Luz Marina Rivera, embajadora de Colombia: “La democracia habló en mi país”

ZV
/ 25 de junio de 2022
/ 12:51 am
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Luz Marina Rivera, embajadora de Colombia: “La democracia habló en mi país”

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La gran noticia de Colombia en estos días fue el triunfo de la izquierda en 200 años, pero la embajadora en Honduras, Luz Marina Rivera, prefiere, como es su menester, destacar la relación bilateral entre dos pueblos del trópico, que para ella encajan en el Macondo de García Márquez. Sucede, dice esta experta en ciencias políticas, que los pueblos del sur no pueden regalarse esas grandes represas y otras infraestructuras millonarias que dan la cooperación estadounidense, europea, y asiática. “Lo nuestro es enséñame lo que has aprendido y yo te enseño lo que sé a bajo costo”, señala. En ese sentido, Honduras tiene tanto por aprender de Colombia: Su diversidad cultural, la industria cafetalera, el uso de las remesas y sobre todo cómo ha ido limpiando esa imagen en el mundo manchada por el narco y la guerrilla.

—¿Paisa, parcera o caleña?
Soy bogotana. Nací en un hogar humilde, mi padre era miembro policía raso con quinto grado de primaria y mi madre ama de casa con tercero. Soy formada en la escuela pública desde primaria hasta la universidad.

—¿Vivió el ambiente de la Colombia covulsa de los 80?
Más en las universidades públicas donde se sentía el ambiente político del momento, los paros nacionales, las militancias políticas de todo, ir a la universidad se conecta con la realidad de su país y no teníamos que esperar a que viniera el narcotráfico para entender la historia de Colombia.

—¿Se sintió amenazada?
Nunca. Tal vez en el momento de narcoterrorismo a finales de los 70 y comienzos de los 80 de cara a la probabilidad de la aprobación de la extradición, los narcos emprendieron una labor de terrorismo y ponían bombas en cualquier lugar de Bogotá, los padres temían que uno fuera la víctima. Eso está muy bien contado en Historia de un secuestro, la obra del padre de la crónica periodística, Gabriel García Márquez.

—¿Seguidora del “Pibe” Valderrama?
Fui futbolera y feminista a mi manera, soy hija única mujer entre seis hermanos, con quien jugaba fútbol, pero la muerte de Andrés Escobar me marcó y me alejó del fútbol.

—¿Cómo entró al servicio exterior?
Me enteré por un colega administrador público que había concurso, me parecía muy difícil que nuestras circunstancias ambos de universidad pública tuviéramos algún chance, él se presentó y pasó, entonces, me presenté y entre 863 aspirantes para 5 cargos ocupé el segundo lugar e ingresé al servicio exterior colombiano el 29 de enero de 1990.

—¿Cómo es el colombiano?
Terriblemente curioso por algo, una música, un sabor, una técnica, como que ‘enséñame, cómo es eso’ con dichos coloquiales como ‘hermano, hágale’ y “p’ las que sea”, un recurso humano educado, cuando tiene la posibilidad de educarse, con tradiciones culturales vivas, capaz de pasar una fiesta con música colombiana vallenato, cumbia y salsa.

—¿Le gusta el vallenato?
Soy salsera.

—¿Cree que ya no hay estigma del narco y la guerrilla en el pasaporte?
Nadie puede negar nuestra historia, pero la cancillería ha hecho un trabajo muy fuerte para que muchos colombianos fueran recibidos en muchas partes sin el requisito de la visa.

—Salvando las comparaciones, ¿Cien años de soledad o Betty la fea?
Es que son dos géneros tan diferentes y, yo, por estar en el exterior, nunca pude ver la novela completa, la veía a pedazos, pero me pareció que sí marcó una forma de narrar ese género de novela diferente.

—¿Cómo está la producción literaria colombiana en estos momentos?
A la sombra de García Márquez, Colombia tiene en este momento una explosión literaria enorme, una industria editorial tanto de las grandes editoriales conocidas como pequeñas editoriales independientes con unos escritores de excelente calidad.

—¿Qué tanto ha pesado esa sombra de García Márquez?
Muchos escritores tuvieron que matar al padre, luego escribir como él, seguir los preceptos del “realismo mágico” y entonces vimos unas novelas con unos personajes rocambolescos y esperpénticos pero no cuajaron, entonces, hubo una generación como sacrificada después de tener a semejante portento, luego una transición y luego empezaron a surgir una pláyade de escritores muy buenos.

—¿Estos pueblos latinoamericanos tienen algo de Macondo?
Para mí, Macondo es él trópico latinoamericano y caribeño, desde el Río Bravo hasta Bolivia.

—¿Cómo se ha sentido en Honduras?
Bueno, como le decía, Honduras es otra sucursal de Macondo, culturalmente tenemos muchas similitudes, hay una gran admiración por la cultura colombiana y el colombiano es muy bien recibido y muy valorado, para mí es muy estimulante como embajadora.

—¿Se está aprovechando esta relación?
La relación data desde 1825, vecinos por el mar. Hay muy buenas perspectivas en beneficio mutuo de profundizarse. Hoy, Colombia es el segundo país inversionista individual en Honduras, las cinco mayores empresas colombianas generan más de 650 empleos para hondureños, además de un tratado de libre comercio con presencia en medicamentos, café, alimentos, petroquímicos, vestuario y prendas de vestir.

—¿Y la cirugía plástica?
Eso se llama turismo de salud, en muchas ciudades de Colombia -cito solamente Medellín, Cali y Bogotá- se están ofreciendo paquetes médicos con cirujanos reconocidos, no cualquier matarife y hotel, es seguro, está respaldado científicamente para un sector de la población que está en todo su derecho de querer verse mejor.

—¿Cuánto cuestan esos paquetes?
Ni idea, yo estoy contenta como estoy.

—¿Hacia dónde va la relación bilateral del futuro?
Con proyectos concretos basados en experiencias reales e intercambio de saberes porque la cooperación sur-sur ,por encima de todo, es que ‘tú sabes hacer, qué has aprendido, enséñame y yo sé hacer y te lo enseño a bajos costos’ porque lo único que implica es el pago de pasajes y de alojamiento, es un instrumento que tenemos los países en desarrollo y que bien manejado con proyectos bien identificados, bien formulados y bien gestionados sí apuntan a soluciones de importancia sobre todo en temas de inclusión.

—¿Cómo mira ese conflicto del gobierno con EEH?
Esta embajada no se entromete en nada de contratos, llamamos al cumplimiento de lo estipulado en el capítulo 12 del tratado, en cuanto a que aquellas diferencias de cualquiera de las partes la agoten por la vía del diálogo y esa es nuestra posición.

—¿No procede una ruptura del contrato como amenaza el gobierno hondureño?
Yo solamente me atengo y menciono que el capital extranjero, que no es de nacionalidad del país donde nos ubicamos, tiene un régimen, tratamiento y procedimiento internacional.

—¿Le gusta el café hondureño?
Me parece muy rico, pero para mi gusto es un poco más ácido que el colombiano.
Tuvimos la posibilidad de hacer un trabajo de gustación y el resultado es que ambos cafés son muy buenos. El barista nos dijo las diferencias de los suelos hondureños y los suelos colombianos, pero ambos cafés son de muy altísima calidad.

—¿Cuál ha sido la clave del éxito colombiano?
El eje cafetero en Colombia está constituido por 3 departamentos que fueron declarados por laUNESCO como patrimonio cultural y paisajista. Eso demandó del Estado colombiano una política especial para mantener ese reconocimiento, haciendo coexistir las fincas cafeteras con el turismo, convertir muchas fincas en hoteles y turismo rural. Así, muchas familias no quedan al vaivén de la volatalidad de los precios del mercado, como están pasando ahora por las lluvias, sino que si no le sacaron a la cosecha le sacan al turismo.

—¿Se puede replicar en Honduras?
Ya hay varios ciudadanos beneficiados de esa experiencia. Hay un sitio que se llama La Cantadora de un joven hondureño que fue a Panaca, un parque temático y formación en Colombia fundado por un colombiano que estudió en Zamorano.

—¿Cuántos colombianos viven en el exterior?
Alrededor de 6 millones de personas.

—¿Cómo manejan el tema de las remesas?
Colombia ha desarrollado una política pública para el uso productivo de las remesas desde hace 20 años, cuando vio que el padre mandaba la plata y los hijos se lo gastaban en zapatos Nike, comidas rápidas y cine. Ahora, todas las entidades de Colombia tienen una línea de servicio para el colombiano en el exterior no solamente de vinculación con el país, sino que promuevan el uso productivo de las remesas de tal manera que pueden tomar créditos del Fondo Nacional del Ahoro para Vivienda y hasta jubilarse.

—¿Cuántos colombianos votaron en Honduras?
Aquí viven unos 560 colombianos y votaron alrededor del 33 por ciento porque no todos están registrados.

—¿Satisfecha con los resultados electorales en su país?
Lo que más destaco es la institucionalidad colombiana en este caso concreto representado en el organismo electoral que desde hace muchos años nos manda a dormir ese mismo día conociendo los resultados en menos de dos horas.

—¿Cree que haya dramatismo por el triunfo de la izquierda?
No, la institucionalidad ha dado muestras de tanta solidez y de tanto acompañamiento ciudadano mayoritario en las urnas, la democracia habló en mi país y este punto de lo que me tengo que sentir orgullosa es que las elecciones se llevaron en paz, los candidatos hicieron reconocimiento de los resultados y de aquí en adelante pues ya es parte de un presidente electo y yo soy la embajadora del presidente Duque.

—¿Cree en las ideologías para que los pueblos salgan adelante?
Esa es una pregunta de ciencia política profunda, tendríamos que sentarnos a definir de qué ideologías estamos hablando.

—Bueno, de lo general, izquierda o derecha, como se maneja en América Latina.
Tanto como decir que una ideología sirve más o sirve menos, yo confío mucho en la preparación de las personas, que hayan estudiado, que tengan experiencia, que esa experiencia haya sido contrastada en múltiples escenarios.

—¿Qué piensa del nuevo presidente?
Debo decir que es un hombre con una buenísima hoja de vida, que al mismo tiempo que fue guerrillero, estudió economía para aquellos de los de izquierda, que dicen que no pueden estudiar, yo creo en la preparación de un funcionario público, me siento muy tranquila que el presidente electo de Colombia tenga esta hoja de vida.

Ella es…
Luz Marina Rivera Rojas nació en Bogotá. Hizo estudios en la escuela pública en todos los niveles. Realizó el programa de Administración Pública y Ciencia Política en la Escuela Superior de Administración Pública – ESAP. Tiene estudios de Posgrado en la Universidad Externado de Colombia, en el Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo en la Maestría en análisis de problemas económicos, políticos y de relaciones internacionales. También realizó el Curso de estudios diplomáticos en la Escuela Diplomática de España y en la Escuela Diplomática de Viena realizó el Curso de lengua y cultura alemana. También fue participante en el Curso Integral de Defensa Nacional (CIDENAL 2009), de la Escuela Superior de Guerra “Curso del centenario”. Ingresó a la Carrera Diplomática y Consular de la República de Colombia, por concurso público abierto a nivel nacional en enero de 1991.

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