El clima

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/ 1 de agosto de 2022
/ 12:04 am
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El clima

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Por: Rodofo Dumas Castillo

No existe ninguna duda que la economía mundial atraviesa momentos muy complicados y que algunas de las circunstancias que la perturban no tienen solución a corto plazo. El informe publicado recientemente por el Fondo Monetario Internacional refleja esa compleja realidad global que se viene agravando desde el año 2020, principalmente como resultado de la pandemia. Este dibuja un panorama con matices muy oscuros en materia financiera, monetaria y de desarrollo humano. Sin embargo, muchos de los aspectos mencionados en el informe no deberían ser sorpresa para nadie. Por ejemplo, desde finales del año pasado anticipamos a quienes escuchan nuestros consejos (así como en varios foros públicos) que este año Honduras iba a enfrentar tres retos formidables: la inflación, el tema energético y la volatilidad de los mercados mundiales.

La primera, totalmente previsible teniendo en cuenta el comportamiento de muchos países desarrollados que frente a la parálisis generada por la pandemia inyectaron excesivos recursos a sus economías, alimentando la demanda de bienes que sufrían de severas limitaciones de producción, presionando los costos y generando un proceso inflacionario que ahora sufre todo el mundo. También el tema energético se anticipaba difícil por las obstrucciones en la cadena de suministro, la especulación en los mercados, los conflictos armados, especialmente la invasión de Ucrania y, en el caso de Honduras, la desastrosa situación de la ENEE. El documento termina haciendo algunas recomendaciones que más bien parecen recetas posmortem. Lastimosamente muchas de estas entidades financieras internacionales fracasaron miserablemente ante los feroces efectos de la pandemia y creyeron que los podrían solventar utilizando mecanismos tradicionales y no con medidas extraordinarias equivalentes a la magnitud de la emergencia, sobre todo en países tan pobres y saqueados como Honduras. La crisis los sorprendió, no supieron cómo reaccionar y ahora, después de haber tocado fondo, vienen como aves agoreras a pronosticar un futuro sombrío.

Unos cuantos días después se publicó un reporte elaborado por el gobierno de los Estados Unidos de América sobre el clima de negocios en nuestro país. Este resulta mucho más útil que el comentado previamente pues señala con precisión los elementos que representan una desventaja para la generación y atracción de inversiones al país. Nos parece conciso en sus evaluaciones; abarcando las cuestiones que más inquietan a nuestro principal socio comercial y donde viven más de un millón de hondureños. Nos parece que los diferentes sectores de Honduras harían bien en comprender que ese informe es una especie de guía para identificar, reformar o mejorar aspectos estructurales que nos permitirían cambiar la ruta equivocada que veníamos transitando. Quien busca invertir en estos países no lo hace impulsado por el clima tropical, sino que, por entornos empresariales ágiles, sin estorbos o burocracias excesivas, con estabilidad jurídica, reglas claras, una fuerza laboral capaz y dinámica, y administraciones públicas que inspiran confianza y actúan como impulsoras de los negocios. Es oportuno entenderlo así. Por lo publicado recientemente por el COHEP, el sector privado lo captó claramente y por eso ofrece contribuir para lograr las sinergias que se requieren para lograr un esfuerzo nacional concertado que nos permita alcanzar y propagar el bien común. Esperamos que el sector público también lo entenderá así y buscará impulsar las reformas que tanto urgen para lograr un ambiente de negocios favorable y que responda a los anhelos de un pueblo que ha sido desprovisto de oportunidades para prosperar.

Twitter: @RodolfoDumas

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