La Iglesia italiana, bajo presión para autorizar la investigación sobre abusos

La Iglesia italiana, bajo presión para autorizar la investigación sobre abusos
HG
/ 23 de mayo de 2022
/ 07:30 am
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La Iglesia italiana se reúne desde hoy para renovar su cúpula bajo la presión de las víctimas para que se autorice una investigación de los casos de abusos a menores, algo sobre lo que hasta ahora se ha negado y sobre lo que guarda un sorprendente silencio, siendo la única en Europa.

La asamblea de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) debe renovar a su presidente para un mandato de cinco años, una figura crucial, pues los obispos se encuentran divididos sobre sí se debe realizar una investigación relativa a los abusos como las que se han hecho en Alemania, Francia, Portugal y recientemente en España, confiada a un bufete de abogados y que no ha satisfecho a la víctimas.

LAS ASOCIACIONES DE VÍCTIMAS

Con la apertura de la Asamblea de la CEI, que concluirá el próximo viernes, las asociaciones de víctimas italianas de abusos por parte del clero publicaron hoy una carta abierta en la que piden una investigación independiente sobre los casos que se han producido durante años y que se permita el acceso a los archivos para que se pueda hacer Justicia.

“Pedimos la plena colaboración de la Iglesia italiana en una investigación independiente, llevada a cabo por profesionales creíbles y superpartes, para arrojar luz sobre los abusos cometidos por el clero en Italia, que uniría los esfuerzos de diferentes y altísimas figuras profesionales y utilizaría métodos cualitativos, cuantitativos y documentales al mismo tiempo”, se lee en la carta.

Estas asociaciones, que hace unos meses fundaron el movimiento “ItalyChurchToo”(La Iglesia italiana también), rechazarían “cualquier hipótesis de trabajo realizada con instrumentos y recursos dentro de la propia Iglesia, porque no tendría las características necesarias de tercera parte y sería no creíble, y en última instancia inútil, si no perjudicial”.

“Pedimos que se abran y se pongan a disposición los archivos de las diócesis, de los conventos, de los monasterios, de las parroquias, de los centros pastorales y de las instituciones escolares y educativas católicas; que se establezcan canales de colaboración efectiva con las instituciones del Estado italiano para que se persiga a los culpables de delitos contra menores”, añaden en la carta.

Las víctimas exigen una respuesta antes del 27, cuando se habrá formado la nueva cúpula de la CEI.

“Esta carta dirigida a la CEI explica solo las cosas elementales que se tienen que hacer. Pero no parece que sea la línea que adoptarán los obispos que van a volver a actuar en mala fe”, denuncia a Efe el presidente de la asociación Rete L’Abuso, Francesco Zanardi, víctima de abusos por parte de un cura cuando era niño y la voz más incansable en este tema.

Zanardi se refiere a las indiscreciones que apuntan a que los obispos italianos se disponen a autorizar una investigación pero que abarque sólo los últimos 20 años, lo que será “una payasada”, pues no dará una idea de la magnitud del fenómeno.

Mientras, por parte del Estado, se habla de una investigación sobre la pederastia en general, lo que volverá a diluir las responsabilidades de la Iglesia católica y las víctimas “con el juego de siempre, se quedarán fuera y no tendrán ningún tipo de participación directa”, agrega Zanardi.

EL LIBRO DE INVESTIGACION DE TRES MUJERES

En vísperas de la reunión de los obispos, se ha publicado en Italia “Agnus Dei. El abuso sexual del clero en Italia”, escrito por las periodistas Lucetta Scaraffia, Anna Foa y Franca Giansoldati, que recogen en una investigación exhaustiva las historias de abusos recogidas en los archivos que Zanardi lleva toda la vida recopilando y que son hasta ahora los únicos datos con los que se cuenta sobre los curas pederastas.

Las autoras repasan unos archivos en los que se habla de “alrededor de 320 sacerdotes que han cometido abusos, incluidos 159 que fueron definitivamente condenados”. La mayoría de los acusados fueron trasladados a otros lugares o enviados a las residencias especiales de la Iglesia italiana para curas con dificultades, entre ellos los pederastas.

El libro detalla siete historias que la Iglesia italiana no tomó en serio y que siguieron durante años. “No es un libro contra la Iglesia. Es un libro para quien ama la Iglesia y la quiere segura y evangélica, pero creo que el tema de los abusos quedará encerrado en un cajón”, cuenta a Efe una de sus autoras, Franca Giansoldati.

“Se dice que hay cerca de cien casos de sacerdotes abusadores. Pero no se sabe qué han hecho, cuántas fueron las víctimas, cuántos de ellos fueron apartados del sacerdocio y quiénes les han encubierto”, añade la periodista del diario romano “Il Messaggero”.

Según Giansoldati, tras esta asamblea de la CEI se comprobará que “los obispos no tienen ninguna intención de hacer una investigación sobre el pasado, ni abrir los archivos”.

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