Todo tiempo pasado fue… igual

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/ 18 de julio de 2022
/ 12:05 am
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Todo tiempo pasado fue… igual

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Por: Otto Martín Wolf

Cada de vez en cuando recuerdo un documento que pude leer y que siempre me ha ayudado a comprender (un poco) que todos los tiempos son iguales.

Si algo cambia son las circunstancias, la tecnología, pero la gente, sus problemas, ideas y sueños siempre han sido y serán los mismos.

Ese documento es una carta escrita por un padre preocupado por el comportamiento de su hijo adolescente y dice así:

“Hijo, no comprendo, no sé lo que te pasa. Te he dado la mejor casa, las mejores ropas, te he matriculado en las mejores escuelas y colegios, has tenido todo y, sin embargo, prefieres perder el tiempo con tus amigos en plazas y centros comerciales.”

Esa carta, de un acongojado padre sumerio, tiene unos cuatro mil años y se encuentra en el museo de Topkapi en Turquía, grabada para siempre en una tablilla de barro en lenguaje cuneiforme.

La verdad es que no hay mucha diferencia con el presente.

Desde otro punto del planeta y la historia; cuando a uno de los faraones egipcios de la primera dinastía le presentaron un libro escrito en papiros en el lenguaje pictórico inicial (jeroglíficos), el hombre comentó: “Con esto ya no se necesita aprender nada, todo estará escrito y la gente no tendrá que estudiar”.

De la misma manera se han manifestado algunos respecto a la actual y maravillosa tecnología.

Volando al través de la historia vino la rudimentaria pero magnífica imprenta de Gutenberg, el mundo empezó a ser inundado por libros, luego la litografía, acelerando el proceso y, actualmente, una pantalla como la que tengo enfrente mientras escribo, compuesta por luz y letras negras colocadas ahí por mis dedos que transmiten instantáneamente mis ideas por medio de un lenguaje de ceros y unos y que, de paso, puedo enviar también en una fracción de segundos a cualquier lugar del mundo.

Este mismo dispositivo con el que escribo, también puede buscar en instantes cualquier información, sobre cualquier tema; todo el conocimiento de la humanidad, todas las ideas, todas las imágenes existentes, todo está al alcance de toda la gente.

Pero, en el fondo, no existe ninguna diferencia con ese papiro egipcio o cualquier otra forma de comunicación gráfica, incluyendo dibujos rupestres realizados por nuestros antepasados cavernícolas.

Es lo mismo, es transmisión de ideas, sueños, pensamientos e historia por medios gráficos. Lo único que ha cambiado (mucho, por cierto) es la tecnología, nada más.

Las necesidades primarias siguen siendo las mismas desde todos los tiempos.

Alimentación, seguridad, salud, sexo y, también, transmisión de ideas, pensamientos y sueños para las generaciones futuras.

También siempre la fuerza más poderosa ha sido el conocimiento, mucho más que la de las armas o el dinero, aunque a veces no lo parezca.

La primera tribu que supo cómo dominar el fuego tuvo esa ventaja sobre los que no sabían cómo producirlo. Lo mismo las armas, los primeros arcos y flechas dieron la ventaja militar a sus dueños, pero el origen de las mismas, el saber cómo fabricarlos pone el conocimiento por encima de la fuerza bruta.

La única diferencia entre un arco y un rifle es el alcance y, también, la cantidad de muertos por minuto que cada uno de ellos puede producir, pero, en esencia, son lo mismo, al igual que las armas de aniquilación masiva y su brutal capacidad de destrucción.

Todo es cuestión de velocidad y volumen, pero es lo mismo.

Navegantes atrevidos aventurándose en el mar en frágiles embarcaciones, sin saber lo que habría al otro lado de la enorme masa de agua, no tiene mucha diferencia con las naves con que el hombre viaja al espacio cercano y, tampoco, con las que está preparando para transportarse a otros planetas.

Es lo mismo, en esencia son lo mismo.

Inclusive las prótesis casi humanas que reemplazan miembros perdidos son lo mismo que los primeros bordones o muletas en que algún desgraciado se apoyaba para tratar de movilizarse, allá al principio de la civilización.

Todo tiempo pasado es igual al presente y lo será al futuro, lo único que cambia es el conocimiento y la tecnología.

ottomartinwolf2@gmail.com

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