Los Estados Unidos no bajarán los brazos

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/ 30 de julio de 2022
/ 12:05 am
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Los Estados Unidos no bajarán los brazos
Esperanza para los hondureños

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Por: Héctor A. Martínez*

Hace unos meses, Nayib Bukele escribió en su cuenta de Twitter, refiriéndose a los Estados Unidos: “No somos tu colonia, tu patio trasero o tu patio delantero. Manténganse al margen de nuestros asuntos internos”. Unos kilómetros al este, el presidente nicaragüense Daniel Ortega, ante una consulta que le hizo un mandatario caribeño, declaraba: “Nosotros quisiéramos tener buenas relaciones con Estados Unidos, pero es imposible”,

Pero las cosas no se detienen ahí. En Guatemala, las relaciones entre este país y la administración Biden se han enfriado, a tal grado que el presidente Giammattei no asistió a la Cumbre de las Américas molesto por los señalamientos de corrupción y de enriquecimiento ilícito de algunos de sus funcionarios y empresarios prominentes, que le hiciera el gobierno norteamericano. Recientemente, tras la publicación de la lista de Engel donde aparecen tres funcionarios del Legislativo hondureño, los imputados también declararon que todo se trataba de una clara injerencia de los Estados Unidos.

¿A qué se debe este discurso retador, por ratos amenazante, si nuestros gobiernos siempre han seguido fielmente las líneas políticas de Washington, desde hace más de cien años? Una década atrás, a ningún político del área se le hubiese ocurrido condenar el proceder de una administración norteamericana, o negarse a aceptar una invitación proveniente de la Casa Blanca, como ocurrió recientemente con la Cumbre de las Américas. Ese discurso antinorteamericano o antimperialista, solo lo habíamos escuchado en las consignas revolucionarias, allá por los años 80.

Pero nada de eso es fortuito ni obedece a caprichos coyunturales. Desde luego que los “gringos” deben estar preocupados en vista de la multiplicidad de frentes con los que les toca lidiar, utilizando el ariete de una política exterior que nunca ha sido muy efectiva que digamos para resolver los grandes problemas geoestratégicos en el mundo. Uno de esos frentes es la migración descontrolada, y por ello están trabajando enérgicamente en determinar las causas que la promueven, para detener el éxodo que un día Donald Trump lo declaró un problema de seguridad nacional. Y lo sigue siendo.

Los norteamericanos han detectado que el origen del fenómeno es de carácter económico y político, es decir, la economía en la región crece a pasos de tortuga porque los gobiernos centroamericanos siempre han promovido los privilegios y el proteccionismo para ciertos sectores productivos, desestimulando la inversión en los sectores no tradicionales. Como terrible complemento, la corrupción, el latrocinio y los ardides politiqueros para concentrar más poder, están impidiendo que las instituciones funcionen democráticamente, de modo que cuando el sistema político y administrativo del Estado caen presa de la corrupción, entonces, se pierden las posibilidades de salir del atraso y la pobreza. El punto es que los norteamericanos tienen razón cuando nos señalan de corruptos, pero más razón tienen cuando ven que los gobernantes hacen caso omiso a las presiones que ejerce Washington. Pareciera que la lucha se está perdiendo en la región: la corrupción se eleva y la concentración de los poderes aumenta desmedidamente.

Ante la negativa de desmontar el bien consolidado engranaje de corrupción estatal, compadrazgos politiqueros, monopolios empresariales, los norteamericanos se han visto obligados a pasar al siguiente nivel de presión, según su manual de procedimientos. Desarmar esas maquinarias a la que los gringos ya les echaron el ojo, les tomará tiempo y dinero, pero también ocurrirán cosas interesantes en los próximos meses.

El punto cero lo marcó la venida a Honduras de Alejandro Mayorkas, Secretario de Estado para asuntos de seguridad. ¿Por qué están desfilando los funcionarios norteamericanos visitando a nuestros gobiernos en los últimos días? Por lo mismo: las estructuras de corrupción siguen tan sólidas como nunca, las economías vienen en picada, mientras la migración se ha vuelto incontrolable. Y la migración descontrolada pone en riesgo la seguridad de los Estados Unidos y la de cualquier país. No es de gratis que vino Mayorkas.

Yo que los políticos del Triángulo Norte encenderían las alarmas, puesto que los norteamericanos no bajarán los brazos; al contrario: las presiones aumentarán en intensidad.

*Sociólogo

sabandres47@yahoo.com
@Hector77473552

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