La ideología del estómago

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/ 1 de agosto de 2022
/ 12:03 am
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La ideología del estómago

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Por: Otto Martín Wolf

Los grandes movimientos sociales, revoluciones y contrarrevoluciones que, como un péndulo van y vienen periódicamente en las sociedades, no necesariamente han respondido a doctrinas políticas.

Soy del convencimiento que la ideología capaz de movilizar pueblos y que siempre ha prevalecido a lo largo de la historia de la humanidad es la del estómago.

Si los estómagos están vacíos, las cabezas no pueden pensar en otra cosa que en comida.

Caudillos de discurso fácil y sus ofertas políticas de cambio, realmente y en el fondo de lo que hablan es de llenar el estómago.

Eso es lo que entiende el pueblo detrás de toda la palabrería heroica y rimbombante; comida, eso es lo que se necesita, eso es lo que cuenta.

Ningún país en bonanza, con las necesidades alimentarias satisfechas, con el estómago lleno vale decir, ha producido jamás una revolución.

Un poco de historia sobre la verdadera revolución China.

Un retrógrado caudillo llamado Mao Zedong llevó al país al comunismo, que provocó hambrunas terribles, que tomaron la vida de entre 15 y 55 millones de seres humanos.

La cifra exacta obviamente nunca se sabrá pues muchos murieron de hambre y también muchos más por las permanentes purgas políticas, aplicadas contra todos los que se oponían al régimen, especialmente buscando comida.

Después de la muerte de Mao, en forma vertiginosa China se convirtió en la segunda potencia económica mundial y, más importante que eso, la mayor parte de su población tuvo comida y algunas comodidades y lujos imposibles de imaginar apenas treinta años antes.

El régimen totalitario permanece. No hay libertad política, un sólo grupo controla todos los poderes; pero hay comida.

La verdadera revolución china consiste en haber generado un régimen de libre empresa y comercio, el cual provee todas las facilidades.

¿Protestar, votar? A quién le importa si hay comida.

Siempre el hambre y la falta de esperanza en una solución inmediata (porque el estómago no espera mucho tiempo) han conducido a cambios que han tumbado monarquías y toda clase de gobiernos.

Así cayeron muchos reyes y también dictadores, como los antiguos jerarcas de la fenecida Unión Soviética, que jamás comprendieron que el pueblo necesita comer, no sólo vivir de cánticos revolucionarios y sueños con un mañana o pasado mañana mejor.

No es realmente el anhelo de “libertad, igualdad o fraternidad”, lo que motiva a las masas.

Comida, comida y luego fraternidad, libertad y todo lo que quieran.

Es muy difícil, mientras se hace una buena digestión todos los días, mientras la familia se encuentra alimentada, mientras el estómago está lleno, salir a la calle a pedir cambios.

¿Cambios de qué? ¡Estamos comiendo bien!

Comer bien, acompañado de una linda pantalla de televisión, vivienda propia, un automóvil, unos cuantos lujos más… eso termina con los anhelos de cambio, ¿cambios para qué?

¿Quién lo ha comprendido? China, Viet Nam, unos cuantos países más.

¿Quiénes jamás han entendido que se pueden quedar en el poder por siempre – sin necesidad de eliminar físicamente a la oposición- simplemente generando un mejor un nivel de vida aceptable?

Cuba, Venezuela y unos cuantos idiotas más.

Claro, el poder de las armas puede hacer que Corea del Norte o Cuba mantengan durante mucho tiempo dictaduras militares implacables, pero, acaso no es mejor el ejemplo chino, donde la dictadura de partido se mantiene, ¿pero la población disfruta de un aceptable nivel de vida?

Tratar de someter a pueblos y naciones por medio del hambre y el terror, como lo hacen los mencionados idiotas, no sólo es una afrenta desde el punto de vista humanitario, pero también algo innecesario, sabiendo que China, Viet Nam y otros han superado ese arcaico convencimiento, existiendo pruebas de que hay otra manera que incluye una mejor calidad de vida para todos, aún en la dictadura.

Dejar volar el espíritu creativo y emprendedor puede cambiar una nación en poco tiempo; tratar de someterla a fuerza de hambre sólo conduce al descontento y a la miseria.

El ideal sería, lógicamente, seguir el ejemplo de aquellas naciones donde la libertad prevalece junto al progreso social.

Pero, mientras llega la anhelada libertad, es preferible ir llenando los estómagos, ¿no es cierto?

Que quede bien claro; jamás estaré a favor de ninguna dictadura o régimen que conculque los derechos humanos, empezando por el primero: ¡Seguridad alimentaria, que quiere decir estómagos llenos!

Si no hay escape a la dictadura, como creo que no lo tendrá en mucho tiempo China, al menos que el pueblo tenga un mejor nivel de vida.

¡Estómagos llenos! Esa es la principal ideología que, desde el comienzo, ha seguido el ser humano.

ottomartinwolf2@gmail.com

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