Vida y obra de Ana Guadalupe Rivera: “Donde otros ojos no ven”

ZV
/ 17 de julio de 2022
/ 12:36 am
Síguenos
01234
Vida y obra de Ana Guadalupe Rivera: “Donde otros ojos no ven”
Hoy, conferencista.

Más

Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email: luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. La violencia está entronizada en la sociedad hondureña. Los extremos de crueldad hacia la mujer, no solo incluye la agresión física, psicología y moral, ahora se desbordó al asesinato sistemático de acuerdo a los reportes policiales y del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional (UNAH).

María Pilar Matud, Ana Belén Gutiérrez y Vanesa Padilla, autoras del artículo “Intervención Psicológica con mujeres maltratadas por su pareja”. Presenta una evaluación psicológica con mujeres maltratadas por su pareja y el impacto psicológico de dicha violencia. El artículo en referencia profundiza también sobre el comportamiento del agresor. Resumiendo que el maltrato a la mujer por su pareja es una de las formas más comunes de violencia contra las mujeres, lo que se traduce en ataques más repetidos en lesiones, violaciones hasta el crimen, tal como está sucediendo en la actualidad.

Ana Guadalupe Rivera, maestra, doctora, periodista y con estudios de teología; es un espejo real del maltrato y la violencia de parte de su pareja. Una experiencia que ahora comparte con muchas mujeres a través de conferencias de carácter religioso, educativo, salud física y emocional. Su liberación del abuso y el maltrato, primero abarca una liberación espiritual para luego dar paso a la parte emocional porque sin liberación espiritual cualquiera otro esfuerzo humano jamás podrá llenar el vacío espiritual que viven muchas mujeres.

Ana Guadalupe Rivera, recientemente escribió el libro titulado “Donde otros ojos no ven”. Es su vida misma con cicatrices en el alma, huellas que marcaron su vida y que hoy, como ella lo expresa, después de su liberación espiritual puede compartir con todas aquellas mujeres que sufren violencia y guardan silencio por temor y vergüenza ante los prejuicios sociales.

El prólogo del libro habla de la violencia doméstica. El Departamento Médico Legal de Honduras, define la violencia doméstica en los siguientes términos: “Es la fuerza o voluntad dirigida a afectar o negar el libre desenvolvimiento de otra persona, por razón de género, y que se manifiesta en sentido físico, verbal, psicológico, sexual y patrimonial. Es todo lo que causa dolor personal. Sufrimiento y humillación; a la vez que niega a la víctima el reconocimiento a sus derechos y dignidad”. Rivera en esta obra expone su verdad, su propia experiencia, por ello en las comparecencias ante auditorios grandes no habla de experiencias ajenas sino la suya propia.

“Mi historia no es poco común. La diferencia es que muchas otras mujeres con historias similares, permanecen silentes internalizando el dolor; avergonzadas y temerosas no exclusivamente de su victimario, sino de las manchas que impone la sociedad, y las posibles consecuencias de una separación legal deshonesta e injusta. Esas mujeres continúan viviendo en oscuridad emocional y espiritual. En este párrafo cita a Gabriel García Márquez, quien dijo de las mujeres que, “son ellas las que sostienen el mundo, mientras que los hombres lo desordenamos con nuestra brutalidad histórica”.

En otro aparte de su obra, como para establecer el equilibrio de su pensamiento agrega: no es justo, adecuado, ni necesario, condenar a todos los hombres, sino a aquellos que dan en vez de una caricia, un golpe; en vez de una sonrisa, un gesto de reproche o mal gusto; y en vez de una frase de estímulo, palabras de ofensa que lastiman. En los matrimonios abusivos, no hay sinfonía que escuchar; tampoco ritmo de notas que afinar. En un hogar donde uno es el abusivo y el otro la víctima, la armonía se perdió y la música se desafino porque perdió su melodía y belleza.

Hoy Ana Guadalupe, puede decir que certeza y firmeza que el “futuro comienza donde el pasado se detiene”. A la edad madura, comenta en su libro: ya nos hemos dado cuenta, que la felicidad es ilusiva, esquiva, irreconocible, efímera y, por ende, no fácil de encontrar, percibir o retener; y para cada persona la felicidad tiene un significado diferente. Los problemas son pruebas de fuego. Fuego que nos puede consumir sin permitirnos la salida, o fuego que nos prueba como oro fino. Nuestro espíritu de fortaleza puede volvernos como una palmera. Los vientos la doblan y hacen balancearse entre el espacio y el suelo. Lo cierto es que los vientos no durarán para siempre.

En el epilogo de: “Donde otros ojos no ven”, un grupo de amigas escribió: Desde lo más profundo del sufrimiento, hasta la cúspide del éxito hay una gran distancia; no obstante, esta mujer venció el maltrato y la injusticia, para hoy ocupar el lugar que siempre ha merecido. Después de todo, el triunfo es una gran compensación”

Ana Guadalupe Rivera, periodista. “Todo se origina con la educación, es un principio inculcado por mi padre, siempre decía era importante hablar bien, solo cursó el cuarto grado, pero bien aprendido, siempre nos enseñó a viajar, ver más de lo que vemos, estudiar y creer en lo bueno. Cuando era niña participaba en concursos de poesía y oratoria. En la adolescencia tuve la disyuntiva de estudiar medicina o periodismo, decidí mi mejor opción, era el periodismo, porque amo la palabra hablada y la palabra escrita. Antes estudié magisterio en la Escuela Normal España de Villa Ahumada.

Me enamoré de mi carrera, estuve en canal 3, después en LA TRIBUNA y la Secretaría de Educación como jefe de relaciones públicas. Toda mi experiencia está en mi libro, como no es una autobiografía, hablo más de mi problema y la divinidad de cómo Dios me permitió sobrevivir para contar mi historia. Por eso he comenzado una campaña social y espiritual para ayudar a las mujeres y la familia.

©2022 La Tribuna - Una voluntad al servicio de la patria. Honduras Centro América