Adazi, la base desde la que España apoya la defensa del este de la OTAN

Adazi, la base desde la que España apoya la defensa del este de la OTAN
HG
/ 21 de junio de 2022
/ 02:30 pm
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La base militar de Adazi, a veinte kilómetros de Riga, la capital letona, acoge desde 2017 el Grupo de Combate Multinacional de la OTAN en el que España contribuye a la defensa del flanco oriental de la Alianza y a la labor de disuasión aliada frente a una Rusia cada vez más agresiva, más aun tras haber invadido Ucrania.

La anexión rusa de Crimea en 2014 ya llevó a la OTAN a aprobar la creación de batallones multinacionales en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia durante la cumbre de líderes aliados celebrada en Varsovia en 2016 y a desplegarlos un año después, en 2017.

La guerra en Ucrania ha dado lugar a que la organización transatlántica fortalezca aún más su flanco oriental con cuatro nuevos batallones en Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia y Hungría, y a que se refuercen los de Polonia y los países bálticos.

España, de hecho, ha incrementado el número de militares desplegados en Letonia hasta los 600 y cuenta en Adazi con carros de combate Leopardo 2 E, vehículos de combate de infantería Pizarro, artillería autopropulsada, misiles antiaéreos, morteros pesados o vehículos de combate de zapadores.

Los batallones están compuestos por varios Estados de la OTAN, uno de los cuales ejerce como líder. En el caso letón, el país encargado del liderazgo es Canadá, al que acompañan, además de España, Albania, Montenegro, Eslovaquia, Eslovenia, República Checa, Islandia, Italia, Polonia y Macedonia del Norte.

La gran cantidad de países conlleva ventajas y desafíos, ya que permite trabajar con otros Estados miembros de la Alianza, pero al mismo tiempo exige un mayor esfuerzo de coordinación.

“No dejan de ser once países con once procedimientos distintos, aunque todos tenemos los procedimientos de la OTAN, pero al final, es más complicado trabajar unos con otros”, constata el jefe del contingente español en Letonia, el teniente coronel Fernando Fuentesal García.

Como ejemplo de los desafíos de coordinación pone los múltiples equipos de radio.

También entran en juego las diferencias culturales, ya que el teniente coronel señala los diferentes hábitos entre los canadienses, que suelen comer a las 12.00 horas, y los españoles, que prefieren hacerlo a las 13.30.

Esa cuestión lleva a que los canadienses convoquen reuniones cuando los españoles irían a comer y Fuentesal García asegura que incluso si parece irrelevante, es un aspecto que se debe “tener en cuenta en un ambiente multinacional”.

“Es conveniente que todos tengan en cuenta un poco cuál es la cultura del otro, los procedimientos, la forma de hacer, el equipo”, detalla, y añade que la necesidad de utilizar el inglés para comunicarse con militares de tantos países “no deja de ser una barrera”.

“Pero, poco a poco, quiero pensar que los españoles lo vamos superando y ya no estamos tan lejos como el resto de los países del Mediterráneo solíamos estar de los países nórdicos a la hora de hablar inglés. Viene bien esta misión para quitarse ciertos complejos”, dice.

Los soldados que componen los grupos de combate van rotando cada seis meses y, en la actualidad, el contingente español procede en su mayoría de la Brigada Guzmán el Bueno X, de Córdoba.

Aunque los batallones del este no son idénticos, sino que están adaptados a los requisitos geográficos y de la nación anfitriona, también se intenta colaborar con los de otros países, apunta Fuentesal.

PREPARADOS PARA LA DEFENSA Y LA DISUASIÓN

El objetivo de los batallones es estar preparados para hacer frente a cualquier ataque en el flanco oriental de la OTAN, por lo que los ejercicios y el entrenamiento resultan fundamentales.

Este martes, las tropas españolas llevaron a cabo varios ejercicios, incluido uno en el que se derribaba una puerta con una pequeña carga de 200 gramos de explosivos con un recipiente de agua.

“El objetivo es que va a romper la puerta y que (los soldados) van a poder entrar por ella”, indica el capitán Antonio Cortés, jefe de la unidad de ingenieros.

En otro ejercicio realizado hoy en colaboración con el ejército de la República Checa se instalaron dos puentes provisionales para que vehículos blindados de combate pudieran cruzar pasos de agua.

En el tercer ejercicio, soldados tiradores, vehículos de combate y un misil Spike se utilizaban para rescatar a un individuo de manos enemigas.

Los riesgos también pueden proceder de espías y, por ello, Fuentesal García recalca que cuando un militar sale de la base y va a Riga “tiene que tener cuidado con lo que habla y con quién habla”.

LA MARCA ESPAÑA, IMPULSADA POR EL GRUPO DE COMBATE

El jefe del contingente español en Adazi considera que “no hay ninguna otra operación ahora mismo en la que el beneficio para las fuerzas armadas sea mayor y el retorno de instrucción en este momento sea mayor que este”.

Agrega que en la misión del grupo de combate “la marca España se vende como pocas”.

El propio jefe del batallón, el canadiense Jesse Van Eijk, dice estar “increíblemente feliz” con la contribución de España. EFE

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