Del Idealismo a lo Indeseable

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/ 30 de julio de 2022
/ 12:01 am
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Del Idealismo a lo Indeseable

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Por: Eduardo Enrique Fuentes Cálix*

Ante los hechos acontecidos el pasado 19 de julio en horas de la madrugada, donde la bancada del Partido Libertad y Refundación, en sociedad con el Partido Liberal de Honduras, aprobaron por mayoría simple la tan controversial Ley Especial de la Junta Nominadora de selección de Magistrados (as) de la CSJ, donde se dejaron por fuera requisitos de postulación indispensables para lograr, lo que tanto la sociedad requiere para contar con una Honorable Corte Suprema de Justicia sin subordinación de Partidos Políticos.

El pueblo hondureño manifestó con el resultado electoral, el clamor de un cambio el pasado 29 de noviembre de manera contundente. No votó por un Partido Político, votó por la esperanza de un cambio que cada vez se mira más lejos de alcanzar, si en términos positivos hablamos. En ese sentido, dejar el espacio abierto para que actuales y pasados Servidores Públicos, Ciudadanos condenados por actos de corrupción o de cualquier otra naturaleza o beneficiados por pactos de impunidad, ostenten esos honorables cargos disminuye la posibilidad para que ciudadanos con ética y moral, sean nombrados en esos Altos Puestos Públicos. Lacerando así, el principio básico de separación de poderes.

Definitivamente, la construcción de un Estado de Derecho no se puede lograr replicando los errores o malas prácticas cometidas en el pasado y que tanto fueron criticadas, lo que llevó al pueblo hondureño a castigar contundentemente en las urnas. Tengamos siempre presente que lo que ayer fue malo, hoy sigue siendo malo.

La elite política que ejerce la titularidad del ejecutivo, ha adoptado una conducta que, solo se compara con la de un niño malcriado; pero lo grave no es que el niño se comporté así, sino que una parte del pueblo sea alcahueta y permita la intransigencia de éste que debe su estatus actual, al apoyo de 1,716,793 hondureños, violando por completo con ese proceder, el orden y el respeto que debe existir en la relación Gobierno-Pueblo.

Estos supuestos o reales representantes de todos, principalmente de los pobres, por los cuales claman que luchan, pero que solo lo hacen cuando necesitan agenciarse un voto con el propósito de hacerse los buenos, considerándose a sí mismos, como “honorables”, convirtiendo así su mal ejemplo, en una norma para todos los que les gusta pasarle por encima a todo lo que signifique dignidad, moralidad o sacrificio por la nación.

Lo que el oficialismo aparentemente olvida con facilidad, es que el pueblo le pone un alto a todas estas indelicadezas de los “honorables” abusivos, que más bien parecen pequeños señores feudales, reclamando para sí, lo que no procuran para otros; valiéndose del poder que el pueblo les confirió para legislar, haciéndolo descaradamente para beneficio de ellos mismos, tratando de encubrirlos con fantasiosas ideas de colectivismo, donde se hace imposible distinguir entre los hechos empíricos y los que solo son producto de su mente fantasiosa, pero, que, en realidad, lo que han armado, es un abusivo chantaje, como el niño malcriado, si me quitan el caramelo, lloro. Donde por demás, el trabajo para el cual han sido elegidos, lo han convertido en un real fastidio y un retroceso a la democracia.

Todo parece que vamos rumbo a una sociedad “Orwelliana” donde los miembros del Partido de Gobierno aprueban las ilegalidades cometidas por su propio lado como el Pacto de Impunidad, la Junta Directiva del Congreso Nacional de la República ilegal, elección de un Procurador General de la Republica sin requisitos, otorgamiento de estatus especial a la UFERCO que crea una paralela al Ministerio Publico, sino que tienen una extraordinaria capacidad para ni siquiera oír hablar de ellas y desacreditar a cualquiera que piense distinto a ellos.

Citando las palabras del célebre Escritor George Orwell:

“Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo. Era inevitable que llegara algún día al dos y dos son cinco. La lógica de su posición lo exigía. Su filosofía negaba no sólo la validez de la experiencia, sino que existiera la realidad externa. La mayor de las herejías era el sentido común.”

El pueblo hondureño observa silenciosamente lo ocurrido en estos seis (6) meses, ya que este encontró, la manera de ser escuchado mediante su derecho al voto secreto, individual y personal; la fuerza de voluntad se despertó y fueron los mismos políticos, quienes, con sus acciones, lo han sacado de ese letargo cívico y de valentía que será difícil de volver a postrar, porque, ahora con más motivación que antes, el hondureño sabe que su voto cuenta.

“La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro, si eso se admite todo lo demás, vendrá por añadidura”.

*Máster en Gobierno & Administración Pública y Catedrático Universitario.

Email: edufuentes16@hotmail.com
Twitter: @eefuenteshn

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