Medio año: Una reflexión necesaria

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/ 23 de julio de 2022
/ 12:03 am
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Medio año: Una reflexión necesaria
Un presupuesto sin política fiscal

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Por: Julio Raudales*

El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), acaba de entregarnos el primer informe sobre la ejecución presupuestaria de este año 2022. ¡Bien por ellos! Parece que nadie en el país se preocupa por tomar el pulso de una variable tan importante como es el presupuesto. Curiosamente hay dos oficinas públicas encargadas de la tarea, pero, como todo lo demás, aun no arrancan.

Hace casi 24 años, en diciembre de 1998, cuando el huracán Mitch asoló el territorio nacional, las autoridades de entonces se movilizaron rápidamente, retiraron el anteproyecto de presupuesto general que habían enviado al Congreso Nacional en septiembre y procedieron a reestructurarlo. Era lo lógico, la realidad había cambiado y era imperativo cambiar las acciones a tomar.

No puedo decir que el proceso de reconstrucción nacional derivado de las acciones de diciembre del 98 y enero del 99 fue la panacea. Mas de dos décadas después del paso del huracán, es evidente que quedaron pendientes muchas tareas, sobre todo las concernientes al desarrollo de la gobernanza y la gestión de los riesgos ambientales.

Sin embargo, para ser justos, en aquella ocasión se hizo la tarea mínima: Presentar un presupuesto diferente para 1999, crear un “Fondo Especial para la Reconstrucción y Transformación”, así como dar los primeros pasos para generar espacios a la sociedad civil organizada, de modo que hubiese más participación en las decisiones de país.

Más de dos décadas después, las cosas han cambiado. Si bien es cierto, nadie conocía la naturaleza de la enfermedad que atacó al mundo hace dos años, debemos convenir en que algunas sociedades más organizadas y no necesariamente más ricas, han hecho las cosas mejor. Es decir, no se trata de tener más plata, sino de usar lo que se tiene de forma inteligente.

Y es que para solventar eficazmente el problema que vivimos, la política fiscal es clave: los ingresos tributarios van en caída libre, los gastos presentan un doble dilema: Primero, nadie quiere renunciar a sus privilegios; los sueldos de los empleados públicos de cualquier categoría, deben pagarse religiosamente y sin menoscabo de quantums o conquistas; segundo, las problemas del país se han reordenado: Salud y educación constituyen claramente las mayores necesidades, pero los transportistas, operadores turísticos y sobre todo los políticos, se apresuran a presionar por subsidios y más canonjías, desconociendo totalmente la naturaleza de la situación.

A lo anterior hay que agregar que quienes manejaron el erario en el gobierno anterior, aprovecharon las aguas turbulentas del Coronavirus, para tratar de asegurar su futuro a costillas de los impuestos que paga la gente más pobre. Hay que decirlo sin eufemismos: Lo peor del problema que hemos vivido son los asquerosos escándalos de corrupción que nos exhiben como uno de los países más corruptos del globo.

Así es que este año 2022 es clave; definirá nuestro futuro y el de las generaciones que vienen. Si no lo ejecutamos de manera inteligente, estaremos condenados a la miseria mas abyecta y al desorden y violencia social por muchas décadas. Haré tres recomendaciones a quien deviene en esta responsabilidad.

Primero: Revisen de forma mas concienzuda la proyección de crecimiento económico 2022; no conviene ser demasiado optimista: elaborar una proyección de ingresos tributarios en base a un PIB nominal de mas de 650 mil millones de lempiras podría ser imprudente. Se que el Banco Central de Honduras cuenta con la capacidad técnica para definir perspectivas con mayor precisión.

Segundo: Redefinan las prioridades del país; es absolutamente necesario entrar de una vez a mejorar los esquemas de servicios de salud y educación por encima de todo. Deben tomarse decisiones que probablemente son muy duras en términos políticos, pero ¡Qué más da!, ya no tenemos casi nada que perder como país.

Por último, hagamos un esfuerzo serio por un dialogo fiscal incluyente, participativo y que cuente con la gente que sabe de esto. Hay un grupo de ciudadanos que, desde hace mas de un lustro, están empecinados en hacer la incidencia necesaria para que las cosas cambien y el 17 o 18% que el pueblo hondureño paga de sus ingresos en concepto de tributos, tenga sentido en términos de su bienestar.

Si antes del problema que nos agobia en la actualidad requeríamos de acciones valientes y justas, hoy con mayor razón son indispensables.

*Rector de la Universidad José Cecilio del Valle.

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