Samuel Benjamín Bográn, in memoriam

ZV
/ 23 de julio de 2022
/ 12:47 am
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Samuel Benjamín Bográn, in memoriam

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Óscar Aníbal Puerto Posas

Benjamín Bográn ha muerto trágicamente en San Pedro Sula, el 1 de julio del año en curso. Como no fue un hombre común y corriente, alzo mi voz, no para referirme a su muerte, sino a su vida. Nació en un hogar abundante en bienes materiales. Tuvo cuanto deseó, y a manos llenas. Se educó en la “Escuela Americana”. Que le ha dado a Honduras dos presidentes: Carlos Flores Facussé (1998-2002) y Ricardo Maduro Joest (2002-2006). Rafael Leonardo Callejas Romero (2010-2014), lactó conocimientos en esas mismas aulas. Un desliz de muchacho, dio pie a su expulsión. Se graduó en el Instituto “San Francisco”. La “Escuela Americana”, es el colegio de “los niños bien”.

Benjamín Bográn, como los dos expresidentes arriba mencionados, viajó a Estados Unidos de América, itinerario forzoso de los egresados de la Escuela Americana, a cursar estudios en una prestigiosa universidad. Regresó triunfante. Tenía a la vista un horizonte esplendoroso.

Los Bográn son una familia de mucho abolengo y de mucha fortuna. Algunos de sus componentes descienden del general Luis Bográn, expresidente de Honduras (1883-1891). Suficiente para enriquecerse. No obstante, el profesor Rubén Barahona, dice: “Aunque el general Bográn tuvo algunos desaciertos como gobernante, fue un propulsor entusiasta del progreso de su patria” (Breve Historia de Honduras”, 1943, p. 147). A la familia Bográn pertenecen otros elementos que iluminaron el cielo patrio. Citaremos algunos(as). Graciela Bográn, feminista y escritora. Dirigió en San Pedro Sula la revista “Alma Latina”. Amiga de Alberto Masferrer, ensayista y poeta salvadoreño (1865-1932). Casada en primeras nupcias con el exquisito poeta Rubén Bermúdez Meza (1889-1930). Organizadora de la manifestación pacífica del 6 de julio de 1944, con el fin de pedirle a Tiburcio Carías Andino, el cese de su larga dictadura. La manifestación fue disuelta en sangre.

Graciela Bográn probó el pan ázimo del exilio. Fue subsecretaria de Educación Pública en la administración del doctor Ramón Villeda Morales (1957-1963). Expiró en San Pedro Sula. Doña Graciela Bográn merece per sé, una biografía. La pereza de nuestros historiadores y el febril activismo de nuestras feministas, la ha arrinconado al olvido.

Edmond L. Bográn, perteneció a esta ilustre estirpe. Abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Primer Secretario de la recién elevada a rango de Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), siendo su primer rector el Dr. Lisandro Gálvez Flores (1956-1960). Luego se traslada a San Pedro Sula. En alianza fraterna –más que económica- con Jaime Rosenthal Oliva, Reginaldo Panting y Rodolfo Pastor Fasquelle, impulsan la burguesía nacional innovadora. Para el logro de esos fines, fundaron diario “Tiempo”. Además, inclinaron al vetusto Partido Liberal a la “izquierda democrática”. Don Edmond murió en los Estados Unidos de América, a una edad todavía productiva. Pidió que sus restos fueran incinerados y sus cenizas esparcidas en la Bahía de San Francisco. Reciento saber que se haya olvidado de nuestras “Tierras, mares y cielos”.

A esa prosapia ilustre perteneció Benjamín Bográn. Tuvo una trayectoria brillante. Fue Presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP). Secretario Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras. Secretario de Estado en los Despachos de Industria y Comercio. Todos estos cargos llegaron a su vida en plena juventud. En su marcha triunfal, pudo llegar a ser presidente de la República. Otro Bográn hubiese entrado a nuestra historia. Pero se interpuso el infortunio. Representando al COHEP integró la Junta Directiva del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). No tuvo suficiente presencia de ánimo para evadir las trampas que le tendió la corrupción. Entonces todo se derrumbó. El prestigio logrado con ímprobos esfuerzos cayó por los suelos. Fue requerido por la justicia. Hubo probanza de los hechos. Fue a la cárcel sin goce de privilegios como otros. Sus abogados lograron medidas sustitutivas de la cárcel y se trasladó a San Pedro Sula a hacer lo que él muy bien sabía: negocios. Esta vez a pequeña o mediana escala. Su fortuna la había consumido la inactividad carcelaria y los altos honorarios que cobraron sus abogados. Su caso me cala los huesos. Entre nuestras familias hubo buena amistad.

Nuestro poeta laureado Luis Andrés Zúñiga (1880-1964), cierra su fábula “La caída del lobo”, con esta moraleja: “Para formar una buena reputación, ¡cuánto cuesta! Y, a veces, basta una sola mala acción para perderla. Por eso a todo costo hay que ser bueno; es menos doloroso luchar de continuo por defenderse del Mal, que soportar las consecuencias de una acción reprobable…”.

Benjamín Bográn, perdió la vida en un accidente casero. Fue su otro infortunio, y el último, en una racha de desventuras. Su familia decidió velarlo en su residencia. Por la “pantalla chica”, vi sus exequias y de lejos le lloré. Fue un hombre bueno que -citando al poeta- no supo defenderse del Mal. Alrededor del féretro no vi a los “amigos” de los días “de vino y rosas”. Asomaban sí, caras de hombres curtidos por el sol. Seguramente sus trabajadores. Siempre he sostenido: solo el pueblo es noble. Mi sincera solidaridad a los suyos. Nunca es tarde para dar un pésame.

Tegucigalpa, 2 de julio del 2022

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