Ante la crisis que sufre la democracia liberal

Ante la crisis que sufre la democracia liberal
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/ 23 de junio de 2022
/ 12:06 am
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Por: Carlos G. Cálix

¿Por qué está en crisis la democracia liberal? Es una de las tantas preguntas que Yuval Noah Harari se planteó hace algunos años, manifestando que “durante el siglo XX las élites globales en Nueva York, Londres, Berlín y Moscú formularon tres grandes relatos que pretendían explicar todo el pasado y predecir el futuro del mundo: el relato fascista, el relato comunista y el relato liberal. La Segunda Guerra Mundial dejó fuera de combate el relato fascista, y desde finales de la década de 1940 hasta finales de la de 1980 el mundo se convirtió en un campo de batalla entre solo dos relatos: el comunista y el liberal. Después, el relato comunista se vino abajo, y el liberal siguió siendo la guía dominante para el pasado humano y el manual indispensable para el futuro del planeta, o eso es lo que le parecía a la élite global”. El mismo autor considera que, “en 1938 a los humanos se les ofrecían tres relatos globales entre los que elegir, en 1968 solo dos y en 1998 parecía que se imponía un único relato; en 2018 hemos bajado a cero”.

Pero, ¿realmente el relato ha bajado a cero? No lo creo, porque aún muchos seguimos pensando que la democracia liberal es una solución. Entonces, ¿cómo explicamos que después de la pandemia, tantos países latinoamericanos nuevamente hayan dado un giro a la izquierda? La explicación radica en el descontento palpable que tienen los ciudadanos y que es plasmado en los indicadores macroeconómicos y sociales, provocados, en la mayoría de los casos por gobernantes incompetentes. Aun así, ¿por qué aún existen múltiples intentos por defender la democracia liberal? Porque, como dice Harari, “sigue siendo el modelo político más versátil y de mayor éxito que los humanos han desarrollado hasta ahora para afrontar los retos del mundo moderno”. Ahora bien, ¿deberíamos de intentar otros modelos? Yo creo que, si no podemos salvar la democracia liberal, deberíamos ir pensando en la demarquía 2.0

Precisamente, hace un par de años, propuse la Introducción al Modelo Teórico de Reflotamiento Estatal: demarquía 2.0, expuesto en el libro Pandemia: el fin de la democracia y el último liberal. Un enfoque crucial para recuperar estados fallidos, estados en quiebra técnica y altamente golpeados por las crisis de antaño y las actuales, como la generada por el coronavirus o gestadas por malas gestiones públicas. El punto de partida de nuestro razonamiento es el reflotamiento estatal. Se trata de una situación que implica hacer del Estado, una empresa exitosa. A este respecto, señalamos que: El Estado debe ser administrado como una verdadera empresa, la política económica se debe basar en favorecer la actividad empresarial y se debe defender una visión económica que permita tener a los empresarios y a los ciudadanos como protagonistas, siendo la creatividad empresarial uno de sus temas centrales, coordinándose la actividad económica mediante la actividad empresarial. Ante gobiernos financieramente afectados, el reflotamiento estatal, es una opción que pasa por comprender los ciclos económicos de Hayek y generar una política de estabilización basada en Friedman, que permita crear un gobierno mixto, con lineamientos fundamentados en la demarquía.

El reflotamiento estatal se llena de retos en el corto plazo. Sin embargo, en el mediano y en el largo, supone el empleo de técnicas de producción totalmente capitalistas. En este sentido, nos fundamentamos en Hayek y sus ciclos económicos, retomando lo esencial de la teoría austriaca del capital. Además de las consideraciones entorno a la política de estabilidad de Friedman, para ser replicada en los países en vías de desarrollo, de los cuales América Latina tiene muchos representantes, particularmente el Triángulo Norte de Centroamérica: Guatemala, El Salvador y Honduras.

Al generar la Introducción al Modelo Teórico de Reflotamiento Estatal: demarquía 2.0, consideramos que es necesario, desarrollar cuatro fases: Fase 1: Crear la conferencia de consenso. Fase 2: Comprensión de los ciclos económicos, fortalecimiento de la estructura productiva y generación de la política de estabilización. Fase 3: Reflotamiento estatal y Fase 4: Gobierno mixto. Fases que seguiré comentando en siguientes columnas. Por tanto, mientras la demarquía 2.0 se aproxima, sigamos defendiendo la democracia liberal. ¡Es cuestión de tiempo, nos vemos en el futuro!

calixgrupoeditorial@gmail.com Carlos G. Cálix es Doctor en Ciencias Administrativas, profesor del Doctorado en Dirección Empresarial en la UNAH, cofundador de diversas empresas y autor de varios libros entre ellos: Pandemia; el fin de la democracia y el último liberal, La señora presidenta ¿una solución o un problema? Tiene un postdoctorado por el CONICET en el IIESS-Argentina.

carlosgcalix.com

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