Migrantes de paso por Honduras

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/ 29 de julio de 2022
/ 12:02 am
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Migrantes de paso por Honduras

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Por: Guillermo Fiallos A.*

Se ha hecho más que visible, el paso de cientos de migrantes de diferentes nacionalidades por el territorio nacional. Provenientes de la república de Nicaragua, cruzan por puestos fronterizos autorizados o por puntos ciegos, y llegan a comunidades del oriente patrio como: Trojes, El Paraíso y Danlí.

El impacto social, económico y, sobre todo, humano ha sido tal en esas comunidades, que se ha expresado con una marcha desesperada, solicitando ayuda gubernamental y –de ser posible—de otras fuentes.

Llamó la atención la caminata realizada, recientemente, en Danlí y dirigida por la Iglesia Católica y otras organizaciones privadas y ONG, solicitando la ayuda en favor de los desamparados extranjeros, quienes hoy sufren muchas penurias por las calles y avenidas de aquellos centros poblacionales.

El Obispo de la diócesis de Danlí, José Antonio Canales, clamó por el auxilio y la solidaridad del gobierno y de la ciudadanía en general, para apoyar las diferentes necesidades de estos seres humanos que provienen de diversas regiones y países; y que su común denominador, es buscar una mejor vida a través de la migración a un lugar más próspero y seguro.

Es un grupo de multicolor y multirracial de niños, mujeres y hombres que se atreven afrontar toda clase de riesgos y vicisitudes con el fin de alcanzar un sueño; el cual no saben a ciencia cierta si será como sus mentes y corazones lo han visualizado.

Ellos, están de paso por Honduras y el objetivo de esa marcha era pedir al gobierno que hiciera realidad el decreto de Amnistía, por medio del cual se les condonan multas y se les facilita el paso por el territorio nacional. Sin embargo, ese decreto no ha sido publicado en La Gaceta y, por tanto, no es legal todavía.

Muchos no se explican el porqué del incumplimiento del Estado hondureño. Se escuchan varias hipótesis y una de ellas, es que se teme que, al otorgar dicha condonación, se podrá dar una mayor afluencia de migrantes con la posibilidad de que algunos se queden, indefinidamente, en el país.

La situación no es fácil, pero las necesidades de estas personas que están estacionadas en la zona oriental y sur de la nación, siguen creciendo. La Iglesia Católica no cuenta con la infraestructura ni el desahogo monetario para atender, en debida forma, a estos sufridos habitantes del mundo que desean llegar a su destino final.

Esta pobre gente es vista pidiendo limosna en las carreteras o de casa en casa. Las pequeñas ciudades en las que está ubicada, no pueden hacer frente o no se dan abasto para atenderles satisfactoriamente. Se está gestando una crisis humanitaria y social de grandes dimensiones que luego, se puede volver inmanejable.

Es interesante reflexionar cómo nosotros los hondureños reclamamos, protestamos y exigimos una buena acogida para nuestros compatriotas cuando cruzan por Guatemala, México y hasta su llegada a Los Estados Unidos de América.

Y es luego de esa reflexión, que debemos preguntarnos: ¿estamos dando buen trato a estos visitantes foráneos, quienes buscan al igual que los nuestros una mejor calidad de vida?

Exigimos para los de nuestra propia sangre: justicia y caridad; pero volteamos el rostro cuando somos nosotros quienes debemos aplicar la receta a extranjeros que entran, legal o ilegalmente. al territorio catracho.

Es importante no olvidar que todos en algún momento, podemos convertirnos, por una serie de razones, en migrantes que dejan su casa, sus amigos, recuerdos, alegrías y tristezas.

Todos los hondureños –incluido el gobierno–, debemos aportar nuestro grano de arena para tratar que el paso por Honduras de estos seres humanos forasteros, no sea un capítulo oscuro más en su penosa travesía hacia el horizonte.

Por lo menos, tratemos que en esta patria cinco estrellas, su dolor se reduzca, su esperanza se fortalezca, su hambre se calme y que nos consideren como personas con alma y corazón que ven en el otro, a un Cristo que padece y a quien se le da apoyo y hermandad cristiana.

Mercadólogo, abogado, pedagogo, periodista, teólogo y escritor.

circulante.fi allos@gmail.com

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