La revisión del TLC, lo mejor

La revisión del TLC, lo mejor
MA
/ 17 de mayo de 2022
/ 12:19 am
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Juan Ramón Martínez

Lo mejor del discurso de la Presidente Castro, fue la promesa de revisar el Tratado de Libre Comercio, firmado entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Por primera vez, un tema de interés nacional, no es culpa de la “dictadura nacionalista” y su aplicación -sin evaluarse por las universidades hondureñas- afecta, posiblemente a la mayoría de los hondureños pobres. Porque si bien, los “cabilderos” tienen en vaquero un aliado defensor de los productores de arroz, los cultivadores de maíz, la mayoría de subsistencia, repartidos en todo el país y sembrando en laderas, son los más afectados. Y porque, en vez de dividirnos, para enfrentar el problema, nos invita a la unidad. Como debe ser.

Los cultivadores de arroz, casi nunca han sido capaces de suplir la demanda nacional, especialmente en los últimos veinte años, en que la población ha crecido y aumentado el proceso de urbanización que ha sacado de la agricultura, a un enorme número de campesinos que han sido los productores tradicionales. Este tratado entró en vigencia en 2006 y estableció una salvaguarda de 15 años, período en el cual, los productores nacionales estarían en condiciones de competir con los productores de los Estados Unidos. Los 15 años han pasado y los gobiernos no se han preocupado por mejorar las condiciones estructurales y mentales para que, los hondureños, pudiésemos vencer en el reto más desigual de nuestra historia. Porque si hay tontería sin nombre es, creer que podíamos algún día, igualarnos con los Estados Unidos, en términos de producción e intercambio de bienes agrícolas. La relación es asimétrica. Honduras esta en clara desventaja. Los productores de USA, gozan de más horas de sol, asistencia técnica, tecnología de punta, actitud capitalista y subsidios disimulados de parte de su gobierno que aquí, los sectarios, consideran un pecado aplicar en Honduras.

Por supuesto, en este problema hay unos pocos hondureños y extranjeros que se han beneficiado del TLC. El gobierno ha dado permisos de importación a sus “compadres”; los empresarios han conseguido mejores precios en el exterior que entre la oferta local e incluso, no descartamos aceleran los precios a los consumidores que hasta antes de la pandemia, tenían un crecimiento lento y digerible. Ahora, como los productores de ladera han dejado de producir para un mercado que les paga muy poco -por la importación de maíz, bajo la encubierta de producción industrial- los precios se han disparado, afectando a los más pobres. Y aquí, la Presidente Xiomara Castro, tiene razón de reaccionar y proponer como lo ha hecho, la búsqueda de un mecanismo de revisión del TLC con Estados Unidos. Tiene tanta razón que, si hay algo que encarece la canasta básica es el precio del arroz y el valor de las tortillas que ahora no se hacen en casa, sino que se compra harina, con maíz barato comprado en Estados Unidos; sin beneficiar a los agricultores pobres del país.

La negociación fue muy deficiente. Melvin Redondo no conocía el agro y los dirigentes campesinos, la mayoría urbanizados, no les interesaba el futuro porque ellos habían dejado de producir maíz y arroz. Para entonces, en este último rubro se había abandonado la asistencia técnica de Taiwán en Cazanave, cerca de Progreso y el valle de Comayagua. Y como cada gobierno cree que, está empezando de cero; y que, no hay problemas estructurales, el país – pese a que Manlio Martínez lo propuso en 1989- no pudo desarrollar una política de creación de espíritu capitalista entre los productores de subsistencia, para aumentar la oferta nacional. Y, crear entre la franja más preparada de los cultivadores de ladera, un espíritu de agricultores comerciales, interesados en la ganancia y en la reinversión.

Estados Unidos en cambio, promovió en el período, las ventajas del pan y la nixtamalización del maíz, dejo el hogar, para volverse industrial. Por ello, han desaparecido los molinos de maíz en los barrios como hace quince años atrás. Y lo que las amas de casa compran es harina, para producir las tortillas, cada vez más caras.
Aunque difícil, Xiomara Castro, debe insistir en el tema. Cuenta con el respaldo de todos, porque un éxito suyo beneficiará a la mayor cantidad de población nacional. Y su éxito, sí será una medida para retener a los hondureños, para que no emigren a los Estados Unidos.

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