YOUTUBER ¿Qué clase de profesión es esa?

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/ 25 de julio de 2022
/ 12:05 am
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YOUTUBER ¿Qué clase de profesión es esa?

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Por: Otto Martín Wolf

Hace algún tiempo, mientras llenaba con mis datos personales un cuaderno de visitas en cierto lugar, pude ver lo que alguien, antes que mí, había anotado en el campo destinado a profesión, algo totalmente nuevo: Nada menos que “Inyectólogo”.

No sabía que esa profesión existía y tampoco dónde se estudiaba y cómo se ejercía.

Es obvio que se trataba de una persona humilde que dedicaba su tiempo a inyectar a la gente, posiblemente también humilde y para quienes la denominación de inyectólogo equivalía a un título universitario.

Pero, al fin y al cabo, esa persona había encontrado un modus vivendi y, además, un buen nombre para su ocupación.

¿Cuántas inyecciones tendría que aplicar diariamente para mantener a su familia y sobrevivir? Esa es otra cuestión.

La nueva tecnología ha traído profesiones y oficios cada uno más sorprendente que el otro.

Desde luego que existen verdaderos profesionales en el área de programación, diseño y, también, dolorosamente, en el área de “jakeadores”; expertos en meterse a cuentas ajenas y robarles toda su formación privada y extraerles el dinerito que puedan tener en el banco.

Pero también hay otras clases de profesiones u oficios, más o menos normales, que se han creado con la universalización tecnológica y de comunicaciones.

Tal es el caso de algunos que se presentan como “Youtubers”.

Profesión que está al alcance de cualquiera que sube un video precisamente a You Tube.

-Cuál es la profesión de su hijo?
-Bueno, el muchacho es un “Youtuber”.
-Si, pero ¿qué estudió?
– ¿Le dije que es un “Youtuber”, no le parece suficiente?

También hay “Tiktokers”.
Son gente, particularmente jóvenes, que han hecho de Tik Tok un medio de vida, en algunos casos muy provechoso desde el punto de vista financiero, aunque se trate de contar chistes, fingir dramas, revelar los trucos secretos de los magos o enseñar cómo pelar una naranja sin cortar la cáscara.

El verdadero problema reside en los “adictos” a estas y otras redes sociales.

Son gente cuya ocupación principal no es participar activamente (con alguna ganancia de por medio), sino que son quienes pasan la mayor parte de su tiempo viendo vídeos (algunos muy entretenidos y otros muy estúpidos).

¿Qué profesión puede ser esa?
– ¿A qué se dedica su hijo?
– Bueno, a ver las redes sociales.
– ¿No hace otra cosa?
– Claro que sí, también come, duerme y sale a pasear, desde luego con su teléfono en la mano.

Tiktokers, You Tubers… aún hay más.
Están los autodenominados “Influencers”. Son gente que dice tener una enorme cantidad de seguidores en las redes sociales, a los cuales les recomiendan diferentes productos, desde luego recibiendo una paga por hacerlo.

No estoy muy seguro en realidad de cuán “influencer” puede ser un “influencer”, pero algo deben de tener porque hay bastantes y en todos los campos, desde luego todos orientados a la promoción y venta de los más variados productos y servicios.

Mucho antes que ellos habían surgido las Televentas por medio de los “Infomercials”, mensajes de larga duración enseñando cómo se usa un producto y para qué sirve y que son transmitidos casi exclusivamente en canales chatarra y en horas de la madrugada.

La mayoría de estos productos no se venden en comercios tradicionales, sólo por medio de la “Televenta” y, también, muchos de ellos no son realmente tan útiles y maravillosos como los presentan los “Televendedores”.

Los aparatos fantásticos para pelar y cortar verduras, sólo ellos los pueden manejar tan fácilmente. Máquinas y dispositivos para reducir de peso “aún mientras usted duerme”; en lugar de reducir de peso lo que aumenta es la factura eléctrica si usted decide dejarlos encendidos toda la noche.

Entre éstos es preciso incluir a los Televangelistas, una muy rentable profesión, que es una combinación de estafador, cantante de reguetón, predicador, playboy, bon vivant y estafador. ¿Ya había dicho estafador? Mis disculpas, pero algunos lo son más de dos veces. No sé cuánto tardará toda esta nueva contracultura en afectar en forma permanente todo el comportamiento humano, presiento que esta etapa de la humanidad se llamará en el futuro “Mutantecnológico” o algo parecido.

Un fenómeno similar se produjo en la era de las cavernas, cuando algunos muchachos empezaron a dedicar su tiempo a pintar animales en las paredes.

En aquella época, sin embargo, creo que los papás los sacaban a garrotazos y los mandaban a cazar algún animal, de lo contrario no comían.

Ahora, los padres, apenas si levantan la vista de su teléfono para preguntarles: “Ya bajaste la nueva actualización de…”

ottomartinwolf2@gmail.com

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