Honduras puede acudir a figura de nacionalidad efectiva´para evitar que exfuncionarios evadan la ley, según experto

MG
/ 28 de junio de 2022
/ 01:43 pm
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Honduras puede acudir a figura de nacionalidad efectiva´para evitar que exfuncionarios evadan la ley, según experto

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Las recientes noticias sobre la obtención de la nacionalidad nicaragüense por parte de antiguos funcionarios del Estado, han generado todo tipo de reacciones por la posible evasión de la ley hondureña y su justicia.

Ebal Díaz y Ricardo Cardona, exministro de la presidencia y exsecretario privado del expresidente Juan Orlando Hernández respectivamente, obtuvieron la nacionalidad nicaraguense luego de que el exmandatario fuera extraditado a Estados Unidos para ser enjuiciado por cargos de narcotráfico.

Las sospechas apuntan a que ambos funcionarios buscan evadir una posible extradición a Estados Unidos y también evitar la justicia hondureña por acusaciones de malos manejos de los fondos públicos en el país.

Sin embargo, de acuerdo con el abogado especialista en derecho internacional y catedrático universitario Odín Guillén Leiva, las autoridades pueden utilizar la figura jurídica del derecho internacional privado denominada “Nacionalidad Efectiva” para evitar que estos y otros funcionarios evadan la ley.

De acuerdo con dicha figura, que procura determinar la nacionalidad de una persona en caso de conflicto, toda persona cuyas circunstancias consanguíneas, de afinidad, de lugar de nacimiento u otras, le permitieran tener dos o más nacionalidades, está limitada de elegir, cambiar, renunciar y disponer, por conveniencia, entre ellas, explica el jurista internacional.

Para explicar los alcances de esta figura, Guillén Leiva expone el Caso Nottebohm, sobre el cual la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para resolver su fondo, que radicaba en la protección diplomática, determinó los criterios por los cuales la República de Guatemala podía rechazar válidamente la nacionalidad de Liechtenstein que invocaba en su favor Friedrich Nottebohm.

Durante la segunda Guerra Mundial, Guatemala arrestó al Señor Nottebohm y confiscó sus bienes por su nacionalidad alemana. Luego la CIJ decidió el 6 de abril de 1955, que Guatemala no estaba obligada a reconocer la nacionalidad de Liechtenstein adquirida por Señor Nottebohm, para los efectos de su protección diplomática, debido a que la vinculación de hecho existente entre el Señor Nottebohm y Liechtenstein, en la época que precedió, acompañó y siguió su naturalización, no resultaba lo suficientemente estrecha y preponderante en relación con la vinculación que pueda existir entre él y ese Estado, y que permitiera considerar la nacionalidad que le fue conferida como su nacionalidad efectiva.

El especialista explica que desde la Constitución Federal de la República de Centroamérica del 22 de noviembre de 1824 hasta la de la República de Honduras del 20 de enero de 1982, el sistema de la nacionalidad hondureña se ha consolidado a partir de una serie de instrumentos internacionales de los que Honduras es parte y que poseen, entre otros, relevancia especial; estos son:El Código de Derecho Internacional Privado de La Habana de 1928 (Código de Bustamante); La Convención de La Haya de 12 de abril de 1930 respecto de ciertas cuestiones relativas a los conflictos de leyes sobre la nacionalidad; La Convención de Montevideo sobre nacionalidad de 1933; y La Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de 18 de diciembre de 1979.

Guillén cita a los profesores internacionalistas José Carlos Fernández Rozas (asturiano) y Rafael Arroyo Montero (manchego), para aclarar que la distinción entre hondureños naturales o por nacimiento y hondureños nacionalizados se sujeta, fundamentalmente, en el margen que el Derecho hondureño confiere a la autonomía de la voluntad del individuo.

En el caso de los hondureños por nacimiento dicha autonomía es inexistente.

“Es así como, con base en criterios como el Ius soli y el Ius Sanguini, la nacionalidad hondureña se impone con independencia de que otro sistema jurídico confiera a la misma persona otra nacionalidad.

Esta afirmación no sólo descansa en nuestra Constitución Política, sino que está confirmada por el Convenio de La Haya de 1930 y por el Código de Bustamante” afirma Guillén Leiva.

También agrega que la conjugación de la fuente local y la de origen internacional aplicable tiene como consecuencia interesante que la nacionalidad hondureña prevalece en caso de duda, configurándose como una “nacionalidad fuerte”; conclusión que también abarca el Derecho Penal.

El experto también se refiere a otro asunto que muchos recordarán pero de materia electoral, luego del Acuerdo Patriótico del 3 de noviembre de 2000, Ramón Valladares Soto, César A. Batres y Joao Grandino Rodas, todos juristas seleccionados para zanjar la controversia sobre la candidatura presidencial de Ricardo Maduro Joest, determinaron que éste era hondureño por nacimiento a pesar de las distintas nacionalidades que podía ostentar debido a que, entre otros motivos, efectivamente, tenía más vínculos con nuestro Estado que con Guatemala, Panamá o Alemania.

En tal orden de ideas, concluye Guillén, deviene consecuente e imperativo que, por seguridad jurídica, las autoridades locales, con el auxilio del Derecho Internacional Privado incluso y sobre todo en cualquier asunto criminal con origen y efectos en Honduras, continúen con las posibles investigaciones de mérito, aplicando el examen de nacionalidad efectiva, y concluyan en lo que los descubrimientos y las sanciones dispongan, contra cualquier imputado, independientemente que aleguen tener otra nacionalidad; con más razón, cuando sean notoriamente hondureños por nacimiento que, junto con otras circunstancias personales que en ellos concurran, gocen y tengan en realidad, derechos y obligaciones ciudadanos en Honduras”.

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