A 53 años de guerra con El Salvador, veteranos aún esperan reivindicación

ZV
/ 18 de julio de 2022
/ 05:00 am
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A 53 años de guerra con El Salvador,  veteranos aún esperan reivindicación
Las tropas hondureñas fueron recibidas por el pueblo cuando se regresaba de los campos de batalla.

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A de 53 años del conflicto bélico entre dos pueblos hermanos, Honduras y El Salvador, que cobró un numero aún no precisado de muertes civiles y más de un centenar de militares de ambos países, los veteranos de guerra hondureños hacen un llamado al gobierno a aplicar las disposiciones legales que les reivindican.

El viernes pasado, 14 de julio, las Fuerzas Armadas (FF.AA.), ofrecieron un modesto convivio a los veteranos de guerra que se espera haya servido para que los cadetes de la Academia Militar “General Francisco Morazán”, miembros de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), la Naval, el Ejército y la Policía Nacional hayan repasado la gesta de este grupo de hombres.

Han transcurrido tantos años de la defensa de la soberanía nacional ante la invasión de las tropas salvadoreñas, en condiciones sumamente precarias para los hondureños, que concitó el fervor patriótico en la unidad nacional, quedando en los anales de la historia la valiente resistencia en diversos frentes.

LA AGRESIÓN

Aún hay quienes desconocen qué ocurrió en realidad, cuando oficialmente las hostilidades sucedieron entre el 14 y el 18 de julio de 1969, aunque a las 18:00 horas del día anterior, 13 de julio, incursionaron aviones salvadoreños como parte de la agresión.

Fueron aviones Mustang P-51D que volaron algunos mercenarios y pilotos civiles salvadoreños, pero eso fue un fracaso para ellos, ya que la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), tenía pilotos experimentados con los aviones F4U-1 Corsair y AT-6C Texan, remanentes de la II Guerra Mundial.

La historia de la aviación militar registra que fue el último conflicto en que participaron las aeronaves estadounidenses Douglas C-47 Skytrain (improvisados como bombarderos por ambas tropas), Cavalier P-51D Mustang, T-28A Trojan, F4U-1 Corsair y AT-6C Texan.

La llamada “Guerra de las 100 Horas”, suspendida por mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA), fue acuñada periodísticamente como la “Guerra del Fútbol” por dos reporteros, el polaco Ryszard Kapuściński y el jamaicano Bob Dickens, con motivo de los partidos eliminatorios para el Mundial México 1970, que enfrentaban a las selecciones de ambos países.

Pero los reporteros de guerra no dieron cuenta de las causas reales que provocaron ese conflicto en Centroamérica y que realmente fuero un cúmulo de tensiones sociopolíticas que llevaron al conflicto armado.

ASALTO EN DOLORES

Honduras era gobernada por el general Oswaldo López Orellana, el jefe de las Fuerzas Armadas era el coronel Andrés Ramírez Ortega y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el coronel Mario R. Laínez, en tanto que el presidente de El Salvador era el general Fidel Sánchez, quien gozaba del apoyo de la oligarquía salvadoreña.

El conflicto inició en 1967, cuando elementos de la Guardia Nacional salvadoreña secuestraron al hacendado Antonio Martínez Argueta y sus hijos, en la hacienda de Dolores, departamento de La Paz, y le robaron todo su ganado. Pero de inmediato, efectivos de la IV Zona Militar, jefeada por el teniente coronel Max Martínez Zambrano, nos movilizamos a desalojar a los invasores.

En la hacienda de Dolores perecieron dos efectivos del Ejército nacional y tres salvadoreños. Un comando de 33 militares salvadoreños entró a territorio hondureño por Nueva Ocotepeque y fueron capturados por miembros de la III Zona Militar que comandaba el coronel Abraham García Turcios.

Para 1968, ambos ejércitos se prepararon para la inútil y cruenta guerra, pues a sectores estadounidenses les interesaba más vender armas viejas de la II Guerra Mundial a los dos países.

ATROCIDADES

Honduras solo contaba con seis zonas militares y el primero, segundo y tercero batallones, la incipiente Fuerza Aérea, el Batallón de Ingenieros que estaba ubicado en La Libertad, Comayagua, y el Cuerpo Especial de Seguridad (CES).

En cambio, las Fuerzas Armada salvadoreñas tenían la Guardia Nacional y un ejército de unos 15 mil efectivos y Honduras no llegaba ni a 6,000 elementos, incluyendo a los cadetes recién graduados de la primera a décimo primera promoción de la Escuela Militar.

Los salvadoreños ya tenían el moderno fusil G3, entre otras metrallas, y los hondureños fusiles Mauser de cinco proyectiles, el M1 Garand, de ocho proyectiles; la subametralladora Thompson, y la Lewis, muchas veces con municiones mojadas.

Los soldados del vecino país invadieron por el sur y occidente del territorio y las batallas se protagonizaron en las zonas sur, centro, San Rafael de las Mataras y Ocotepeque, cuando los militares “catrachos” respiraron el olor a pólvora y sangre y anduvieron comiendo hojas de guayabas, solo con una fatiga y pocas municiones, sin médicos ni enfermeros.

Tocó sacar compañeros muertos en combate del río Torola, mientras tropas salvadoreñas cometían atrocidades contra mujeres y, además, robaron ganado y saquearon casas de Caridad, Goascorán y algunos caseríos. Gracias a la oportuna capacidad militar del entonces comandante del Primer Batallón, mayor Policarpo Paz García y sus oficiales y tropas, se contuvo la brutal agresión.

Al mismo tiempo, aviones de la FAH bombardearon la refinería en el puerto de Cutuco, El Salvador, que fue uno de los destacados lances de la aviación hondureña durante el conflicto.

LLAMADO

Con el paso de los años ha quedado en la historia nacional la gesta heroica de estos hombres que pese a las limitaciones lograron repeler la invasión hasta el cese el fuego, negociado por la OEA la noche del 18 de julio y que entró en vigencia el 20 de julio de 1969.

Directivos y miembros de la Asociación de Veteranos de Guerra de Honduras, entre ellos su presidente, Elías Aguilar Briceño; Vitelio Francisco Carías Gálvez (presidente del Comando 1), Jorge Guillén Pacheco y Julio Nolasco Peñalva (de la IV Zona Militar), hacen esfuerzos para que autoridades de gobierno hagan efectivos las normativas que les protegen.

Sumados a estas ejecutorias, se les hace un llamado respetuoso a los secretarios de Finanzas, abogada Rixi Moncada, y Defensa, abogado José Manuel Zelaya, ya que en el diario oficial La Gaceta quedó estipulado que los veteranos deben tener seguro social y ganar el salario mínimo.

Muchos somos diabéticos, hipertensos, otros han perdido la vista y, por el contrario, se debe asistir a hospitales públicos y tampoco se goza del décimo cuarto y el décimo tercer mes de salario. El diputado vicepresidente del Congreso Nacional, Rasel Tomé, solo fue bulla y cuando se le llama no contesta, pues presentó una moción para los veteranos y los congresistas y ni el presidente, Luis Redondo, se han interesado.

Muchos compañeros de tierra dentro apostaron vender productos de “achinería” y frutas en carretas para ganarse el “pan de cada día”, pues ya ni de vigilantes nos dan trabajo, y la canasta básica está a 11,700 lempira, y quienes alcanzaron a ser oficiales están muy bien, pero son pocos.

Al gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, le recordamos que defendimos la patria con hidalguía, patriotismo, bajo un servicio militar obligatorio, cuando éramos muy jóvenes y teníamos las energías necesarias para contener la agresión.

Este lunes, en el parque “El Soldado”, del Paseo El Obelisco, frente al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, estará la cúpula militar y se oficiará una misa de campaña, conmemorando el “Día de los héroes del Siglo XX”, los veteranos de guerra. Un saludo a nuestros compañeros veteranos de guerra en todo el país. (Saúl Zelaya Maradiaga).

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