Jorge Ávila, arte, pasión y romanticismo

ZV
/ 31 de julio de 2022
/ 12:11 am
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Jorge Ávila, arte, pasión y romanticismo
La tradicional lavandera en el Acueducto Los Arcos.

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Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email:luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. Definir un autodidacta puede resultar complejo. En las características del aprendizaje autodidacta, aquí no encontramos los roles asimétricos típicos del docente y estudiantes, que suelen estructurar el proceso de enseñanza/aprendizaje, en la educación formal. En consecuencia, tampoco hay ejercicio del poder, pues es la misma persona de la que parte y hacia quien se dirige la enseñanza.

Esta clase de aprendizaje adquiere las cualidades de quien lo implementa, así, si las personas es rígida y metódica, por ejemplo, se instruirá en espacios físicos concretos y franjas horarias, con reglas autoimpuestas, mientras que si es flexible tal vez opte por lo que se conoce como desorden creativo, en distintos lugares y horarios, sin establecer pautas, cuando la inspiración aparezca.

El autodidacta es una persona creativa, capaz de salirse del aprendizaje clásico tradicional y construir caminos propios sobre un conocimiento que cautiva especialmente su interés. Se requiere de un gran esfuerzo, práctica y constancia a través del tiempo y autocritica para poder visualizar los propios errores, convirtiéndolos en experiencias y nuevos puntos de inicio. Sin la guía de un maestro, el autodidacta solo se puede servir de su ingenio, por lo que es una tarea solitaria, pero quien puede servirse del recurso de compartir ideas o experiencias con otros individuos dedicados a la misma rama de saberes” (Wikipedia)

Esta definición se enmarca en la vida de Jorge Ávila, fotógrafo de profesión, oficio que ha desarrollado por espacio de muchos años, no simplemente disparando una cámara, apuntando al objetivo como es común entre los que llevan una cámara, pero sin los conocimientos esenciales para hacer de la fotografía en arte.

Ávila hace la diferencia tras su recorrido como fotógrafo profesional. En otras palabras, es un artista del lente donde la creatividad y la imaginación, además de su cámara son las principales herramientas utilizadas para que su trabajo guste y haga la diferencia. Es un autodidacta completo, el maestro por excelencia en el difícil arte de la fotografía artística, cuyas imágenes las trasforma en vida al captar los gestos y miradas de los niños, jóvenes y personas mayores. Muchos de sus clientes afirman que las fotos de “Javila”, como él se identifica en su negocio muestran todo el realismo de la vida misma.

Un fotógrafo profesional se desarrolla en diferentes escenarios. Por ejemplo, la fotografía periodística abarca dimensiones diferentes a la artística, el fotógrafo capta la expresión y esa expresión cubre gran parte de la noticia, de lo contrario, el reportaje del mejor periodista pierde el interés del lector. El paisajista capta las imágenes de la naturaleza en toda su expresión, no hay nada plano, siempre será el mejor ángulo, los colores y los contrastes de luz. En definitiva, la fotografía es vida y arte que refleja la cultura inmaterial.

Jorge Ávila, traspaso los límites de la fotografía al incursionar en la pintura en diferentes modalidades. El dibujo con grafito es una de sus fortalezas, los rostros son su pasión donde traslucen los gestos y la mirada de un niño o de una pareja de enamorados con una expresión de vida. No es el artista de la imagen plana, es todo lo contrario, “quiero que las imágenes hablen por sí mismas, esa es mi propuesta cuando invierto mis tiempos libre y la soledad para concentrarme en esta pasión que nació de una cámara con fotos blanco y negro, después el color y hoy en la era digital, pero siempre con las mismas herramientas, lógico, si se pierde la creatividad, las imágenes son estampas sin vida y alegría”.

Sin dejar de lado su trabajo en la fotografía, profesión de la cual vive con su pequeña empresa, la pasión por la pintura sin menoscabar las técnicas comunes de la plástica tradicional, como la acuarela, pastel, acrílica, óleo y la tinta china, el ingenio y la creatividad se imponen y va más allá de lo tradicional, ahora plasma imágenes con características nocturnas de sitios históricos como el museo y el “Paseo Lucila Gamero”, en las denominadas calles compartidas.

La principal característica del trabajo artístico de Jorge Ávila es la creatividad, no imita a nadie ni quiere ser mejor que otros, lo único que deseo es hacer la diferencia en las artes plásticas. Me gusta la innovación, crear algo nuevo y diferente, pero también la belleza interior de Danlí en cada una de las pinturas. Detalles pequeños, pero con mucho significada porque allí se plasma un poquito de las costumbres que son inherentes en cada sociedad.

Jorge Ávila no solo es un artista del lente, también los es del pincel, la paleta y el grafito, pero además de todo lo que envuelve su tranquila y humilde personalidad, también es un apasionado romántico, actitud que de refleja en el profundo amor por su esposa Ramona de Jesús Ferrera y su único hijo Jorge Luis Ávila.

Las imágenes del presente reportaje muy pronto estarán expuestas en el salón de exposiciones de la Casa d la Cultura y Galería de Arte en el barrio Tierra Blanca. Recuerde que el arte no es negocio, pero es pasión.

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