El espíritu del liberalismo a la luz de Ludwig von Mises

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/ 23 de julio de 2022
/ 12:04 am
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El espíritu del liberalismo a la luz de Ludwig von Mises

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Por: Carlos G. Cálix*

El liberalismo ha sido un término muy mal utilizado en el léxico político hondureño. Usualmente se ciñe de manera errónea a un partido político que representa entre sus filas, según algunos dirigentes “tanto a liberales de izquierda como a liberales de derecha”.

Una contradicción subsecuente –me parece a mí– porque en lugar de llamarles “liberales de izquierda”, esos dirigentes podrían llamarles “socialistas” (ni siquiera socioliberales), debido a que representan el relativismo moral, el paternalismo político y el libertinaje gubernamental, muy distinto de quienes comprenden el vocablo y basan sus preceptos en la libertad individual, la propiedad privada, la libre empresa y la regla imparcial de la ley, bajo un gobierno constitucionalmente limitado.

Ante ello, considero irónico e insultantemente entendible que muchos políticos hondureños no hayan dedicado algo de tiempo para estudiar un caso conciso, claro y convincente que les permita comprender a la verdadera sociedad liberal, hecho que se puede realizar viajando a Estonia o leyendo la obra del economista austriaco, Ludwig von Mises: “Liberalismo: en la tradición clásica”, que también puede encontrarse como “The Free and Prosperous Commonwealth: An Exposition of the Ideas of Classical Liberalism”- («La Comunidad Libre y Próspera»).

Precisamente para evitar confusiones, Mises pensó que la traducción literal crearía confusión porque el término «liberalismo» después del New Deal, y especialmente en la década de 1960, se utilizó ampliamente en los Estados Unidos para referirse a una política de centro-izquierda, –quizá de ahí se desprende la confusión histórica de los dirigentes del Partido Liberal de Honduras al manifestar que una de sus facciones es precisamente la “centro-izquierda”, mostrando a grandes rasgos la contradicción–. Pero, el liberalismo es mucho más que un partido. De hecho, la Real Academia Española, lo define como “una doctrina que postula la libertad individual y social en lo político, la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos a la intervención del Estado y de los poderes públicos”.

Independientemente del concepto, “la raza humana tiene la capacidad de levantarse a sí misma, tanto de la pobreza como de la guerra” –expresaba Mises– y es una realidad, puesto que un lapso de 50 años o menos, muchos países se han levantado tras la guerra y otros, como Estonia, que lo ha logrado luego de estar bajo el yugo del comunismo. Vale destacar que este país, estuvo ocupado por el Ejército Rojo desde 1940 y logró su independencia en 1991, es decir que, en menos de 30 años alcanzó el tope de la lista de los países con mayor libertad económica. Por ejemplo, las finanzas del gobierno han demostrado una salud envidiable. En términos de mercado de trabajo, la tasa de desempleo ha sido del 5,3%, por debajo de la media de la Unión Europea. Finalmente, su eficiente y atractivo sistema tributario, colocó a Estonia como centro mundial de las empresas de alta tecnología, impulsando la inversión extranjera y el crecimiento económico. Aunque el gobierno estonio está compuesto por una coalición tripartita, es el Partido Reformista Estonio el que lidera al país, tanto en el ejecutivo como en el legislativo, todos representando al liberalismo clásico.

Estonia es un ejemplo de muchos, como lo ha sido la Austria de Mises y como podría serlo la Honduras de Valle. Precisamente para ello, Mises una vez más, clara y persuasivamente explicó que la propiedad privada y el intercambio en el mercado competitivo permiten la formación de precios, tanto para bienes de consumo como para factores de producción.

Es importante mencionar que, la defensa de Mises del liberalismo clásico contra estas formas diversas de colectivismo, no estaba limitada “tan sólo” a los beneficios económicos de la propiedad privada. La propiedad también le brinda al hombre la libertad personal. La propiedad le da al individuo una arena de autonomía, en la cual él puede cultivar y vivir su propia concepción de una vida buena y significativa. Por tanto, el liberalismo clásico quiere la eliminación de la intervención gubernamental en los asuntos humanos, de forma que el poder político no sea aplicado abusivamente a expensas de alguien en la sociedad.

En Honduras el concepto del liberalismo debe ser mejor concebido y no debe estar enfocado en solo un partido. Por ello sugiero leer “Liberalismo: en la tradición clásica” y como lo hizo Jesús Huerta de Soto, también sugiero leer quizá, el mejor libro de Mises: “La acción humana”, así después de ello, se reenfocarán las ideas.

Un abrazo. ¡Nos vemos en el futuro!

Con información de Mises Institute y Xoán de Lugo.

*calixgrupoeditorial@gmail.com Carlos G. Cálix es profesor del Doctorado en Dirección Empresarial en la UNAH y cofundador de diversas empresas. Tiene un postdoctorado por el CONICET en el IIESS-Argentina. Autor de “La Señora presidenta ¿Una solución o un problema?”.

carlosgcalix.com

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