambios evolutivos, la resiliencia para perdurar y ser una persona que se fortalece en la crisis, que se adapta a cambios. Otra habilidad blanca, es un estilo de trabajo adaptado a el logro de objetivos y la habilidad de escribir y hablar bien, redactar y buena expresión, suena difícil, pero en realidad no lo es. Si alguien tiene estas habilidades tendrá altas posibilidad de encontrar un trabajo.

–¿Se debe analizar el sistema actual, hacer los cambios y dar el paso a una reforma educativa que responda a los parámetros de desarrollo?
Claro que sí. El expresidente Carlos Flores lo ha dicho en tres editoriales, citaba un historiador y a un especialista del Foro Económico Mundial que sacó un artículo en el diario El País de España y que habla de los cambios estructurales que deben de darse en España y donde hay resistencia y desconfianza de parte de los padres de familia. Yo creo que Honduras debe de seguir un camino similar y aprovechar esta pandemia para reformar este sistema educativo, con reformas estructurales que incluyan nuevos diseños curriculares en todos los niveles: pre básica, básica y la educación superior. Nos ha reiterado en varias ocasiones, que se revise algunos cambios que se hicieron y que debilitaron el eje de educación cívica, valores éticos y morales, ciudadanía, identidad nacional, que cuando uno dice que son transversales se supone que se están cubriendo en todas las asignaturas y eso no ocurre. Es necesario revisar esos currículos y fortalecer la cultura y el arte. A nivel mundial hay una tendencia de que hay cinco áreas que es básico que estén bien fundamentadas en los currículos de educación pre básica y básica: STEM (por sus siglas en inglés): Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática. Algunos expertos han dicho que STEM no es suficiente, hay que agregarle humanidades y le ponen una H al final.

El objetivo es asegurarse que los jóvenes que sean expertos en esas áreas obtengan conocimientos profundos, incluso en el editorial de LA TRIBUNA y el artículo del experto de diario El País, plantea que aunque no se abarquen muchas áreas, las que se incluyan dejen conocimientos profundos. Las asignaturas no se cubren en su totalidad, pero en Japón las siete asignaturas que se cubren se estudian de forma profunda. Algo así debemos tener aquí.

–¿Puede Honduras con estos planes de educación superar la condena tercermundista?
No, yo creo que en Honduras, además de que hay planes de estudio desfasados, hay problemas de cobertura. Si vemos las tasas de cobertura, estamos bien hasta sexto grado, pero después de ahí muchos jóvenes no continúan estudiando y a bachillerato, son pocos. La cobertura hasta sexto grado está en entre un 90 y 95 por ciento, pero a partir de séptimo, octavo y noveno baja a menos del 70 por ciento. De cada 10 hondureños, solo seis o siete terminan el colegio y (de estos, a su vez), la mitad (tres) no continúan sus estudios en la universidad. La pirámide la tenemos que rellenar, debemos evitar que sea una minoría la que llegue a otros niveles.

Honduras, antes de la pandemia, tenia entre siete y ocho años de escolaridad, el año pasado y este es igual, no hubo clases. Por cada año sin clases se baja entre uno y dos años. El otro año la escolaridad en Honduras estará en seis años.

Ahora, yendo a su pregunta, Honduras no responde a las necesidades del país para generar empleo, crear riqueza y bienestar si no tiene un capital humano desarrollado. El primer problema es la cobertura, ahora hablemos de calidad, los currículos están desfasados necesitamos de nuevo revisarlos, revisar algunas áreas y profundizarlas. Asimismo, revisar áreas como: química, valores éticos, morales y ciudadanía, y los temas en general de humanidades; hacer una articulación entre niveles, especialmente entre la educación media y la superior. Las universidades hagan un esfuerzo para que más jóvenes tengan acceso a la educación superior. No todos los que entren a la universidad tengan que sacar una licenciatura, hay programas técnicos universitarios de dos años. En otros países se han vinculado a sector empleador, laboral y privado, al sector de crecimiento económico y ayudando a que el país sea más competitivo. Hay áreas de desarrollo en las que un técnico universitario puede contribuir a que haya capital humano entrenado y que eso provoque que traigan inversiones, por ejemplo el caso de Costa Rica. Cuando Intel decidió llegar a Costa Rica -hace muchos años- se hizo un esfuerzo de Estado. Intel pidió que se reformaran los diseños curriculares de educación media, la técnica superior y la educación superior y eso ocurrió y logró que Intel llegara y que muchos proveedores llegaran y se generara una comunidad que provocó bienestar y generación de empleo. Nosotros tenemos que crear esos polos que atraigan la inversión, pero con capital humano, donde el sector privado y la academia planifiquen la formación de capital humano, desde educación media, técnica, educación técnica superior y la educación superior.

–¿Es hora de levantar la bandera de una reforma al sistema de educación?
Existe una instancia: el Consejo Superior de Educación, desafortunadamente ha sido una instancia que no ha tenido incidencia porque con la pandemia casi no hubo reuniones y en marzo hubo reunión, pero no hay resultados concretos, tampoco hay membresía del sector empleador. Ahí está el Ministerio de Educación, el Consejo de Educación Superior, que representan todo el sistema educativo formal, Infop y Coneanfo, pero hay que revisar la membresía, ampliarla y traer a todos los actores que tiene que ver con la educación superior, tanto público, como privado para que ahí se articulen los planos y que ahí se den instrucciones a los especialistas y que se hagan las reformas curriculares para alcanzar las reformas. La educación superior y la técnica superior tiene que tener un vínculo con el sector privado, con el que crea desarrollo y atrae inversiones.

COMO LO SEÑALA LA TRIBUNA…
“Debemos transitar hacia una revolución educativa” recomienda Armando Euceda

El director de post grados de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH)
—En la necesidad de revisar si lo que se enseña (el plan de estudios para escuelas, colegios e institutos públicos y privados, y el currículo académico de las universidades), en todos los niveles del sistema educativo, ¿es todavía relevante al mercado laboral?
AE: Primero debemos pensar en la relevancia del mercado laboral hondureño. Preguntarnos si los trabajos que está ofreciendo el mercado laboral son trabajos que responden mayoritariamente a los últimos momentos de la revolución industrial -cuya principal manifestación la encontramos en Honduras en el gran desarrollo que han tenido las maquilas- es decir, trabajos repetitivos, trabajos de baja escolaridad o de escolaridad intermedia o si son trabajos que requieren competencias propias de la connotación de la gran revolución en inteligencia artificial y en biotecnología que el mundo actual está viviendo -o mejor dicho-, que estamos viviendo mientras navegamos en el siglo XXI. Los intelectuales de clase mundial que están trabajando este tema coinciden en señalar que hay una serie de países de desarrollo bajo e intermedio, como Honduras que, debido a la limitada velocidad de respuesta que tiene su sistema educativo y su modelo económico, no podrán ingresar, ni siquiera desarrollar pequeños nichos, al gran teatro de la dinámica de los grandes mercados laborales que están siendo creados por la inteligencia artificial, la biotecnología y, en general, el manejo amplio de las tecnologías de información. Esto no quiere decir que los trabajos del agro, de servicio al cliente no son importantes, y que el sistema educativo debe atenderlos con prioridad. Lo que quiere decir es que el eje de la historia del siglo XXI ya no pasa, exclusivamente, por esa vieja dinámica laboral que marcó con sello especial al siglo XIX y al siglo XX. Nuestro currículum, desde preescolar hasta el nivel universitario, no tiene actualmente el diseño pertinente para ser respuesta a este tipo de demanda laboral; y esto se debe en parte a que el mercado hondureño no se da cuenta que este nuevo mercado del siglo XXI absorberá al planeta. Desde luego que hay y habrá singularidades. Jóvenes de talento extremo y docentes que se actualizan permanentemente, así como empresarios que son excelentes lectores de las visiones económicas emergentes, que ingresarán a este novel escenario laboral del siglo XXI. Pero, ¿lograrán construir la masa crítica que el país demandará?

— Lo que se enseña actualmente a todos los niveles educativos del país, ¿es relevante para el mercado laboral?
– AE: Aquí nuevamente la clave de la respuesta está en ponernos de acuerdo qué vamos a entender por mercado laboral. Si hablamos del mercado laboral tradicional cuya oferta se centra fundamentalmente en actividades repetitivas que requieren obreros de baja escolaridad, digamos tercero a noveno grado, el sistema educativo tiene, diríamos, una respuesta apropiada. Si hablamos de empleos en fábricas que requieren técnicos de formación inicial a nivel del colegio, ese esquema educativo tiene una buena oferta. Pero aquí se empieza a generar el problema porque, por un lado el sistema educativo tiene una cobertura de educación media muy baja aún en comparación con los países de la región centroamericana. Y, por otro, los empleos que se ofrecen no son suficientes ni para atender a la escasa población que se gradúa y la situación se agrava por la dinámica salarial que termina pagando a los jóvenes sueldos paupérrimos, en la mayoría de los casos. En el otro extremo de la formación, las universidades tienen un amplio espectro de carreras, la mayoría vinculadas con actividades productivas o de servicio propias del siglo XX. Y aquí hay cifras de desempleo que deben mejorarse y cobertura muy baja aún incluyendo la matrícula y el número de graduados de las 21 universidades públicas y privadas que funcionan en el país. Entendido así, para este tipo de mercado laboral el sistema tiene una respuesta. Pero para el mercado laboral que está emergiendo en el mundo basado en la gran revolución en inteligencia artificial y biotecnología, ni la empresa privada, ni los encargados del sistema educativo en todos los niveles tenemos, en este momento, una respuesta pertinente al tema del mercado laboral.

–¿No es hora de pensar en una reforma educativa para que Honduras, al menos, se ponga a tono con la oferta laboral?
– AE: Se han hecho varios intentos de reforma educativa, todos respetando (a la usanza de Thomas Kuhn) el paradigma de la ciencia normal en educación y siguiendo en muchos casos las pautas con las cuales se ha tenido éxito en otras latitudes. Lo que está pendiente es el arribo de una revolución educativa basada en un paradigma emergente que se está gestando en todo el mundo. Ya la pandemia que estamos viviendo nos marcó una singularidad esencial que está profundizando la inequidad educativa digital y está dejando por fuera del futuro a los niños y jóvenes hondureños de hoy, en consonancia con lo que la Unesco llama una catástrofe generacional educativa. Llegó el momento de acelerar los pasos para la llegada, para el inicio y el crecimiento de una revolución educativa que nos ayude a entender, consistentemente, que el pasado ya no es, el presente es hoy, y el futuro debemos de construirlo nosotros mismos. No a imagen y semejanza del pasado, sino tejiendo una nueva Red de creencias a tono con las vivencias de los humanos en el siglo XXI.

– ¿Si los planes de enseñanza de la actualidad -la naturaleza de las asignaturas para las profesiones que se ofrecen, y la índole de los títulos que se entregan- va a colocar al país en un nivel de ventaja o desventaja respecto a los demás?
– AE: La planificación educativa es esencial para el logro de la excelencia en el desarrollo de las tareas que, en comunión, realizan alumnos y maestros, para lograr las competencias y en general los aprendizajes sustantivos, que se requieren, no solo para el mundo del trabajo, sino -igual lo más importante- para conquistar la felicidad basada en el respeto y el crecimiento mutuo en sociedad. Sin embargo, los tres países del Triángulo Norte, y en general Centroamérica y parte del Caribe, no desarrollan a la fecha propuestas agresivas para un diseño curricular con nuevas asignaturas en las cuales los niños de la escuela primaria empiecen a conocer el mundo de la nano ciencia o de la nanotecnología, las ideas básicas de la biotecnología, para un día entender los universos paralelos que los físicos y los astrónomos colocamos como grandes fantasías del conocimiento en las fronteras del conocimiento. Eso no lo estamos haciendo. Países como México, Chile, Argentina, Uruguay, Brazil y España, por ejemplo, ya ponen a sus niños a estudiar los elementos básicos de la nano ciencia. Lamentablemente, esto no lo podemos hacer de la noche a la mañana, sin que el Estado invierta masivamente en una reconversión total de la formación de los docentes en todos los niveles.

— ¿Puede Honduras superar la condena tercermundista (particularmente en el sector educativo)?
– AE: Sí puede, desde luego. El primer gran paso tiene que ver con la formulación de las políticas públicas en educación y en finanzas. Y ahí viene el problema. Es necesario que la clase política representada, en parte, en el Congreso Nacional le ponga mucho interés a este tema y estudie a profundidad para, siendo un político informado -respetuoso de la Constitución y sus leyes-, pueda tener derecho a opinar con propiedad. Esto hará que su voz valga al momento de aprobar el presupuesto y consignar recursos para la educación, la salud, así como en todas las esferas en las cuales se puede trabajar para reducir la profunda inequidad social que vivimos los hondureños. Paralelamente, el otro gran momento se obtiene cuando la empresa privada hace lo propio y se vuelve líder en el seguimiento y la evaluación de los mercados mundiales y propone la participación del país en nichos del mercado planetario de la actual revolución en biotecnología e inteligencia artificial, en los cuales podemos tener presencia.

– Pero, no hay que ser ilusos. Nada de esto será posible sin el acompañamiento de los actores relevantes de la sociedad civil y en particular, de manera muy especial, de los medios de comunicación. Sin ellos todas estas ideas son excelentes candidatas para ir a dar vueltas en los anillos de Saturno. Iniciativas como las que se han tomado en la página editorial de diario LA TRIBUNA son muestras, son ejemplos, de lo que esperamos de la prensa nacional, para transitar de esta catástrofe generacional educativa hacia una revolución educativa que tanto se necesita.

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