Desarrollo postergado, ¿Indefinidamente?

MA
/ 19 de julio de 2022
/ 12:46 am
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Desarrollo postergado, ¿Indefinidamente?

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Juan Ramón Martínez

El Informe de Desarrollo Humano del PNUD es apabullante. Las cifras, diagnostican la situación del país, para concluir, que los hondureños, — cerca de veinte generaciones–, hemos fracasado en hacer de Honduras, un gran país. Y que, de repente nunca nos hemos propuesto hacer de este territorio, una nación. Aunque Morazán anticipo que no podríamos salir adelante fragmentados, lo doloroso es que Honduras – en comparación con otras parcelas de Centroamérica—sigue, como en la colonia, siendo el estado menos desarrollado. Lo que hace pensar que los escasos resultados alcanzados, necesitan ser explicados desde una perspectiva cultural y rechazar, que la estructura del fracaso sea vista desde el ojo gubernamental que, de repente es las peor de las contribuciones que nos dejaron los opositores de la Reforma Liberal. Si persistimos, seguiremos enfocando soluciones y dando tareas a protagonistas y estructuras gubernamentales, que, en vez de soluciones, más bien son parte del problema.

Los caudillos, los partidos y las estructuras gubernamentales, son los principales responsables del atraso. Por medio de la fuerza, han mantenido el miedo y el poder. Y por un sistema educativo autoritario y manipulado, creado una conciencia de subordinación y dependencia entre la población. Como resultado, — en lo político–, hemos creado una estructura y un poder autoritario y centralizado, basado en el supuesto que la constante actualización de la vida social, es ordenada desde el gobierno, de arriba hacia abajo, sin participación de la sociedad civil. Por eso la insistencia en cambiar constituciones, sin reformas reales de la vida social y política.
En lo económico, la guerra civil y la pendencia callejera, nos han impedido la acumulación originaria y la creación de una burguesía nacional. Las universidades siguen, como en el pasado, formando empleados públicos y privados. Su responsabilidad en la forja de una clase empresarial, no forma parte de sus objetivos, atrapadas en un burocratismo asfixiante. Ahora, a 200 años de vida republicana, tenemos un sistema educativo que apenas nos da resultados; y que, más bien, continua en manos de líderes que quieren que, los pobres sigan alimentando al estado, entregando sus vidas y sus esfuerzos a una clase política irresponsable y depredadora. Los maestros, han dejado el sueño de la transformación por parte de los ciudadanos, para convertirse en adoctrinadores y políticos que siguen como en el pasado, preparando a los jóvenes para la servidumbre de los partidos, obedientes a los caudillos, principales responsables del atraso del país.

Una población de borregos, escasa de criticidad, ausente de valores y sin capacidad para diferenciar lo bueno de lo malo, lo útil de lo inadecuado, lo conveniente de lo incorrecto; nos ha dado una clase política, inculta, irresponsable y antipatriótica que ha hecho del atraso del país, una suerte de oportunidad para seguir usufructuando el poder. Una revisión de los apellidos, los intereses y los grupos que han tenido el control político, nos permite concluir que continuamos siendo dirigidos por los hijos de los encomenderos coloniales, sin ningún control. Por ello, los partidos en Honduras han sido propiedad de los caudillos, empinados en el ejercicio de la violencia, totalitarios que han usado el ejercicio del poder, para satisfacer sus egos desmesurados y sus apetitos descomunales. Los partidos, Liberal y Nacional y sus retoños, — ahora Libre–, tienen el mismo sello, porque siguen creyendo que lo que es bueno para ellos, lo es para el pueblo.

Desde la reforma Liberal, se manejaron conceptos que correspondían a un enfoque diferenciador. La reforma se basaba en supuestos “modernos” que potenciaban la economía, creando una clase propietaria con capacidad para crear empleo. Y obligando al gobierno a transformarse en un servidor, dentro de la concepción democrática. Pero lo que al final ha resultado es que, el gobierno es un “Leviatán” que, busca destruir derechos ciudadanos y hacer peligrar la “parvularia” democracia. Que vive de la pobreza, recostado en las remesas de los pobres del exterior. Estimulando su expulsión del país. No es accidental que, el atraso de Honduras, este acompañado de un crecimiento desmesurado del gobierno central. A costa de la destrucción de la sociedad civil, a la que engaña y fastidia, con inventos para seguir empobreciéndonos. Mientras los educadores, antes críticos, ahora son parte del “complot contra Honduras”. Muy bueno el diagnóstico del PNUD. Dudosas, algunas propuestas. A discutirlas pues. Para salir del atraso.

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