La homosexualidad y el virus del mono

MA
/ 3 de agosto de 2022
/ 12:46 am
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La homosexualidad y el virus del mono
¿Habrá un secreto detrás de la vacuna?

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Mario Fumero

Nuestro mundo se encuentra alarmado por una nueva epidemia que está tomando un matiz alarmante a nivel mundial, la misma se ha denominado “el virus del mono”. Según investigaciones de científicos, así como lo expresado por el Consejo Mundial de la Salud, dicha enfermedad afecta mayormente a un gremio determinado de persona vinculada al movimiento gay, pero al respecto mucha información se omite debido a que los promotores de la agenda LGTBQ tiene un gran control sobre muchos medios de comunicación.
Los científicos, principalmente del Consejo Mundial de la Salud, afirman que la enfermedad del virus del mono esta afectando en un 97% a los grupos de los movimientos LGTBQ, o de aquellos que viven una vida sexual desordenada, por lo cual, en España, al difundirse esta noticia, los movimientos gais han protestado porque al señalarlos como agentes portadores de esta enfermedad, alegan que están siendo discriminados y violentados en sus derechos.

En investigaciones clínicas sobre los casos que han aparecido del virus del mono, los científicos, en su gran mayoría, están de acuerdo que estos enfermos viven una vida sexual desordenada en las relaciones entre personas del mismo sexo, por lo que las organizaciones defensoras de la agenda gay han puesto el grito en el cielo diciendo que se les está discriminando como ocurrió en el pasado, cuando los brote de SIDA fue dominantemente prolífero entre los grupos homosexuales en el estado de California.

No es cuestión de discriminación, sino que cuando se rompe las leyes naturales, y se actúa en acciones que van contra la naturaleza, indudablemente que tiene que haber consecuencias, y el reconocerlas no es un acto discriminatorio, sino preventivo, para poder tomar las medidas del caso y evitar su propagación.
El señalamiento al establecer que la mayoría de los casos de la viruela del mono aparece entre los grupos homosexuales no debe considerarse un acto discriminatorio, sino preventivo, al igual que si ocurriera en cualquier otro tipo de sector social o de un grupo determinado. ¿Acaso no impidió el covid-19 que las iglesias celebraran sus cultos durante la etapa aguda de la pandemia? ¿Podría haberse catalogado tal acción como un ataque hacia el cristianismo?

No debemos omitir por miedo a un reclamo el reconocer que ciertos sectores sociales son vulnerables a una determinada epidemia, ni tampoco debe reclamarse un derecho, ignorando las leyes biológicas y los riesgos de salud. Es cierto que muchos medios de comunicación, afines a la agenda LGTBQ, no sacan a luz el hecho de la relación entre este virus del mono y las conductas sexuales de las personas, pero no cabe duda que toda alteración al orden natural y biológico, tarde o temprano, y en alguna forma, nos traerá consecuencias, y es bueno aceptar lo que la ciencia afirma, pues hay una estrecha relación entre el virus del mono y las conductas sexuales de algunos sectores que han contraído esta enfermedad, a fin de que estos tomen las precaución necesaria dentro de un comportamiento, que aunque es un deseo personal, el cual debemos respetar, no por ello debemos omitir la realidad de ciertos riesgos al actuar en determinadas situaciones contraria a lo normal.
Si existe alguna sustancia, comportamiento o actitud que nos pueda originar un daño físico o social, es bueno entenderlo y analizarlo para tomar las medidas necesarias, a fin de que dicho mal no se siga extendiendo, y aunque a veces nos sintamos señalados, lo importante es la prevención más que los deseos o actitudes personales.

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