La política pública en tiempos especiales

MA
/ 28 de junio de 2022
/ 12:41 am
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La política pública en tiempos especiales

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Rafael Delgado

Las noticias que cubren amplios espacios de los medios internacionales de comunicación describen un panorama muy difícil para las economías del mundo. Además de la crisis climática con claros y preocupantes indicadores, se configuran situaciones graves respecto a los alimentos y los combustibles, con severos impactos sobre las poblaciones, en especial entre las más pobres en cada continente. Por otra parte, los bancos centrales de las economías desarrolladas entraron ya en una fase de incrementos a los intereses, enviando así señales para supuestamente quitarle aliento a las fuerzas que provocan la inflación. Ello indudablemente que tranquiliza a los que desean controlar la inflación, pero lanza alertas ante los efectos negativos esperados por tales decisiones en el crecimiento económico, la inversión y el consumo alrededor de todo el mundo.

Y como si no fuera suficiente, países como el nuestro se enfrentan adicionalmente a los ya conocidos problemas históricos que mantiene en situaciones muy precarias a la mayoría de su población. Por esa complicada combinación de amenazas, lo que se requiere en nuestro país son respuestas integrales, lideradas con el protagonismo del sector público con todas las fuerzas económicas y sociales del país. En los tiempos especiales, es cuando más se requiere de la ejecución de estrategias de mediano y largo plazo, desligadas de las burdas manipulaciones de determinados sectores poderosos. Es cuando más necesitamos de la madurez de los grupos que deciden, en especial del gobierno que debe demostrar voluntad y capacidad, ambas cosas, para atacar los verdaderos problemas del país. Pero indudablemente que las exigencias incluyen a los gremios poderosos de la empresa privada que fácilmente han perdido el rumbo en situaciones donde se espera de ellos desprendimiento de las agendas particulares de sus dirigentes para entrar más en sintonía con su papel de voceros de los emprendedores.

Por ello, parte del asunto es afinar los instrumentos de política pública y enfocarlos mejor, haciéndolos más efectivos en su ejecución e impacto. Fácil decirlo y muy difícil hacerlo sobre todo en este país donde la regla general es que la función pública no ha estado caracterizada por la lucidez de los planteamientos, han abundado la carencia de respuestas eficaces y de actores responsables. Lanzando una mirada retrospectiva, cuando se han desplegado esfuerzos para compensar socialmente a los más desvalidos, estos caen en la lógica de las alianzas de los sectores económicos con el engranaje político corrupto, desvirtuando las intenciones auténticas de la intervención pública y la compensación social.

Sin embargo, las experiencias exitosas del mundo indican que no se puede prescindir de la política pública ni de los mecanismos que desde el sector público apoyan en el intento de aminorar los picos y las caídas del ciclo económico. Sobre todo, en las situaciones como las que estamos pasando ahora, es necesario proteger a los ciudadanos cuando la coyuntura económica lanza al vacío a los hogares de menos ingresos y particularmente los más vulnerables. Indudablemente que no es el momento de debilitar la compensación social ni mucho menos de intentar desmantelar en aras supuestamente de la eficiencia del mercado, instituciones públicas claves. Lo que sí es necesario reducir sustancialmente son las prácticas recurrentes de comprometer el presupuesto público para fines de la coyuntura política y electoral, vicio que no es producto solamente de los politiqueros sino de todos aquellos sectores que independientemente de la inclinación política, se prestan para tales propósitos. Para colmo, son precisamente los que más han manipulado a su favor el presupuesto público y sus herramientas, los que ahora resultan ser tenaces enemigos de todo lo público.

Esta coyuntura plantea esfuerzos especiales a nivel de todo el país. Necesitamos instituciones públicas fuertes y ágiles, más comprometidas con sus objetivos y eficaces en sus acciones. Esto será posible si avanzamos desde el ámbito político partidista creando espacios para que el mérito y los valores pesen mucho más. Solamente así se irán creando condiciones para que los gobernantes se sometan voluntariamente a su compromiso de trabajar por un país menos desigual y más próspero.

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