Petro: de guerrillero a presidente de Colombia

MA
/ 29 de junio de 2022
/ 01:01 am
Síguenos
01234
Petro: de guerrillero a presidente de Colombia

Más

Óscar Lanza Rosales

Después de dos intentos fallidos por llegar a la presidencia (2010 y 2018), Gustavo Petro ha triunfado en la segunda vuelta del pasado domingo 19 de junio, al derrotar a Rodolfo Hernández, 50.43% a 47.31%, y constituirse en el presidente más votado con 11.2 millones de electores.
Con 62 años, Petro llega a esta posición después de una vida política muy agitada. Según el diario BBC, con su triunfo, sacudió la historia política de Colombia al convertirse en el primer presidente de izquierda, y llegar como un gran crítico del modelo económico imperante y alejado de la clase política tradicional.
De 17 años entró a la guerrilla urbana del Movimiento 19 de abril (M19). Viajaba con frecuencia a Bogotá, donde estudió Economía, becado, en una universidad privada.

En 1985, cuando el M19 se preparaba para tomar el Palacio de Justicia, en la que murieron al menos 101 personas, Petro fue arrestado y torturado. Dos años después fue puesto en libertad y continuó su militancia en varias regiones del país hasta que volvió a ser detenido.
En 1990, el M19 se desmovilizó, Petro, entonces, fue electo a la Cámara de Representantes por Cundinamarca. Lo amenazaron de muerte, y salió del país por cuatro años, a un cargo de bajo rango en la embajada de Bélgica. Según BBC, ese período fue clave para la construcción de su perfil político: conoció el mundo desarrollado, los partidos socialdemócratas y la sociedad del conocimiento que él quiere para Colombia. Allí estudió medio ambiente, su bandera después de la justicia social.

En 1998 regresó a Colombia para ser elegido nuevamente como representante de la Cámara por Cundinamarca, “uno de los congresistas más brillantes que ha tenido Colombia” según La Silla Vacía. Petro y su equipo parlamentario denunciaron los escándalos más graves del gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010): el vínculo entre políticos y paramilitares y la violación de derechos humanos de las Fuerzas Armadas, entre otros.
En 2011, Petro ganó las elecciones para la alcaldía de Bogotá, el segundo puesto más importante del país. Como alcalde, se peleó con medio mundo: con los medios, entes reguladores, vendedores ambulantes, la presidencia y hasta con los aficionados a los toros. Pero su mayor contienda fue con los empresarios de la basura, a quienes quiso quitar el negocio y volverlo público, pero fue destituido bajo el cargo de improvisador. Él denunció un golpe de Estado y logró -con un fallo a su favor de la Corte Interamericana de Derechos Humanos- que lo restituyeran 35 días después.

En la alcaldía logró bajar los homicidios, la pobreza, aumentar el acceso al agua a millones de personas y fortalecer los programas de vivienda y asistencia médica para los más vulnerables. Muchos recuerdan ese mandato como un caos político. Según sus críticos, despidió a 14,000 trabajadores de las 4 empresas de aseo para darle empleo a recicladores que no estaban capacitados para cumplir con la función.
Sus propuestas apuntan a una mayor igualdad e inclusión social en un clima de paz y equidad. Propone profundas reformas políticas, económicas y sociales, como la reforma agraria, por la concentración de la tierra (52% en manos de 1.5% de la población) y una de las causales -según él- de la pobreza y desigualdad rural. Petro quiere hacer del campo un territorio productivo y de justicia social. En salud y pensiones, busca una mayor intervención estatal. En salud, un sistema único, público, y universal. En pensiones, ampliar el derecho a una pensión, y un sistema unificado. Otra propuesta importante es la ambiental, dejar atrás la economía extractivista por una economía verde para impulsar el cambio climático. Quiere desmontar a mediano y largo plazo la industria petrolera, y de inmediato acabar con la exploración. Para hacer realidad esta transformación estructural, piensa impulsar reformas tributarias y energéticas profundas.

En cuanto a su personalidad, joven se le tildaba de tímido, rebelde, introvertido, desconfiado y estudioso. Es seguidor de García Márquez y el alias insurgente de Petro era “Aureliano”, en honor al coronel que protagoniza “Cien años de soledad”. Ya adulto, en sus acciones, discursos y memorias, no esconde su alta autoestima. Además, por usar ropa de marca o considerarse un salvador del pueblo, la gente lo señala de vanidoso, arribista o contradictorio. Hasta los izquierdistas lo critican por su arrogancia intelectual, despotismo gerencial, terquedad conceptual y su discurso polarizador.

Ojalá que el nuevo gobernante colombiano, sea un verdadero estadista y contribuya al bienestar de su pueblo, y que sea un ejemplo para los demás mandatarios del mundo.

olanza15@hotmail.com

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América