La nueva lista Engel

MA
/ 26 de julio de 2022
/ 12:24 am
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La nueva lista Engel

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Rafael Delgado

La recién publicada lista Engel que contiene personas de los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica ligados a la corrupción y a la desestabilización de las instituciones, se quedó nuevamente muy corta. Realmente el problema de la corrupción es mucho más profundo y arraigado en todos los ámbitos del país como para que solamente aparezcan esas personas allí. Han sido miles de millones de Lempiras que se han escurrido por muchas vías del entramado político y de los negocios, durante muchos años sin que nada sustancial haya sucedido en los órganos de justicia del país, en los partidos políticos, en los gremios y en los círculos del poder. El deshonor de haber dilapidado recursos públicos de millones de hondureños, les corresponde a muchísimos más funcionarios públicos, políticos e incluso empresarios de este país.

Lamentablemente esa enorme deficiencia del Estado de Derecho en Honduras, de no castigar con todo el peso de la ley a los corruptos; de permitir que estos continúen sus carreras por los pasillos de la institucionalidad, ha tenido sus repercusiones. Como un Estado endeble e incapaz de cumplir con sus tareas fundamentales, desde el extranjero tienen que indicarnos quién le ha hecho tanto daño a la institucionalidad.

En vez de reducirla habría que aumentarla. Lo que pasa es que en efecto es producto del Departamento de Estado y como tal es un documento de política exterior que escoge a las personas que ellos quieren que estén allí señaladas. Sin embargo, sería equivocado y perjudicial para la lucha contra la corrupción en el país, rechazarla y demeritarla. Particularmente el comunicado del gobierno en respuesta a la inclusión de varios miembros del gobierno olvidó la obligación fundamental de la autoridad constituida de defender los intereses del país. Al contrario, sudó la calentura solamente de sus allegados, olvidando ponerse al lado de los esfuerzos que deben hacerse a nivel internacional y nacional de eliminar la corrupción y vedar el paso a los responsables a funciones importantes. Seguramente que como gobierno, que le señalan actos de corrupción a sus miembros, no agrada y tiene el derecho a no compartirla. Pero sí es una obligación reiterar con hechos y palabras el compromiso de luchar contra la corrupción y de no socavar este esfuerzo de identificar y castigar a los corruptos.

Claramente que el debate que se genera alrededor de esa lista solamente denota la cultura política que ha dejado la corrupción. Existe una crítica dura a los asaltos que se hacen a los recursos públicos. Sin embargo, cuando se le pone cara, con nombre y apellido a los hechos, las cosas cambian. El análisis parte si el acusado es amigo o enemigo, aliado o contrario, correligionario o no, condicionando a esto el resultado final. Por eso es que una grave acusación de corrupción, o una condena judicial aún no mancha el expediente personal, no inhabilita moralmente para seguir ocupando altas posiciones en las instituciones. Por allí saltan siempre pseudoargumentos y acomodamientos por parte de los acusados, así como de su entorno para justificar sus actuaciones y permitirle seguir su camino por los pasillos del poder del país. Muy mal para Honduras, que hoy más que nunca requiere de pasos concretos y actitudes más alineadas con esa necesidad de adecentar la política y los negocios.

Realmente que la reacción desde el gobierno en contra de la lista Engel, es preocupante. En primer lugar, porque marca una tendencia que se repetirá en el futuro cada vez que los miembros del partido gobernante y funcionarios públicos sean señalados. Habrá respuestas similares rechazando cualquier involucramiento tanto en el pasado como el presente de sus allegados y demeritando los señalamientos que hace apenas un año los aplaudían ya que incluía al partido en aquel entonces en el poder. Bajo esas condiciones, en las que el círculo de poder no tolerará señalamientos sobre corrupción, largas sombras cubren esfuerzos futuros que deben hacerse para adecentar al país de la lacra de la corrupción. La CICIH por ejemplo es un esfuerzo que con estos antecedentes deberá sortear más problemas para su exitosa instalación en el país.

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