Guayape y las guerras de La Florida

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/ 23 de julio de 2022
/ 12:03 am
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Guayape y las guerras de La Florida

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Por: Jorge Raffo*

Tuchman, cuando aborda el papel de Enguerrand de Coucy en la fracasada carga de la caballería pesada francesa en la batalla de Nicópolis en 1396, hace gravitar sobre los intérpretes y guías el destino de una campaña bélica (“Un espejo lejano”,1978). Esto mismo pareció repetirse en La Florida del siglo XVI.

Los filones de plata en Zacatecas y San Martín (México) despertaron el interés por La Florida ya que se buscaba una fuente que suministrase mercurio para sustituir la costosa importación desde Almadén, en el sur de España. La producción de plata peruana que se embarcaba desde Panamá no registraba una dependencia tan acentuada porque contaba con minas de mercurio en las comarcas de Cajamarca -donde había sido capturado el inca Atahualpa- y Huamanga, ubicada en la ruta al Cuzco con destino final Potosí (hoy, en Bolivia).

Francia también tenía noticias de las características de La Florida por informaciones suministradas por los corsarios “Pata de Palo” Leclerc y “Ángel Exterminador” De Sores (Crouzet,1998), así, en 1562 una pequeña flotilla dirigida por Jean Ribault establece un primer fuerte llamado Charles-Fort con una reducida guarnición de veintiocho soldados. Ribault descubre también Cabo Cañaveral -donde cuatrocientos años después se lanzará el Apolo XI para llegar a la Luna-, retorna a Europa, pero los conflictos religiosos internos en Francia le impiden regresar para auxiliar al destacamento. La situación en Charles-Fort degeneró y se produjeron actos de canibalismo (Sallmann,2019). Desesperado, un bisoño soldado de dieciséis años, Guillaume Rufin, huye para buscar refugio entre los indígenas. El expedicionario Hernando Manrique de Rojas, que quema un Charles-Fort abandonado, encuentra al joven galo en 1564 y lo toma como intérprete. En esa tarea Rufin será trasladado a La Habana, Santo Domingo y la costa atlántica de
Honduras para los interrogatorios de náufragos franceses y piratas capturados.

Rufin no tenía forma de conocer que un segundo grupo de franceses, dirigidos por René de Laudonniére, se establece en Fort-Caroline con colonos, mujeres y niños en junio de 1564. Las provisiones les fueron proporcionadas regularmente por el barco del capitán Bourdet hasta el 15 de agosto de 1565, en que el asentamiento recibe el refuerzo de una nueva escuadra dirigida por Ribault que había partido de Dieppe cuatro meses antes (Lyon, 1965). Once indisciplinados colonos dirigidos por un tal Le Genre deciden dedicarse a la piratería, hurtan una embarcación y se dirigen a Cuba donde se apoderan de una nave española y aterrorizan a pequeñas poblaciones ribereñas. Finalmente son apresados por el gobernador de La Habana e interrogados… por Rufin. Es así como los españoles, para su alarma, conocen que existe una colonia francesa en La Florida. Las noticias se confirman cuando un segundo grupo de colonos franceses desertores -unos cuarenta- saquean el puerto hispano de Baracoa. Treinta de ellos son capturados en el puerto de Caguaya (Jamaica) y en su interrogatorio revelan que su intención era seguir rapiñando hasta los asentamientos auríferos de Guayape (Honduras).

Mientras tanto, Laudonniére, utilizando su propio intérprete -Martín Atinas que había sido parte de la flota del inglés Hawkins en Guinea-, informaba que La Florida era rica porque recibió como ofrenda unos lingotes de plata de los indígenas sin saber que procedían de pecios españoles siniestrados.

La protección de las minas de Zacatecas y la preservación de la ruta de la flota de galeones con rumbo a Cádiz que pudiese verse perturbada por los franceses impuso a la Corona española la necesidad de recuperar La Florida y encarga la tarea a Pedro Menéndez de Avilés que recibe el título de Adelantado y Gobernador de ese territorio. Para entenderse con las poblaciones del lugar Menéndez cuenta con la valiosa ayuda del intérprete Hernando de Escalante Fontaneda que había sido cautivo de la tribu caluss por espacio de dieciséis años desde 1549, (Lyon,1965; Boutier, Dewerpe & Nordman, 1984) y de un guía francés llamado François Jean. Con el permiso del cacique Seloy, las fuerzas de Menéndez que desembarcan en el estuario del río Mayo en setiembre de 1565 construyen el fuerte San Agustín a 60 kilómetros al sur de Fort-Caroline.

La presencia francesa es barrida el día 20 de ese mes y Menéndez captura los mapas levantados por el cartógrafo Jacques Le Moyne de Morgues que le permitirá escoger los mejores emplazamientos (Ternaux-Compans,1841, citado por Sallmann,2019). Una copia de estos terminó en el virreinato peruano vía Panamá por ser este parte de aquél en aquella época.

Toca el turno a los galos con Pierre Debré, recogido por la tribu del cacique Saturiba -Saturiona para los franceses- quien actuará como intérprete para Dominique de Gourgues y sus fuerzas que en 1568 se internan en La Florida y destruyen los tres fuertes españoles del río San Mateo no dejando sobrevivientes en ninguna de las guarniciones. En junio de ese año, Gourgues regresa a La Rochelle y es aclamado como un héroe (Sallmann,2019). Si bien la expedición francesa fue un éxito militar resultó contraproducente para las pretensiones de Paris sobre el control de La Florida ya que Madrid reforzó Punta Santa Elena con los nuevos fuertes Carlos al norte, San Mateo al centro, y San Agustín al sur. Debré vuelve a aparecer en las crónicas de 1571 como parte de una escuadra de corsarios galos que merodean por San Agustín y ayuda nuevamente como truchimán, esta vez, a corsarios ingleses que bombardean el fuerte sin destruirlo. Recientes indagaciones sostienen que Francis Drake habría usado los apuntes de Debré para saquear San Agustín quince años después.

En cuanto a Rufin, será requerido como intérprete en la expedición de Juan Pardo en 1566 que llegará hasta Tennessee, encontrará la muerte en el levantamiento del cacique Tocobaga al año siguiente (Hudson, 2005, citado por Sallmann, 2019).

Rufin, Atinas, Jean, Debré y Escalante, relegados a un papel secundario por décadas por una lealtad supeditada a la supervivencia, gozan de un nuevo enfoque que evalúa la cadena de conductas de protagonistas detonantes de acciones estructurales.

*Embajador del Perú en Honduras

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