El Muro de los Lamentos

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/ 29 de junio de 2021
/ 01:05 am
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El Muro de los Lamentos

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JOSE MARIA DIAZ CASTELLANOS

Esta semana el Presidente se trasladó a Jerusalén para abrir la embajada de Honduras en Israel. Luego lo vimos visitar el Muro de los Lamentos.
Jerusalén fue fundada en el año 1004 a. C. por el rey David.
El libro primero de Crónicas 3, se refiere a la casa de David. Mencionan los hijos que le nacieron a David en Hebrón y los que nacieron en Jerusalén, entre ellos, Salomón. En este libro también se menciona a David, como fundador del culto del templo (11) y se menciona a David como Rey de Israel. David hizo los preparativos para su muerte y llamó a su hijo Salomón y le mandó a edificar la casa de Yahveh. (22:6).
Según Flavio Josefo, Salomón fue quien levantó el templo sobre una propiedad comprada en el monte Moriá, por su padre David. El monte Moriá es el más cercano a la ciudad antigua de Jerusalén. Actualmente la explanada es de los lugares más disputados del mundo. Es considerado el tercer lugar más santo en el Islán, después de la Meca y Medina. También es el lugar del sacrificio de Isaac. (Génesis 22.2)

El argumento de que la explanada es de Israel podría estar en 1 Crónicas 21:22, cuando David expresa su deseo de comprar un sitio para erigir un altar a Yaveh; quiero comprártelo por un precio justo.
El sitio actual es una explanada rodeada de muros de contención, incluyendo el Muro de las Lamentaciones o de los Lamentos. Es el lugar más sagrado del judaísmo, vestigio del templo de Jerusalén. Su nombre en hebreo significa simplemente “muro occidental”. Su reconstrucción se atribuye a Herodes el Grande, alrededor del año 19 a. C.

El nombre “muro occidental” se refiere no solamente a la pequeña sección de 60 metros de longitud expuesta en el barrio judío y donde seguramente estuvo el Presidente de Honduras, sino a toda la pared de 488 metros en su mayoría tapada por los edificios del Barrio musulmán.

Hay un primer templo de Salomón (siglo X a. C.); un segundo templo reconstruido por Zorobabel, Esdras y Nehemías (536 a. C.) y destruido por los romanos en el año 70 d. C. De acuerdo con la historia, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, solo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea; de allí el nombre del Muro de los Lamentos (Wikipedia). Según Mateo 24:2, Jesús se anticipó a los acontecimientos al expresar que “no quedará piedra sobre piedra”.

Hay una tradición muy antigua de introducir un pequeño papel con una plegaría entre las rendijas del muro. Una de las muchas plegarias es la reconstrucción del templo.
La biblia católica de Jerusalén incluye un “libro de lamentaciones” refiriéndose a Jerusalén: “Como ya yace solitaria la ciudad populosa. Como una viuda se ha quedado la grande entre las naciones. La princesa entre las provincias sujetas está a tributo. (1) Nuestra heredad ha pasado a manos de extranjeros, nuestra casa a extraños (Quinta lamentación).
La Biblia confirma que salomón comenzó a edificar la casa de Jehová (Reina Valera) en Jerusalén, en el monte Moriá, que había sido mostrado a David, su padre. (2 Crónicas 3.1).
Según 2 Crónicas 3:1 Salomón edificó el templo en el monte Moriá.
La ciudad antigua de Jerusalén y que recién ha estado bajo el fuego de los palestinos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la declaratoria no se menciona que la ciudad es de Israel o de Palestina. Si es de la humanidad todos debemos conservarla.
Honduras desde el año 2019 reconoció a Jerusalén como la capital de Israel (LA TRIBUNA, 25 de marzo del 2019). El Presidente en septiembre del 2019 inauguró la Oficina de Comercio y Cooperación en Jerusalén (LA TRIBUNA, 2 de septiembre del 2019).

Donald Trump es el primer presidente de los Estados Unidos en visitar el Muro de los Lamentos y dijo que el muro está en territorio de Israel. (LA TRIBUNA, 22 de mayo del 2017).
La arqueología bíblica nos demuestra que efectivamente son ciertas estas historias bíblicas.
Deseo una rectificación honrosa de las ZEDE, y no vayamos a quedar con un muro perimetral en cada ciudad modelo y donde nos tengamos que “lamentar” los próximos 100 años.

Uno de los consejos que doy a mis clientes cuando quieren financiamiento, es que hipotequen cualquiera de sus propiedades, pero no la casa donde viven. Temo que, en ese muro perimetral, no quedará piedra sobre piedra. Busquemos opciones políticas, nada nos cuesta rectificar. ¡Aleluya!

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