La Psicopatología y la Política

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/ 17 de julio de 2022
/ 12:20 am
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La Psicopatología y la Política

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Por: Lic. Gustavo Adolfo Milla Bermúdez

La ciencia de la psicopatología aplicada al estudio de los fenómenos políticos, ha tenido una importancia extraordinaria en todos los tiempos lo mismo en las características de los gobernantes que en las atrofias de los pueblos.

Más el mundo moderno es más pródigo en estos profundos desarreglos psicológicos que operan en las estructuras políticas.

Vivimos un mundo de grandes masas, acosadas por grandes peligros en medio de serios desordenes que atormentan nuestra vida cotidiana. Nuestro sistema nervioso no parece ser el adecuado para este mundo de turbulencias.

La humanidad vive una psicosis crónica intolerable apremiada por los grandes sucesos mundiales que se traducen en amenazas constantes de contiendas mundiales, como Rusia y Ucrania. De cambios de gobiernos, asesinatos, de carestía alimentaria y de otras calamidades irremediables.

El saldo de esta tremenda lucha se concreta en las estadísticas con elevado índice de suicidios, de enfermos mentales, de psicosis sociales, de aberraciones colectivas. Si el mundo no está loco en estos días, poco ha de faltarle para estarlo.

Los tiempos de fronda que corren agudizan más que nunca el dilema entre el materialismo económico y el espiritualismo humanista. La lucha está tan adelantada que ninguno de los bandos contendientes podría augurar el desarrollo de los grandes acontecimientos. Los problemas políticos se miden por el quantum de las relaciones económicas.

La economía no es sino un puente, que es necesario, salvar en una orilla del río para alcanzar la otra. No es un fin en sí, porque la vida aparecería despreciable en sus grotescas creaciones materiales. La gracia del espíritu se mueve en mundo que no es económico, sino espiritual y sus creaciones son de la misma naturaleza, renunciar a este mundo espiritual es tanto como renunciar a nuestra propia existencia como seres superiores. El hombre es la criatura más perfecta de la creación y solo las aberraciones de la historia han pervertido su auténtica naturaleza.

Los hombres no se muestran muy entusiastas por el estudio de valores morales que deben dominar la vida social, y en cambio las grandes polémicas de nuestros días son el tema a los problemas económicos.

Recordemos que los fenómenos políticos son fenómenos psíquicos, obedecen a reacciones psicológicas de gobernantes y gobernados.

En el gobernado se manifiesta en la reacción de simpatía, de contradicción, de lucha hacia a las ideas y hacia gobernantes.

La política es un problema de hombres, que accionan y reaccionan impulsados por sus ideas, por intereses y por sus pasiones.

El gobernante como la señora Iris Xiomara Castro debe conocer a mucha gente, sus posibilidades, capacidad, sentido ético, sus ambiciones. En la medida que usted conozca mejor el grupo político que la rodea, en esa misma medida el menor número de problemas.

El gobernante no puede entregar los puestos directivos a un grupo de improperados porque iría al fracaso. Es una tarea colectiva que combine “partidarios” con familiares si es posible para no llegar al “nepotismo”, con técnicos o con “hombres de ciencia”. Nada hay tan peligroso para el país como los problemas de facción que ponen en los puestos ejecutivos en la administración pública a personas que van aprender el oficio.

La ambición política permite conocer el fondo natural de muchas personas cuyas ambiciones se desbordan y son capaces de llegar hasta la ignominia por realizar sus propósitos. El pueblo afirma que hay muchos políticos que arriman su escalera al precipicio, sin importarles sus consecuencias. Como esas reacciones se generalizan, psicología política se convierte en una auténtica psicología social, en un completo de actitudes degradantes o humillantes.

La política la considero la más noble actividad a la que puede el hombre dedicar al servicio del Estado. Pero señalando una diferencia fundamental entre el político y el politiquero, entendido aquel como el defensor del pueblo y el politiquero como el habilidoso aprovechador de las posiciones. Para el primero era el ciudadano dedicado a forjar la grandeza de la nación, magnificándola dentro de sus fronteras, en afanosa búsqueda del bienestar de sus compatriotas; el segundo un experto en maniobras turbulentas. Podríamos definir su anclaje ideológico afirmando que es un socialista del siglo XXI.

E-mail: ga-milla@hotmail.com

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