El incidente de Ako

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/ 23 de julio de 2022
/ 02:30 am
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El incidente de Ako

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José María Leiva Leiva

 

Desde luego, Japón conserva la cultura del sacrificio por la comunidad y los 180 trabajadores que se quedaron en la central de Fukushima intentando controlar una crisis nuclear tras el terremoto seguido de un Tsunami que azotó la costa noreste del país insular un 11 de marzo de 2011, representan esa tradición de luchadores de samuráis que dan su vida por un bien superior. Por supuesto, las condiciones en Fukushima eran pésimas: peligro de explosiones y contaminación radiactiva, frío y oscuridad. Un trabajo de titanes, sin descanso, sin horarios

 

Estos héroes nos recordaron a los 47 Ronin (Samurái sin Señor), quizás la historia más famosa de venganza de samuráis en la historia japonesa, conocida también como el “Incidente de Ako”, que tuvo lugar entre 1701 y 1703. Las fuentes consultadas sobre este hecho dan cuenta que en aquél entonces Asano Takuminokami, señor feudal de Ako, fue requerido por el shogunato para entretener a los enviados imperiales que visitaban Edo desde Kyoto. Asano debía recibir instrucciones de su consejero oficial, Kira Kozunosuke, pero a Kira no le gustaba Asano, y le trató mal, mancillando su honor de samurái.

No dispuesto a tolerar los insultos de Kira ni un minuto más, Asano dirigió su espada hacia él en el castillo de Edo (gran mansión del Shōgun Tokugawa Tsunayoshi), logrando herirlo en la frente y en el hombro, pero no lo mató. Estaba estrictamente prohibido desenvainar la espada en el castillo de Edo en esa época, por lo que Asano fue inmediatamente arrestado. Había también una ley llamada “igual castigo para los querellantes”, que castigaba a los dos samuráis que se vieran envueltos en una pelea, por eso ambos, Asano y Kira, esperaban ser castigados.

 

Sin embargo, mientras Kira no recibía ningún castigo, Asano fue sentenciado a morir mediante seppuku (ritual de suicidio) en un jardín de la residencia de otro señor en ese mismo día, sin una apropiada investigación. El seppuku fuera, en un jardín, era algo que sólo se hacía en caso de crimen, y además era inapropiado para alguien de la posición de Asano. Sus bienes fueron confiscados, y su línea familiar fue destronada por su señoría.

 

Los leales samuráis del señor de Ako, más conocidos como “Ako Gishi”, quedaron indignados con este juicio, y suplicaron para que enmendaran la orden y reinstauraran la casa de Asano. Pero sus peticiones no fueron escuchadas. Dos años después del fatídico incidente, los 47 samuráis de Ako, liderados por Oishi Kuranosuke, decidieron vengar la muerte de su señor y la injusticia impuesta por el shogunato.

 

El 14 de diciembre de 1702, atacaron y mataron a Kira en su residencia; después marcharon al templo Sengakuji, lavaron la cabeza de Kira en un pozo, y la pusieron sobre la tumba de Asano, mostrando así su triunfo a su antiguo señor. 46 de los “Ako Gishi” regresaron al shogunato, y fueron condenados a cometer seppuku, el 4 de febrero del siguiente año.

Uno de ellos (Terasaka Kichiemon) fue enviado a su pueblo por Oishi Kuranosuke a contar lo sucedido, librándose así de la ejecución, muriendo años después de viejo. Su cuerpo fue trasladado al templo Sengakuji en Tokio y enterrado junto a sus compañeros. La venganza de los “Ako Gishi” ha sido representada en varias películas, y es ahora comúnmente conocida como “Chu-Shin-gura” (La historia de los leales samuráis).

 

En 1941 se estrenó la película “Los cuarenta y siete samuráis” o “Los 47 Ronin leales”, dirigida por Kenji Mizoguchi, que recrea en formato de cine histórico de aventuras la historia de los 47 rōnin. La película está protagonizada por Yoshizaburo Arashi (como Takuminokami Asano) y Mantoyo Mimasu (Kira Kozunosuke, como el alto cargo judicial que intentó sobornarle). Para llevar a cabo la venganza por la injusta muerte de Asano, los 47 samurái, decidieron esperar un tiempo para no despertar sospechas ante la justicia japonesa. En 1958, Kunio Watanabe, dirigió una nueva versión de “Los 47 rōnin leales”.

En 1962 llegaría “Chushingura”, dirigida por Hiroshi Inagaki, y protagonizada entre otros por Toshiro Mifune, antes de retirarse del cine. Hiroshi Inagaki. “En el Japón feudal del siglo XVIII, un joven noble intentará combatir la corrupción oficial que se abate sobre los Shogun. Asano ha decidido combatir a Kira, un viejo señor feudal, que ha logrado su posición mediante actos injustos y corruptos. Por ello se niega a pagar los tributos que Kira le reclama. Al conocer la decisión, Kira pone en marcha un plan para humillarle, empujando a Asano al harakiri por honor. Los samuráis que sirvieron a Asano, ahora marginados rōnin, prepararán la venganza de su antiguo señor”. (FILMAFFINITY).

En 2013 se estrenó la película estadounidense “47 Ronin”, dirigida por Carl Rinsch, que ilustra en forma de fantasía con dragones, hechizos, brujería y hartos efectos especiales esta historia japonesa con el protagonismo del actor Keanu Reeves, quien encabeza el reparto en el papel de Kai, un mestizo que se une a Kuranosuke Oishi (Hiroyuki Sanada), líder de los 47 Ronin, para llevar a cabo su venganza, en una época cuando la cultura japonesa tenía mucho que ver con el código Bushido del honor, y “las espadas eran funcionales en vez de ornamentales”.

Finalmente, en 2015 se realizó la cinta “Last Knights”, dirigida por Kazuaki Kiriya y escrita por Michael Konyves y Dove Sussman. La película sigue al comandante Raiden (Clive Owen) y a sus hombres, quienes secretamente planean una forma de vengar la muerte de su señor Bartok (Morgan Freeman), que fue condenado a muerte por traición a la corona después de que este se defendiera de las humillaciones del ministro Geza Mott (Aksel Hennie).

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