Nasralla, atrapado en la figura del designado

Nasralla, atrapado en la figura del designado
ZV
/ 10 de junio de 2022
/ 12:02 am
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Por: Edgardo Rodríguez
Politólogo y Periodista

El sistema presidencialista, que prevalece en la mayoría de países de Latinoamérica, es objeto de constantes análisis en cuanto a su efectividad para el funcionamiento de la democracia y la gobernabilidad. La figura del titular del Poder Ejecutivo es rutilante, debido al sistema, no admite sombras de nadie. De allí que la figura del vicepresidente o designado presidencial, no está exenta de chocar con su “majestad” el presidente. Por eso, me inclino, como lo indica el politólogo, Scott Mainwaring, por crear el cargo de primer ministro, como en el caso de Perú. Es más efectivo, y en momentos de crisis, puede ser destituido para cuidar la imagen presidencial.

La historia reciente de Honduras ha demostrado que esa figura de designados presidenciales solo sirve para darle un puesto decorativo a personajes cercanos al candidato presidencial, es una especie de premio de consolación, pero que en la práctica no le sirve de nada al país.

En los días precedentes se han escuchado declaraciones de Salvador Nasralla, quejándose que a él no se le consulta, ni se le toma en cuenta en nada, refiriéndose a la Presidenta Xiomara Castro y su asesor “Mel” Zelaya. Su crítica es verídica y correcta, pero obedece al modelo organizativo que señala la Constitución, pero que, además, revela, tempranamente, su incomodidad con la mandataria que llegó allí, no por los propios votos del Partido Libre, sino por la alianza. Una y otra vez se repite la historia con los designados presidenciales, que se vuelven personajes irrelevantes en la conducción de la cosa pública.

Pero Nasralla no tiene madera de figura decorativa, como sí ha sucedido con la mayoría de los que han ostentado ese cargo. Él quiere protagonismo, figurar, trabajar, ayudar a sacar adelante esta sufrida patria. El problema es que se equivocó de cargo, el quid del asunto no está en que no le hayan cumplido con el acuerdo firmado en octubre pasado, el líder del PSH es víctima de ese puesto inútil. Pero, además, “Salvita” una vez más se equivocó o se enredó en los malos asesoramientos de sus cercanos colaboradores en las pasadas elecciones. Cometió un fatal error de cálculo político, no debió negociar ese puesto insulso, su ruta era meterse, como diera lugar, al Congreso Nacional y pelear por la presidencia, allí sí hubiera brillado y se habría puesto en el camino hacia Casa Presidencial para el siguiente proceso. Los asesores de Salvador, no han velado por su ascenso al poder, sino solo por sus intereses particulares, los ejemplos sobran.

Como político, Salvador, tiene algunas buenas características por las que ha destacado, es honesto, es de ideas de centro democráticas contrarias a Libre, es un político de pensamiento y comportamiento urbano, habla más de un idioma y tiene buena formación profesional en el exterior. Después de tres procesos electorales ha aprendido mucho y rápido, pero ya no le queda tiempo para seguir equivocándose, su reloj biológico es el mismo enemigo de todos los seres vivos. Ya logró sacar la “narcodictadura”, como él dice, ahora debe sumirse en una profunda reflexión política, estratégica, revisar sus errores cometidos, deshacerse de algunos oportunistas que lo rodean, leer más ciencia política, en Chile hay muy buenos politólogos con los que debe conversar pronto. Digo esto, porque es obvio que Nasralla Salum va a correr nuevamente por la “guayaba”, quizá sea su último intento, por tanto, la cuarta debe ser su mejor esfuerzo, dejar las cosas malas que ha hecho y mantener lo bueno. Yo le aconsejaría, cosa que no me lo ha pedido, que empiece por abandonar ese show, donde aparece en shorts y pijama, porque no lo hace ver como lo que aspira a ser, un estadista. Ya no necesita de la televisión, ni como imagen ni como ingreso económico.

Y el paso más trascendental que debe tomar, lo más pronto posible, es hacerse a un lado de este gobierno, porque no lo valoran, “no le paran bola”, debe emular a Elvin Santos en el gobierno del “poder ciudadano”, que dio el paso al costado cuando empezaba a tomar el rumbo del socialismo del siglo XXI. Salvador Nasralla ya logró uno de sus objetivos claves, que era ganar una elección en coalición, después de eso ya no tiene nada que lo haga lucir en esta administración y la realidad se lo está mostrando, y así como van las cosas, tiene mucho que perder si se queda. Total, no lo toman en cuenta, lo ningunean, no le asignan responsabilidades, por tanto, es más lo que pierde que lo que gana. Fuera del Centro Cívico Gubernamental, será libre de empezar a construir su nueva y propia agenda política y dedicarse a organizar bien el PSH, que está abandonado.

edgardohonduras@yahoo.com

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