Diamantes negros

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/ 29 de junio de 2022
/ 12:57 am
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Diamantes negros

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Eduardo Enrique Fuentes Cálix

La gloria en el fútbol se puede alcanzar de diversas maneras: ganando un mundial, conquistando el corazón de un país o de una afición. Si les contara, de un jugador que comenzó su carrera en el Real Madrid, se volvió leyenda en el Barcelona y ganó con su selección el máximo trofeo continental, con seguridad afirmaríamos que ese jugador, se consolidó en el olimpo futbolístico. Ese jugador es nada menos que Samuel Eto’o; quién a pesar de su palmarés palmar, su historia, es atípica porque este jugador africano, logra hacer un hueco en el futbol europeo. Cuando el camerunés prometió “correr como un negro para vivir como un blanco”, reflejó el hostil camino que miles de jugadores africanos deben de recorrer para llegar a alcanzar su sueño.

Evidentemente, lograr convertirse en jugador profesional, es un reto para cualquier persona sin importar su nacionalidad. Pero en el caso de los jugadores africanos, se presentan varios obstáculos añadidos que vuelven tortuoso y sombrío el camino. Según El País en España viven más de 80 mil africanos menores de 25 años de los cuales buen porcentaje ha probado suerte en un equipo profesional. Sin embargo, solo 29 de ellos jugaban en primera división y 22 en segunda. Cabe la pregunta: ¿por qué no tenemos más jugadores como Eto’o triunfando en Europa?

Anualmente, el gobierno estadounidense analiza el nivel de trata de personas en cada país del mundo. Valorando tres variables: la protección a las víctimas, la persecución a los traficantes y las medidas de prevención de estas conductas. África tiene un lugar deshonroso al contar con múltiples países en problemas de tráfico de personas. Es necesario establecer de manera breve, que es trata de personas. El Protocolo de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, establece que el tráfico de personas es “la captación, el transporte, la acogida de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

Si bien, la trata de personas se suele asociar a la prostitución, en el continente africano, esta se da sorprendentemente, para la explotación de futbolistas. Volvamos con Eto’o. Si bien su salto a Europa no estuvo falto de dramatismo, el camerunés se vio afortunado cuando, el exfutbolista José Martínez Sánchez “Pirri” decidió ofrecerle un espacio en el Real Madrid. Una vez en la capital española, comenzaría el andar del jugador que terminaría convirtiéndose en leyenda. La figura de “Pirri” resultó ser fundamental para que hoy Eto’o, sea quien es. Sin embargo, son miles los jóvenes africanos que, en la búsqueda de hacer una carrera futbolística, caen en las garras de agentes abominables que se lucran con sus sueños y la necesidad de sus familias.

Todo comienza cuando un ojeador se acerca a su familia, prometiendo colocarlos en los mejores clubes de Europa y endulzándoles el oído con promesas de prosperidad y fama; los agentes solicitan el pago de una cantidad que ronda entre 2 mil y 5 mil euros, con los cuales se encargarán de facilitarles la vida en las ciudades europeas, para que los jóvenes tengan que preocuparse solo por hacer lo que mejor saben: jugar a la pelota.
Las esperanzas de movilidad social, acrecentadas con las mentiras, hacen que las familias se endeuden, pierdan sus ahorros y vendan todo lo que les ayude a pagar la cantidad acordada. Ya en el viejo continente, comienza a ser evidente que no todo es color de rosa. Los jóvenes son hacinados en sótanos, casas en pésimas condiciones e incluso el suelo de los estadios.

En la mayoría de los casos, las promesas de conseguir un hueco en equipos de primer nivel se disuelven y recaen en equipos de barrio o en divisiones inferiores, en muchos casos en la necesidad de sobrevivir en un país extranjero se dedican a otras actividades. Si se revisa la definición de trata arriba expuesta, es innegable que lo señalado entra dentro de esa definición.

Es necesario cambiar el paradigma. Los ejemplos en los cuales se demuestra el potencial del deporte para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, facilitando así la movilidad social. Si bien se han tomado ya medidas para combatir el tráfico de jugadores, estas han distado de ser suficientes. A estos esfuerzos, se le deberán de sumar otros por parte de los gobiernos, para garantizar así, las condiciones adecuadas bajo las cuales los jugadores puedan desarrollarse; evitando a toda costa las mentiras y maltratos de un grupo de cazatalentos sin escrúpulos. Por el bien del fútbol, esperemos ver más jugadores como Samuel Eto’o.

Máster en Gobierno & Administración Pública y Catedrático Universitario
Twitter: @eefuenteshn

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