Epístola y Homeostasis

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/ 21 de julio de 2022
/ 12:04 am
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Epístola y Homeostasis

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Por: Carlos Eduardo Reina Flores

La Santa Trinidad: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Tres personas distintas pero un solo Dios verdadero. Timoteo 2:5: “Porque hay un solo Dios, y un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre”.

Persignarse es bendecirse a uno mismo. En el libro de Levítico esta escrito: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Es menester amarse a uno mismo. Y para querer a los demás lo primero es quererse a si mismo. Se dibuja una cruz con las manos en la frente y el tórax para representar el triunfo del amor sobre la desdicha. “Dios es amor” como postula el apóstol San Juan en su epístola.

La palabra Trinidad no aparece en las Santas Escrituras. La Santa Trinidad es una creación teológica de los cristianos de siglo IV d. C., para conformar a todos y crear una unidad. La persignación o santiguar resulta de realizar la señal de la cruz. Para la definición del amor se pueden usar diferentes palabras, pero siempre tienen el mismo fin. El Apóstol de los gentiles enuncia: Paciencia, Bondad y Amor.

Hablando sobre la Madre de Dios puede deducirse: María, Virgen y Madre. Toda mujer nace como virgen y siguiendo el mandamiento de Jehová “Fructificad y multiplicaos” (Génesis 1:28) se convierte en madre para multiplicar las criaturas humanas sobre la tierra.

Con una Persignación se simplifica el contenido bíblico: Ley, Fe y Amor. Como nos dice San Juan en su Evangelio “La ley por medio de Moisés fue dada”. San Pablo, “El justo por la fe vivirá” y entendemos que Dios es amor.

Dios creo al hombre y por obra del hombre expresa su grandeza. Como escribió el Rey Salomón en Eclesiastés, “No hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”: El Hombre, el Bien y el Mal.

La homeostasis es el balance de la vida. Un balance entre el sistema neuronal y endocrino. El sistema nervioso se compone del mecanismo central y periférico. El central es lo que se encuentra en la cabeza y médula espinal, el periférico comprende todos los nervios que recorren el cuerpo.

Con ello controlamos todo el sistema voluntario y automático. El cerebelo coordina nuestros movimientos. El bulbo raquídeo, que conecta el cerebro con la médula, regula las palpitaciones y la respiración. Este mecanismo es indispensable, pero todo ser humano requiere del sistema endocrino. El dispositivo que consiste de glándulas endocrinas que secretan hormonas y el sistema cardiovascular las transporta. Secreta hormonas que circulan en el cuerpo para regular nuestro crecimiento, nuestro sueño, nuestra digestión y mucho más. Aconteciendo que nuestro páncreas como glándula endocrina secreta insulina y glucagón.

La insulina es primordial para nuestro mecanismo. Ella permite el transporte de azúcar a las células. El glucagón hace lo opuesto, en bajar el ritmo de cada célula en absorber azúcar. El azúcar o denominada glucosa es fundamental para que nuestro cuerpo opere. Es utilizada para que tengamos energía. Una patología donde nuestras células no pueden absorber glucosa es la diabetes.

El páncreas no secreta suficiente insulina. Esto afecta a que cada célula no tenga suficiente energía. Provocando que nuestro sistema neuronal falle. Pérdida de vista y miembros del cuerpo. Mantener la homeostasis es lo más importante para nuestra salud. Sin salud creamos un costo para nosotros mismos y para la sociedad. El estornudar se responde con: “salud, al primer estornudo, dinero, al segundo, y amor, al tercero”. O en su defecto “Jesús, María y José”. La salud igual se manifiesta como una trinidad divina: “Neuronas, Hormonas, Hombre”.

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