Al final del arcoíris

ZV
/
28 de febrero de 2022
/
12:04 am
Síguenos

Por: Otto Martín Wolf

Cuenta una vieja leyenda irlandesa que al final del arcoíris hay una olla repleta de monedas de oro dejada ahí por unos duendes verdes llamados Leprechauns.

Ese mito, al igual que muchos, proviene del tiempo cuando aún se creía en las hadas y sus maravillosos poderes mágicos, así como otras supersticiones.

No estoy seguro si alguien jamás de una manera seria, con convencimiento, ha perseguido el final de un arcoíris tratando de encontrar el tesoro, todo es posible.

A lo mejor sí, ya que todos los cuentos, por muy fantásticos que sean, pueden encontrar seguidores.

Es más, he visto algunos videos de gente que se ha aproximado al fin de un arcoíris, con el triste resultado que siempre parece irse un poco más lejos… conforme uno se va acercando más se va alejando hasta que desaparece sin entregar la soñada riqueza.

Pero, qué es lo que realmente importa, la belleza del arcoíris o el supuesto tesoro?

Muchos irán detrás de la riqueza, la cual toda la vida estará más y más lejos, siempre inalcanzable.

Es posible que en busca de una recompensa final -que nadie sabe si hallaremos- así como esa olla repleta de monedas de oro, nos perdamos el magnífico espectáculo de la vida, la aventura de la vida, con sus emociones, risas y a veces llanto, pero siempre llena de colores, música, brillo y frescura.

Creo que el arcoíris, al igual que la vida, son cosas para disfrutarlas a cada momento de la jornada, sin dedicarse a encontrar lo que hay cuando termina.

No podemos vivir pensando que al final tendremos un premio y, por eso, nos perdamos la maravillosa experiencia de disfrutar a plenitud de la vida.

Hay muchos que la convierten en una lucha por acumular tesoros y, en ese afán, olvidan o no se dan cuenta que lo importante es vivir, no cuánto se tenga al final del camino.

No se trata de que aquél que tenga más al morir gana la carrera, lo que importa es la forma en que se cubra la distancia.

El final de cualquier libro o película solo dura unos instantes, lo que cuenta es todo el relato, lo mismo sucede con la vida.

De igual manera, hay algunos que están dispuestos a aceptar con resignación el sufrimiento y la injusticia pues “en la otra vida” tendrán su premio.

Convierten esta vida -la única de que se tiene certeza- en el “camino de preparación y merecimiento” para la otra, que bien puede ser el equivalente de esa olla de oro y no existir; nadie jamás ha visto ni la una ni la otra.

A veces hay algunos que cuando un criminal escapa a la justicia, encuentran consuelo diciendo que “en la otra vida lo pagará”.

Esa es la olla de oro a la inversa, el castigo al final de la ruta.

Pero, tampoco, nadie ha comprobado que exista ese castigo.

Lo único que tenemos seguro es esta vida, este arcoíris que a veces puede brillar con colores magníficos y en otras ocasiones apenas ser perceptible por unos instantes.

El premio final es una ilusión, un consuelo, una esperanza y, también, una justificación.

Permitimos y de cierta manera aceptamos las injusticias con el consuelo de que los culpables finalmente serán castigados por una fuerza superior y que nosotros recibiremos un premio. (Creo que muy pocos le tienen miedo al castigo final ya que con solo arrepentirse hasta el más grande criminal puede encontrar perdón).

Y si no existe? Y si la verdad es que al terminar la vida no hay nada, como no existe ningún tesoro al final del arcoíris?

Debemos vivir la vida a plenitud, con una sana disciplina y, también, exigir justicia en esta, dejando lo demás en el libro de los cuentos y leyendas, como la olla de oro irlandesa.

Nota científica: Los arcoíris son un fenómeno que se produce por la refracción y reflexión de la luz solar en las gotas de lluvia.

[email protected]

Más de Redes Sociales
Lo Más Visto