Gobierno y consumidores indefensos ante un 60% de inflación importada

Gobierno y consumidores indefensos ante un 60% de inflación importada
ZV
/ 30 de mayo de 2022
/ 05:15 am
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Conflicto internacional también golpea a los hondureños que a diario encuentran más cara la comida en los comercios de las principales ciudades del país.
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A doña Azucena Domínguez, una capitalina de la tercera edad, cada vez que va al mercado compra menos productos con la misma cantidad de dinero que acostumbra destinar para la alimentación, de las remesas que sus hijos le mandan desde Estados Unidos.

A diario, millones de hondureños viven la misma situación: el encarecimiento sostenido de los precios de los alimentos de primera necesidad. Detrás de este fenómeno se encuentra un brote inflacionario, que también está afectando al mundo entero, desde el 24 de febrero de este año, cuando explotó la invasión rusa a Ucrania.

La guerra desató una especulación de los mercados petroleros -que hoy día tienen a los hondureños y el gobierno- metidos en un problema sin salida, ya que, de acuerdo a expertos, es poco el margen de maniobra que tienen ambos para salir ilesos.

Los combustibles, considerados como “la sangre de la economía”, han aumentado de forma inesperada, provocando ajustes de precios, con el ingrediente de la especulación de fondo, en la mayoría de los rubros productivos o comercio en general.

En abril, la inflación acumulada se ubicó en 4.36, con una variación mensual de 1.69, como “resultado básicamente del aumento en el precio de servicios de transporte terrestre de pasajeros, combustibles de uso vehicular y doméstico, así como alimentos perecederos e industrializados”, según el reporte del Banco Central de Honduras (BCH).

La inflación interanual o la comparación de precios de un universo de aproximadamente 282 bienes y servicios, entre el mismo mes del año pasado y este, se ubicó en 8.35, añade el informe.

El descontento social es evidente entre los consumidores y aparecen los intereses de algunos grupos que aprovechan esta crisis para pedir al gobierno bajo presión ajustes de precios que terminan deprimiendo la economía de la población.

A SOCARSE LA “FAJA”

Los economistas coinciden en que un 60 por ciento es inflación importada, de esta un 40 por ciento se origina por el encarecimiento de los combustibles y el 20 restante por las alzas a los insumos y fertilizantes agrícolas, además, por la crisis global de los fletes a causa de la pandemia.

El gobierno de la Presidenta Xiomara Castro tomó a tiempo medidas de alivio para frenar ese 40 por ciento de la inflación doméstica, subsidiando a 1.3 millones de abonados que consumen menos de 150 kilovatios al mes.

Para un hogar pobre, el subsidio puede representar un auxilio del diez por ciento a la economía familiar, recalcan. También se aplicó una rebaja de diez lempiras a los combustibles, incluyendo un subsidio al galón de diésel, pero algunos sectores políticos claman por más sacrificios fiscales.

A criterio de la Coalición Patriótica de Solidaridad, con el incremento experimentado y lo que falta de aumentos al petróleo, aunque se eliminen los impuestos a los carburantes, por ahora los precios por galón no retrocederían hasta antes del conflicto bélico cuando costaban menos de 100 lempiras.

El FOSDEH proyecta que la inflación se elevará a más de diez por ciento de aquí a diciembre y probablemente se prolongue el efecto rezago hasta el 2023, lo que profundizaría la pobreza.

La inflación es un reto, señalan, porque es una variable que afecta a toda la macroeconomía y es el impuesto más “grosero” para las personas de bajos ingresos que deberán “apretarse la faja”.

El BCH tiene un arsenal de herramientas para enfrentar la inflación doméstica, pero para la importada que viene vía combustibles y energía, es muy poco lo que puede hacer.

Una de las medidas esperadas es el aumento de la Tasa de Política Económica (TPM), pero se teme que el encarecimiento del crédito golpee las proyecciones de crecimiento económico.

Otra medida es la esterilización de la economía o retiro de liquidez del mercado mediante compra de bonos a la banca comercial y sistemas de pensiones para frenar la inflación por el lado de la demanda y oferta de bienes y servicios.

Sin embargo, esto no detendrá la inflación y a los hogares no les queda de otra que ahorrar compartiendo los vehículos, desplazándose a pie, comprando los productos nacionales y evitando el consumo superfluo.

En un contexto así, los analistas recomiendan a las empresas reemplazar la maquinaria de alto consumo, por equipos más eficientes que permitan ahorro de combustibles o energía. (JB)

TREPÓ 40% EN DÉCADA DEL 90
La inflación que hoy afecta a los hondureños, no es nada nuevo para las generaciones con más de medio siglo de edad, estadísticas del Consejo Monetario Centroamericano (CMCA) muestran que en 1991, con la introducción de las políticas de ajuste estructural de la economía, la inflación se elevó a 40 por ciento.

Se mantuvo alta con un efecto rezago casi toda la década, impulsada también por los “apagones” que obscurecieron el país a partir de 1994, luego se apaciguó. Al final del gobierno del expresidente, Ricardo Maduro, se elevó a dos dígitos.

Años después, en 2008 retornó con la crisis financiera internacional, subió a 20 por ciento, según la data histórica del CMCA. En 2010 hubo una tregua que se mantuvo hasta enero de este año, pero con algunos picos por debajo del 10 por ciento en 2014, el “paquetazo fiscal” de ese entonces.

OPINIONES

“Muy poco lo que se puede hacer”
Esta es una inflación atípica, con un componente del 60 por ciento vía alzas de los combustibles, a criterio del expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Guillermo Matamoros. “El país es muy poco lo que puede hacer para enfrentarla. Los agentes económicos deben entender las señales y transformarse y ser más eficientes, pero los precios de los combustibles no van a cambiar”. Más que medidas contra la pobreza, se necesitan políticas “para impulsar la productividad, es la única manera”, concluyó Matamoros.

“Las tasas de interés se vuelven negativas”
Uno de los efectos del proceso inflacionario es que al final del año el saldo de las tasas de interés en los ahorros será negativo, prevé el economista Alejandro Aronne. “Esto es grave, porque se deteriora el poder adquisitivo de los consumidores y las tasas de interés las vuelve negativas”. “Lo que queda a los hogares es el manejo adecuado de las finanzas; comprar lo necesario y evitar los bienes de lujo”.

DEFINICIÓN
La inflación es un proceso de aumento continuo y generalizado de los precios de los productos de la canasta de bienes y servicios definida. Se mide únicamente el incremento del nivel general de los precios en un momento determinado.

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